/ jueves 10 de diciembre de 2020

Chilpancingo, ¿y la herencia libertaria?

A un costado de Palacio Municipal de Chilpancingo, que antes fue Palacio de Gobierno hasta que en el periodo de Gobierno de René Juárez Cisneros (1999-2005) se construyó el nuevo y se trasladó al sur de la Capital, está una tienda. Un diligente trabajador carga unos garrafones de agua. Muy sonriente hace varias entregas. Cuando le preguntan “oye mano, que tu no trabajas en el Ayuntamiento y presentaste certificado de enfermedad para no acudir en tiempos de pandemia?, que haces haciendo talacha aquí?”. La respuesta es digamos, digna de dejar atónito a cualquiera “es que hay riesgos sanitarios y me puedo contagiar”. Como él, es “comidilla” el que muchos sin tener factores de riesgo como edad, diabetes, hipertensión, “compran” certificados para ser entregados al área de recursos humanos y evitar acudir a trabajar.

En la época de la Revolución Mexicana surgió en Chilapa de Álvarez, una de las más antiguas poblaciones de este territorio sureño, fundada en 1458 , cuya vida religiosa tuvo auge con los Frailes Agustinos en 1533 con una Catedral hermosa, el término “mogigatas”. Éste se endilgaba a varones que para evitar enlistarse en las filas revolucionarias se vestían de mujer (como si eso fuera sinónimo de debilidad a pesar de que en esta ciudad había mujeres que destacaron, como Eucaria Apreza, en la lucha Independentista y mostraran más entereza) y acudían a la misa de 12, la tradicional de domingo, con enaguas de acateca, la ropa tradicional que usan las mujeres Nahuas de Acatlán y Zitlala y cubierta la cabeza y la mitad de la cara –para cubrir bigote- con un rebozo que se elaboraba en esa ciudad que por su alta dedicación al estudio y a la cultura fue llamada “la Atenas del sur”.

Hace unos días salí a comprar. De regreso una larga caravana de trabajadores se dirigía a bloquear el Ayuntamiento. Venían de Palacio de Gobierno y del Congreso Local. En su justa razón demandan incremento salarial, el pago de su aguinaldo y su salario íntegro en una sola emisión. Llevan varias marchas y bloqueos, así como los de CAPACH que hasta bloquearon para que el Edil no rindiera su informe en las instalaciones del Ayuntamiento.

Cuando inició la emergencia sanitaria declarada por el Gobierno Federal y que comprendió del 21 de marzo al 21 de abril, era evidente que el Gobierno Municipal no podía parar. Es más, no debía parar. Y el mismo Edil pidió a los trabajadores de riesgo guardarse en casa y convocó a los sanos a realizar una cruzada de ayuda a la sociedad, a la capital y a las localidades que conforman el Municipio de Los Bravo. Solo acudieron los de su equipo, su esposa, los de confianza. Con ellos se tejió una estructura emergente también. Salieron contagiados el propio Edil, el de Salud, el de Gobernación, entre otras y otros integrantes de su Gabinete, pero las reuniones de planeación vía Zoom siguieron y el trabajo de campo como comedores con comida caliente, entrega de productos de la canasta básica, reparto de agua en pipa, servicios públicos, etc., siguieron adelante.

Evidentemente la recaudación de impuestos no es tan amplia porque, no toda la población está saliendo a pagar sus impuestos y porque las instalaciones están cerradas. El Edil no quiso aceptar un préstamo con Banco Azteca que dejaría una gran deuda. Pidió apoyo al Gobierno del Estado y al Federal, el del Estado ha informado que buscará la forma de ayudar, el federal no ha dado respuesta. Los líderes sindicales le “exigen” al gobierno del Estado les de un incremento salarial, han acudido en busca de aspirantes a la Alcaldía para buscar su apoyo y hay quienes se han acercado con la promesa de que “con ellos” no pasarán penurias. El Alcalde presentó un calendario de pagos en el que figuran en primer lugar los que acudieron a prestar ayuda, en segundo lugar los que se guardaron por factores de riesgo y así sucesivamente y les ha pedido colaborar para que el pago de servicios y de impuestos permita cubrir la justa demanda.

Conozco a muchas y muchos de los trabajadores del Municipio. Hay afecto mutuo con muchos de ellos/as. Hay talento. Pero creo que ahora hizo falta empatía no con el gobierno, sino con la misma población de donde provienen. No salieron en la emergencia, que por cierto continúa, pero salen a demandar sus derechos. En ambos hay riesgos. Luego entonces ¿cuál es la diferencia?. En esta tierra camino Morelos y los Insurgentes, desde aquí se hizo la proclama de Libertad. Donde quedó esa herencia?


A un costado de Palacio Municipal de Chilpancingo, que antes fue Palacio de Gobierno hasta que en el periodo de Gobierno de René Juárez Cisneros (1999-2005) se construyó el nuevo y se trasladó al sur de la Capital, está una tienda. Un diligente trabajador carga unos garrafones de agua. Muy sonriente hace varias entregas. Cuando le preguntan “oye mano, que tu no trabajas en el Ayuntamiento y presentaste certificado de enfermedad para no acudir en tiempos de pandemia?, que haces haciendo talacha aquí?”. La respuesta es digamos, digna de dejar atónito a cualquiera “es que hay riesgos sanitarios y me puedo contagiar”. Como él, es “comidilla” el que muchos sin tener factores de riesgo como edad, diabetes, hipertensión, “compran” certificados para ser entregados al área de recursos humanos y evitar acudir a trabajar.

En la época de la Revolución Mexicana surgió en Chilapa de Álvarez, una de las más antiguas poblaciones de este territorio sureño, fundada en 1458 , cuya vida religiosa tuvo auge con los Frailes Agustinos en 1533 con una Catedral hermosa, el término “mogigatas”. Éste se endilgaba a varones que para evitar enlistarse en las filas revolucionarias se vestían de mujer (como si eso fuera sinónimo de debilidad a pesar de que en esta ciudad había mujeres que destacaron, como Eucaria Apreza, en la lucha Independentista y mostraran más entereza) y acudían a la misa de 12, la tradicional de domingo, con enaguas de acateca, la ropa tradicional que usan las mujeres Nahuas de Acatlán y Zitlala y cubierta la cabeza y la mitad de la cara –para cubrir bigote- con un rebozo que se elaboraba en esa ciudad que por su alta dedicación al estudio y a la cultura fue llamada “la Atenas del sur”.

Hace unos días salí a comprar. De regreso una larga caravana de trabajadores se dirigía a bloquear el Ayuntamiento. Venían de Palacio de Gobierno y del Congreso Local. En su justa razón demandan incremento salarial, el pago de su aguinaldo y su salario íntegro en una sola emisión. Llevan varias marchas y bloqueos, así como los de CAPACH que hasta bloquearon para que el Edil no rindiera su informe en las instalaciones del Ayuntamiento.

Cuando inició la emergencia sanitaria declarada por el Gobierno Federal y que comprendió del 21 de marzo al 21 de abril, era evidente que el Gobierno Municipal no podía parar. Es más, no debía parar. Y el mismo Edil pidió a los trabajadores de riesgo guardarse en casa y convocó a los sanos a realizar una cruzada de ayuda a la sociedad, a la capital y a las localidades que conforman el Municipio de Los Bravo. Solo acudieron los de su equipo, su esposa, los de confianza. Con ellos se tejió una estructura emergente también. Salieron contagiados el propio Edil, el de Salud, el de Gobernación, entre otras y otros integrantes de su Gabinete, pero las reuniones de planeación vía Zoom siguieron y el trabajo de campo como comedores con comida caliente, entrega de productos de la canasta básica, reparto de agua en pipa, servicios públicos, etc., siguieron adelante.

Evidentemente la recaudación de impuestos no es tan amplia porque, no toda la población está saliendo a pagar sus impuestos y porque las instalaciones están cerradas. El Edil no quiso aceptar un préstamo con Banco Azteca que dejaría una gran deuda. Pidió apoyo al Gobierno del Estado y al Federal, el del Estado ha informado que buscará la forma de ayudar, el federal no ha dado respuesta. Los líderes sindicales le “exigen” al gobierno del Estado les de un incremento salarial, han acudido en busca de aspirantes a la Alcaldía para buscar su apoyo y hay quienes se han acercado con la promesa de que “con ellos” no pasarán penurias. El Alcalde presentó un calendario de pagos en el que figuran en primer lugar los que acudieron a prestar ayuda, en segundo lugar los que se guardaron por factores de riesgo y así sucesivamente y les ha pedido colaborar para que el pago de servicios y de impuestos permita cubrir la justa demanda.

Conozco a muchas y muchos de los trabajadores del Municipio. Hay afecto mutuo con muchos de ellos/as. Hay talento. Pero creo que ahora hizo falta empatía no con el gobierno, sino con la misma población de donde provienen. No salieron en la emergencia, que por cierto continúa, pero salen a demandar sus derechos. En ambos hay riesgos. Luego entonces ¿cuál es la diferencia?. En esta tierra camino Morelos y los Insurgentes, desde aquí se hizo la proclama de Libertad. Donde quedó esa herencia?


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