/ domingo 18 de octubre de 2020

Trabajar para pagar predial

Entre los penosos capítulos de nuestra historia local, el Cabildo de Acapulco de este trienio será recordado por su lastimosa parsimonia e insensibilidad ante uno de los momentos más críticos que ha enfrentado la población aquí y en el mundo.

Tanto la máxima autoridad municipal como el grueso de los regidores eluden atender la crisis económica causada por la pandemia del Covid-19 que asfixia a todos los sectores productivos locales, mientras su bienestar no resulte afectado.

Por si esa omisión no resultara agravante, nuestros flamantes ediles se atrevieron a votar esta semana una Ley de Ingresos lesiva para la economía de las familias porteñas, pero de amplio beneficio para la recaudación municipal a partir del ejercicio fiscal 2021. Se trata de una modificación a la base gravable del impuesto predial que aumentará su costo hasta en un 80 por ciento en términos reales.

El incremento aprobado es producto de una ocurrencia porque la modificación del valor catastral requiere de un consenso previo entre notarios, valuadores, asociaciones, sociedad civil y gobierno representados en el Consejo Técnico Catastral, el cual no fue convocado para ese propósito. De las 225 zonas catastrales en el municipio, además, en ninguna se aplicó algún estudio para justificar un aumento en el valor de las propiedades, equiparable casi a la tabla comercial.

Quizá la presidente municipal y los regidores que cobran sus salarios con puntualidad en esta emergencia sanitaria, aunque no los devenguen, pueden pagar sin empacho un impuesto elevado por sus propiedades. Sin embargo, el grueso de los acapulqueños, dependientes de la actividad turística, intentan recuperarse de un severo estancamiento del que no existe antecedente inmediato.

Esa determinación reafirma el ofensivo extravío de un gobierno municipal, cuya cabeza concentra sus esfuerzos en escalar a otro peldaño de poder a base de obras improvisadas y malas decisiones financieras, contraviniendo todo principio del modelo político e ideológico que le permite estar al frente del gobierno local.

En general, esta administración municipal, asumida de izquierda y plegada a la Cuarta Transformación, tampoco ha sido capaz de acatar la austeridad ordenada desde la Presidencia de la República mediante el ajuste de salarios de su alta burocracia, la reducción de gastos innecesarios y el adelgazamiento de nóminas abultadas. De hecho, en mayo pasado, el propio presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió a Acapulco como ejemplo de los excesos salariales de los regidores del país. Pese a ello, sus percepciones se mantienen intocables hasta hoy.

El equilibrio financiero al que aspira fallidamente el Ayuntamiento de Acapulco no se conseguirá estrangulando la economía de sus contribuyentes en una de las peores crisis de la humanidad. Con esas medidas, únicamente reafirma que la 4T como modelo idóneo de gobierno identificado con las causas sociales no funciona y persigue los mismos intereses que el resto de las opciones políticas en el mercado electoral.

Pedro Kuri Pheres en Facebook

@pedrokuripheres en Twitter

acapulco.ok@gmail.com

Entre los penosos capítulos de nuestra historia local, el Cabildo de Acapulco de este trienio será recordado por su lastimosa parsimonia e insensibilidad ante uno de los momentos más críticos que ha enfrentado la población aquí y en el mundo.

Tanto la máxima autoridad municipal como el grueso de los regidores eluden atender la crisis económica causada por la pandemia del Covid-19 que asfixia a todos los sectores productivos locales, mientras su bienestar no resulte afectado.

Por si esa omisión no resultara agravante, nuestros flamantes ediles se atrevieron a votar esta semana una Ley de Ingresos lesiva para la economía de las familias porteñas, pero de amplio beneficio para la recaudación municipal a partir del ejercicio fiscal 2021. Se trata de una modificación a la base gravable del impuesto predial que aumentará su costo hasta en un 80 por ciento en términos reales.

El incremento aprobado es producto de una ocurrencia porque la modificación del valor catastral requiere de un consenso previo entre notarios, valuadores, asociaciones, sociedad civil y gobierno representados en el Consejo Técnico Catastral, el cual no fue convocado para ese propósito. De las 225 zonas catastrales en el municipio, además, en ninguna se aplicó algún estudio para justificar un aumento en el valor de las propiedades, equiparable casi a la tabla comercial.

Quizá la presidente municipal y los regidores que cobran sus salarios con puntualidad en esta emergencia sanitaria, aunque no los devenguen, pueden pagar sin empacho un impuesto elevado por sus propiedades. Sin embargo, el grueso de los acapulqueños, dependientes de la actividad turística, intentan recuperarse de un severo estancamiento del que no existe antecedente inmediato.

Esa determinación reafirma el ofensivo extravío de un gobierno municipal, cuya cabeza concentra sus esfuerzos en escalar a otro peldaño de poder a base de obras improvisadas y malas decisiones financieras, contraviniendo todo principio del modelo político e ideológico que le permite estar al frente del gobierno local.

En general, esta administración municipal, asumida de izquierda y plegada a la Cuarta Transformación, tampoco ha sido capaz de acatar la austeridad ordenada desde la Presidencia de la República mediante el ajuste de salarios de su alta burocracia, la reducción de gastos innecesarios y el adelgazamiento de nóminas abultadas. De hecho, en mayo pasado, el propio presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió a Acapulco como ejemplo de los excesos salariales de los regidores del país. Pese a ello, sus percepciones se mantienen intocables hasta hoy.

El equilibrio financiero al que aspira fallidamente el Ayuntamiento de Acapulco no se conseguirá estrangulando la economía de sus contribuyentes en una de las peores crisis de la humanidad. Con esas medidas, únicamente reafirma que la 4T como modelo idóneo de gobierno identificado con las causas sociales no funciona y persigue los mismos intereses que el resto de las opciones políticas en el mercado electoral.

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