/ lunes 1 de abril de 2019

Surrealismo Político

Estamos iniciando el mes cinco del primer año de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo a la elección validada, aún hay muchos meses más por delante del ejercicio de gobierno que tiene bajo su responsabilidad. Y quizá en este lapso, aún no hemos encontrado al Presidente en su perfil de gobernante.

Hay digamos así, un vacío que no permanece tan claro para la construcción del modelo de país que quiere, y que está llenándose con la destrucción de un sistema que formó a la clase política que ha gobernado desde distintas trincheras, pero sin un puente visible del rumbo.

Pensemos que su forma de actuar es la correcta para éste siglo. Que es necesario crear una nueva sociedad acorde con el correr del siglo XXI. Que la sociedad buscaba un cambio. Que la construcción de su sueño tuvo la virtud de la persistencia y que el triunfo es apenas la llave para arribar a la posición indicada para hacer...lo que construyó como sueño y alcanzó como resultado de saber articular.

Solo que el poder es distinto.

La resistencia del Presidente mostrada en los años que no fue beneficiado con el voto y que transformó en oportunidad para construir una base electoral que le garantizara lo que hoy tenemos a la vista, debe tener ahora un cambio que permita a la sociedad en general saber qué vive y qué espera.

Si la ruta no tiene ningún señalamiento que le alerte sobre las condiciones del terreno que pisa o que podrá pisar, la sociedad corre el riesgo de ver fracturada su estructura y dejar vulnerabilidad expuesta.

Si en cambio da a conocer la realidad que está observando desde la posición del poder absoluto que parece gozar, y mostrar que tiene la ruta de una mejor sociedad, podrá no solo recibir el aval para los pasos necesarios con garantía social, no solo legal que le atañe como investidura, y eso se traducirá en confianza en su persona.

Pero si en cambio solo se dan pases de pelota, pero no se vislumbra la dirección que lleva, la posibilidad de generar un piso de confianza falla.

Los datos que surgen no son claros, el tiempo de gracia para dar los resultados comprometidos podrían generar no solo desconfianza, sino desencanto que rumbo al año en que están cifrando la correlación de fuerza mayoritaria para mantener el segundo tramo de gobierno, los 35 meses que conformarían el segundo y quien sabe sí último tramo de su sexenio, podría ser más bien una oportunidad para los otros partidos que han quedado en la representación minoritaria, pero que también tienen experiencia política y estructura electoral.

Los estados están dejando también que algunos asuntos truenen. A ellos también les ha sido favorable como gobiernos que existan vacíos porque no han tenido que entrar a negociar nada fuera de la ley, ni han tenido que entrar a la represión o al uso de la fuerza, sino que ha sido útil para dejar que los liderazgos muestren de qué fuerza está basado o tenderá a desaparecer.

El camino apenas inicia. Pero ha sido pesado para el gran colectivo que es la sociedad. Es este un proceso de observación de todos, entre todos y con todos. Es la revisión de las estrategias, de las fortalezas, las debilidades, de todos, pero también el tiempo en el que debe pasar el Presidente del perfil de campaña –que le ha funcionado muy bien- al de un Presidente con buen pulso para sostener el timón del país, así como a los partidos políticos les es oportuno el tiempo para construir los necesarios contrapesos que ayudan recordar que todos somos una sola sociedad, de lo contrario habrá vacíos que podrían llenarse con inestabilidad. Surrealismo?

Estamos iniciando el mes cinco del primer año de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo a la elección validada, aún hay muchos meses más por delante del ejercicio de gobierno que tiene bajo su responsabilidad. Y quizá en este lapso, aún no hemos encontrado al Presidente en su perfil de gobernante.

Hay digamos así, un vacío que no permanece tan claro para la construcción del modelo de país que quiere, y que está llenándose con la destrucción de un sistema que formó a la clase política que ha gobernado desde distintas trincheras, pero sin un puente visible del rumbo.

Pensemos que su forma de actuar es la correcta para éste siglo. Que es necesario crear una nueva sociedad acorde con el correr del siglo XXI. Que la sociedad buscaba un cambio. Que la construcción de su sueño tuvo la virtud de la persistencia y que el triunfo es apenas la llave para arribar a la posición indicada para hacer...lo que construyó como sueño y alcanzó como resultado de saber articular.

Solo que el poder es distinto.

La resistencia del Presidente mostrada en los años que no fue beneficiado con el voto y que transformó en oportunidad para construir una base electoral que le garantizara lo que hoy tenemos a la vista, debe tener ahora un cambio que permita a la sociedad en general saber qué vive y qué espera.

Si la ruta no tiene ningún señalamiento que le alerte sobre las condiciones del terreno que pisa o que podrá pisar, la sociedad corre el riesgo de ver fracturada su estructura y dejar vulnerabilidad expuesta.

Si en cambio da a conocer la realidad que está observando desde la posición del poder absoluto que parece gozar, y mostrar que tiene la ruta de una mejor sociedad, podrá no solo recibir el aval para los pasos necesarios con garantía social, no solo legal que le atañe como investidura, y eso se traducirá en confianza en su persona.

Pero si en cambio solo se dan pases de pelota, pero no se vislumbra la dirección que lleva, la posibilidad de generar un piso de confianza falla.

Los datos que surgen no son claros, el tiempo de gracia para dar los resultados comprometidos podrían generar no solo desconfianza, sino desencanto que rumbo al año en que están cifrando la correlación de fuerza mayoritaria para mantener el segundo tramo de gobierno, los 35 meses que conformarían el segundo y quien sabe sí último tramo de su sexenio, podría ser más bien una oportunidad para los otros partidos que han quedado en la representación minoritaria, pero que también tienen experiencia política y estructura electoral.

Los estados están dejando también que algunos asuntos truenen. A ellos también les ha sido favorable como gobiernos que existan vacíos porque no han tenido que entrar a negociar nada fuera de la ley, ni han tenido que entrar a la represión o al uso de la fuerza, sino que ha sido útil para dejar que los liderazgos muestren de qué fuerza está basado o tenderá a desaparecer.

El camino apenas inicia. Pero ha sido pesado para el gran colectivo que es la sociedad. Es este un proceso de observación de todos, entre todos y con todos. Es la revisión de las estrategias, de las fortalezas, las debilidades, de todos, pero también el tiempo en el que debe pasar el Presidente del perfil de campaña –que le ha funcionado muy bien- al de un Presidente con buen pulso para sostener el timón del país, así como a los partidos políticos les es oportuno el tiempo para construir los necesarios contrapesos que ayudan recordar que todos somos una sola sociedad, de lo contrario habrá vacíos que podrían llenarse con inestabilidad. Surrealismo?

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