/ martes 12 de marzo de 2019

SEG, una calamidad

Todo el territorio de Guerrero está infestado de acciones perjudiciales para la vida civil de la población. Tal vez tanto como en Borinquen, se oye este lamento por doquier. La queja es contra la Secretaría de Educación Pública, pero más por la abulia del secretario Arturo Salgado Urióstegui, una piedra, un guijarro en la ruta de la educación guerrerense.

Maestros colapsan la costera Miguel Alemán: entraña de la industria turística de Acapulco, porque piden los atiendan de adeudos en moratoria y otros reclamos semejantes, pues el “Señor secretario” como buen avestruz, esconde su testa en la burocracia para no estresarse con impertinencias de los mentores, asiduos a la alharaca y al motín callejero.

Carencias y ausencias de docentes en Atoyac: éste es otro botón de muestra del desorden habitual en el gremio. Pero como siempre no hay quien atienda a los inconformes. En su Torre de Marfil el señor Arturo Salgado igual a un ciego no ve el hervidero de tribulaciones en el magisterio, donde prevalecen errores y desaciertos de su mala administración.

Protestan en escuelas de la Jardín y el Coloso: demandan maestros, intendentes y personal administrativo. Las quejas se estrellan en el tímpano averiado del “titular” de la SEG. Es oídos sordos. Ningún pronunciamiento lo conmueve. Tal vez cebado, ahíto de los privilegios como secretario, esas querellas de los padres de familia y educandos le parezcan engorrosas como para ponerles atención; imprudentes, no lo molesten. Agradezcan su oficio tutelar de pobres y parias a quienes no atenderá ni dará solución a sus impertinencias.

Toman alumnos de la Escuela Superior de Educación Física la caseta de Palo Blanco. Una mancha más al tigre. Para el señor Salgado Urióstegui todas estas molestias afligidas a la sociedad en Guerrero le parecen insignificancias. Ánimo de perturbar el orden público. Fanáticos del vandalismo. Ser o no ser de muchachos con problemas de identidad. Fruto de padres fallidos. ¡No molesten, por favor!

De no dar la cara a los asuntos de su competencia. De no resolver peticiones ni escuchar a los dolientes, Guerrero se colma de toma de carreteras, bloqueos de vialidades, motín y rebeliones, asonadas y desquiciamiento de la vida civil. Si fuera posible mantenerse agazapado mirando cuando pasan los búfalos, daríamos la razón al estulto titular de la SEG, sin embargo, no es posible. Él debe resolver la problemática del sector educativo. Defender la estabilidad social en planteles y personal procurando el florecimiento en todos los grados de la educación en el estado. Para eso se le contrató y se le paga, para evitar el caos como norma en la SEG Guerrero.

PD: “De mediocres está empedrado el camino al infierno”: Proverbio.


Todo el territorio de Guerrero está infestado de acciones perjudiciales para la vida civil de la población. Tal vez tanto como en Borinquen, se oye este lamento por doquier. La queja es contra la Secretaría de Educación Pública, pero más por la abulia del secretario Arturo Salgado Urióstegui, una piedra, un guijarro en la ruta de la educación guerrerense.

Maestros colapsan la costera Miguel Alemán: entraña de la industria turística de Acapulco, porque piden los atiendan de adeudos en moratoria y otros reclamos semejantes, pues el “Señor secretario” como buen avestruz, esconde su testa en la burocracia para no estresarse con impertinencias de los mentores, asiduos a la alharaca y al motín callejero.

Carencias y ausencias de docentes en Atoyac: éste es otro botón de muestra del desorden habitual en el gremio. Pero como siempre no hay quien atienda a los inconformes. En su Torre de Marfil el señor Arturo Salgado igual a un ciego no ve el hervidero de tribulaciones en el magisterio, donde prevalecen errores y desaciertos de su mala administración.

Protestan en escuelas de la Jardín y el Coloso: demandan maestros, intendentes y personal administrativo. Las quejas se estrellan en el tímpano averiado del “titular” de la SEG. Es oídos sordos. Ningún pronunciamiento lo conmueve. Tal vez cebado, ahíto de los privilegios como secretario, esas querellas de los padres de familia y educandos le parezcan engorrosas como para ponerles atención; imprudentes, no lo molesten. Agradezcan su oficio tutelar de pobres y parias a quienes no atenderá ni dará solución a sus impertinencias.

Toman alumnos de la Escuela Superior de Educación Física la caseta de Palo Blanco. Una mancha más al tigre. Para el señor Salgado Urióstegui todas estas molestias afligidas a la sociedad en Guerrero le parecen insignificancias. Ánimo de perturbar el orden público. Fanáticos del vandalismo. Ser o no ser de muchachos con problemas de identidad. Fruto de padres fallidos. ¡No molesten, por favor!

De no dar la cara a los asuntos de su competencia. De no resolver peticiones ni escuchar a los dolientes, Guerrero se colma de toma de carreteras, bloqueos de vialidades, motín y rebeliones, asonadas y desquiciamiento de la vida civil. Si fuera posible mantenerse agazapado mirando cuando pasan los búfalos, daríamos la razón al estulto titular de la SEG, sin embargo, no es posible. Él debe resolver la problemática del sector educativo. Defender la estabilidad social en planteles y personal procurando el florecimiento en todos los grados de la educación en el estado. Para eso se le contrató y se le paga, para evitar el caos como norma en la SEG Guerrero.

PD: “De mediocres está empedrado el camino al infierno”: Proverbio.


martes 12 de marzo de 2019

SEG, una calamidad

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