/ jueves 1 de octubre de 2020

Cien mil personas

Desde que el pasado 20 de septiembre los integrantes de FRENAA intentaron pasar a la plancha del Zócalo, ha estado presente el tema de la movilización social en contra del gobierno federal. El movimiento cobró atención y relevancia nacional, después de que por instrucciones del gobierno de Claudia Sheinbaum, les fue impedido el tránsito y tuvieron que instalarse en avenida Juárez, hasta Paseo de la Reforma.

Tras recibir un amparo, los seguidores de Gilberto Lozano llegaron al Zócalo y desde entonces han pernoctado ahí en tiendas de campaña. Según las autoridades, entre 200 y 400 personas son las que ahí se mantienen. No obstante, Lozano ha dicho que conforme pasen los días, el número crecerá hasta que “logren quitar a AMLO” antes del 30 de noviembre de 2020 y se nombre a un interino para citar a elecciones.

Parecería que las autoridades intentan minimizar las acciones de este movimiento, sobre todo, cuando dan cuenta del “pequeño número” de activistas que pernoctan en las casas de campaña. Sin embargo, en un mundo donde la información y la comunicación descentralizada generan dinámicas de organización que de un momento a otro se vuelven exponenciales.

Debo decir que yo no estoy de acuerdo con un planteamiento como el de FRENAA. Hay que recordar que este gobierno fue legítimamente electo con más de 30 millones de votos. Si a algunos no les gusta, que se organicen electoralmente y busquen ganar en el 2021 para hacerle contrapeso.

Sin embargo, mas allá de mi posición personal, este Frente Nacional ha dado pasos en lo que a la construcción de un movimiento orgánico se refiere, que vale la pena desglosar:

1) Hace algunos meses, empezaron articulándose mediante chats de WhatsApp. En todo el país han ido estableciendo células de comunicación descentralizada que vinculan y reclutan a personas de los mas distintos tipos. Han pasado de la comunicación a la organización “descentralizada”.

2) Proyectan un concepto claro y simple, que permite el entendimiento del objetivo que pretenden y una transmisión sencilla del mensaje que desean comunicar: “que AMLO renuncie”.

3) Lograron posicionar de manera contundente esa idea en las redes sociales #AMLORenuncia.

4) Han pasado gradualmente de la protesta digital del movimiento, a la movilización en tierra. Al principio mediante “activaciones” de coches por distintas ciudades y ahora con gente de “carne y hueso”.

5) Pasaron de la discusión digital en redes, a tener acciones ya cubiertas por los medios tradicionales.

6) Existe un líder -Gilberto Lozano- que los representa, encarna el movimiento y comunica sus posiciones y objetivos.

7) Lograron hacerse de un símbolo pues “Tomaron el Zócalo”; es la primera vez que un movimiento social se apuesta en la plancha contra el gobierno federal de izquierda.

En el mundo de la hiperconectividad, los movimientos sociales prenden de manera inesperada. Nada debe minimizarse. Por eso preocupa que el presidente López Obrador retara a los manifestantes a pedir su renuncia. Puntualmente dijo, “a la primera manifestación de 100 mil -personas- y que yo vea que en las encuestas que ya no tengo apoyo, a Palenque, Chiapas, ni siquiera espero la revocación del mandato”.

En mi opinión, es equivocado jugar a las vencidas. AMLO sabe mejor que nadie que no es tan difícil mover esa cantidad de personas, si se cuenta con recursos. Nunca es sano picarle la cresta a los adversarios. La salud de nuestra democracia, del marco constitucional y de los propios anhelos de la #SociedadHorizontal, se tensan innecesariamente.

Desde que el pasado 20 de septiembre los integrantes de FRENAA intentaron pasar a la plancha del Zócalo, ha estado presente el tema de la movilización social en contra del gobierno federal. El movimiento cobró atención y relevancia nacional, después de que por instrucciones del gobierno de Claudia Sheinbaum, les fue impedido el tránsito y tuvieron que instalarse en avenida Juárez, hasta Paseo de la Reforma.

Tras recibir un amparo, los seguidores de Gilberto Lozano llegaron al Zócalo y desde entonces han pernoctado ahí en tiendas de campaña. Según las autoridades, entre 200 y 400 personas son las que ahí se mantienen. No obstante, Lozano ha dicho que conforme pasen los días, el número crecerá hasta que “logren quitar a AMLO” antes del 30 de noviembre de 2020 y se nombre a un interino para citar a elecciones.

Parecería que las autoridades intentan minimizar las acciones de este movimiento, sobre todo, cuando dan cuenta del “pequeño número” de activistas que pernoctan en las casas de campaña. Sin embargo, en un mundo donde la información y la comunicación descentralizada generan dinámicas de organización que de un momento a otro se vuelven exponenciales.

Debo decir que yo no estoy de acuerdo con un planteamiento como el de FRENAA. Hay que recordar que este gobierno fue legítimamente electo con más de 30 millones de votos. Si a algunos no les gusta, que se organicen electoralmente y busquen ganar en el 2021 para hacerle contrapeso.

Sin embargo, mas allá de mi posición personal, este Frente Nacional ha dado pasos en lo que a la construcción de un movimiento orgánico se refiere, que vale la pena desglosar:

1) Hace algunos meses, empezaron articulándose mediante chats de WhatsApp. En todo el país han ido estableciendo células de comunicación descentralizada que vinculan y reclutan a personas de los mas distintos tipos. Han pasado de la comunicación a la organización “descentralizada”.

2) Proyectan un concepto claro y simple, que permite el entendimiento del objetivo que pretenden y una transmisión sencilla del mensaje que desean comunicar: “que AMLO renuncie”.

3) Lograron posicionar de manera contundente esa idea en las redes sociales #AMLORenuncia.

4) Han pasado gradualmente de la protesta digital del movimiento, a la movilización en tierra. Al principio mediante “activaciones” de coches por distintas ciudades y ahora con gente de “carne y hueso”.

5) Pasaron de la discusión digital en redes, a tener acciones ya cubiertas por los medios tradicionales.

6) Existe un líder -Gilberto Lozano- que los representa, encarna el movimiento y comunica sus posiciones y objetivos.

7) Lograron hacerse de un símbolo pues “Tomaron el Zócalo”; es la primera vez que un movimiento social se apuesta en la plancha contra el gobierno federal de izquierda.

En el mundo de la hiperconectividad, los movimientos sociales prenden de manera inesperada. Nada debe minimizarse. Por eso preocupa que el presidente López Obrador retara a los manifestantes a pedir su renuncia. Puntualmente dijo, “a la primera manifestación de 100 mil -personas- y que yo vea que en las encuestas que ya no tengo apoyo, a Palenque, Chiapas, ni siquiera espero la revocación del mandato”.

En mi opinión, es equivocado jugar a las vencidas. AMLO sabe mejor que nadie que no es tan difícil mover esa cantidad de personas, si se cuenta con recursos. Nunca es sano picarle la cresta a los adversarios. La salud de nuestra democracia, del marco constitucional y de los propios anhelos de la #SociedadHorizontal, se tensan innecesariamente.

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