/ viernes 25 de diciembre de 2020

2021: Que el Covid no haga mella

Este 2020 será histórico. El severo impacto económico y social que trajo la pandemia del Covid-19 a México y al mundo ya se inscribe como uno de los capítulos más aciagos de los últimos tiempos.

Como nunca en nuestra era, hemos visto a miles de personas morir, lo mismo personajes reconocidos que familiares o cercanos, a consecuencia de este virus que no discrimina ni respeta edades o sexo. Sistemas de salud colapsados en países de primer mundo y naciones enteras bajo estricto confinamiento social evidenciaron que la raza humana no es infalible y puede ser vulnerada, incluso, por amenazas que no están a la vista.

El Sars Cov 2 se ha arraigado con todo y amenaza con poner a prueba las vacunas que se desarrollan a marchas forzadas, como en el caso de Reino Unido donde se descubrió una nueva cepa del virus más contagiosa.

En lo local, Acapulco quedará marcado, para siempre, por aquel impensable cierre de playas, de hoteles, bares, restaurantes y toda la industria turística y comercial que acarreó consigo una de las más profusas crisis que no logramos superar aún.

Las escenas de nuestra bahía desolada, aunque con una agua cristalina sin precedente y fauna intentando recuperar su hábitat, fueron apocalípticas.

La pandemia, en resumen, ha sido una tragedia, pero también una dura lección sobre lo que debemos modificar como sociedad y la importancia de fortalecer los sistemas de salud federales y estatales para hacer frente a emergencias como la expuesta actualmente.

También nos obliga a ponderar el cuidado del medio ambiente, especialmente en Acapulco donde nuestro principal atractivo turístico es la naturaleza inigualable de sus playas, lagunas, puestas de sol y vistas panorámicas casi desde cualquier punto de la orografía local.

Otra enseñanza de la pandemia para la colectividad es que, no importa cuán azotado esté el pueblo, las pugnas del poder por el poder -ni siquiera en esta Cuarta Transformación que se propuso todo lo contrario- no logran ser inhibidas por nada. En medio de restricciones estrictas a las concentraciones masivas por recomendación de las autoridades sanitarias, quienes aspiran a un/otro cargo de elección popular eluden los riesgos y quieren hacer gala de su músculo político conforme a la cantidad de personas reunidas en sus mítines y actos de precampaña.

Asimismo, autoridades electas que deberían cumplir su mandato constitucional y atender de lleno la crisis causada por el Covid en sus respectivos municipios han declinado a su obligación para privilegiar su futuro político.

Con esas y otras lecciones, se advierte un 2021 complejo e incierto, aunque no por ello debemos claudicar. La llegada de las primeras vacunas es una luz de esperanza para comenzar, desde nuestras respectivas trincheras y las posibilidades al alcance, la recuperación económica y turística de nuestro puerto y la convivencia social que implica el regreso a clases, las actividades cotidianas y el funcionamiento de negocios considerados no esenciales.

El reto no es particular. La emergencia sanitaria nos impone nuevas formas de trabajo y de esfuerzos conjuntos para recuperar todo lo conseguido hasta antes del funesto 2020.

A todos los lectores de esta casa editorial, a sus directivos, su personal y al resto de articulistas y columnistas con quienes compartimos páginas, mis mejores deseos para el 2021 que está por llegar, apelando a la solidaridad, a la armonía y a una sociedad más consciente ante futuras eventualidades.

¡Feliz año nuevo!

Pedro Kuri Pheres en Facebook

@pedrokuripheres en Twitter

acapulco.ok@gmail.com

Este 2020 será histórico. El severo impacto económico y social que trajo la pandemia del Covid-19 a México y al mundo ya se inscribe como uno de los capítulos más aciagos de los últimos tiempos.

Como nunca en nuestra era, hemos visto a miles de personas morir, lo mismo personajes reconocidos que familiares o cercanos, a consecuencia de este virus que no discrimina ni respeta edades o sexo. Sistemas de salud colapsados en países de primer mundo y naciones enteras bajo estricto confinamiento social evidenciaron que la raza humana no es infalible y puede ser vulnerada, incluso, por amenazas que no están a la vista.

El Sars Cov 2 se ha arraigado con todo y amenaza con poner a prueba las vacunas que se desarrollan a marchas forzadas, como en el caso de Reino Unido donde se descubrió una nueva cepa del virus más contagiosa.

En lo local, Acapulco quedará marcado, para siempre, por aquel impensable cierre de playas, de hoteles, bares, restaurantes y toda la industria turística y comercial que acarreó consigo una de las más profusas crisis que no logramos superar aún.

Las escenas de nuestra bahía desolada, aunque con una agua cristalina sin precedente y fauna intentando recuperar su hábitat, fueron apocalípticas.

La pandemia, en resumen, ha sido una tragedia, pero también una dura lección sobre lo que debemos modificar como sociedad y la importancia de fortalecer los sistemas de salud federales y estatales para hacer frente a emergencias como la expuesta actualmente.

También nos obliga a ponderar el cuidado del medio ambiente, especialmente en Acapulco donde nuestro principal atractivo turístico es la naturaleza inigualable de sus playas, lagunas, puestas de sol y vistas panorámicas casi desde cualquier punto de la orografía local.

Otra enseñanza de la pandemia para la colectividad es que, no importa cuán azotado esté el pueblo, las pugnas del poder por el poder -ni siquiera en esta Cuarta Transformación que se propuso todo lo contrario- no logran ser inhibidas por nada. En medio de restricciones estrictas a las concentraciones masivas por recomendación de las autoridades sanitarias, quienes aspiran a un/otro cargo de elección popular eluden los riesgos y quieren hacer gala de su músculo político conforme a la cantidad de personas reunidas en sus mítines y actos de precampaña.

Asimismo, autoridades electas que deberían cumplir su mandato constitucional y atender de lleno la crisis causada por el Covid en sus respectivos municipios han declinado a su obligación para privilegiar su futuro político.

Con esas y otras lecciones, se advierte un 2021 complejo e incierto, aunque no por ello debemos claudicar. La llegada de las primeras vacunas es una luz de esperanza para comenzar, desde nuestras respectivas trincheras y las posibilidades al alcance, la recuperación económica y turística de nuestro puerto y la convivencia social que implica el regreso a clases, las actividades cotidianas y el funcionamiento de negocios considerados no esenciales.

El reto no es particular. La emergencia sanitaria nos impone nuevas formas de trabajo y de esfuerzos conjuntos para recuperar todo lo conseguido hasta antes del funesto 2020.

A todos los lectores de esta casa editorial, a sus directivos, su personal y al resto de articulistas y columnistas con quienes compartimos páginas, mis mejores deseos para el 2021 que está por llegar, apelando a la solidaridad, a la armonía y a una sociedad más consciente ante futuras eventualidades.

¡Feliz año nuevo!

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