/ jueves 16 de noviembre de 2023

Falcotitlán | Hoja de ruta

Ante la ausencia de una "Hoja de Antecedentes por el Impacto de los Desastres Naturales", o un "Manual para la Evaluación de Desastres", así como de un Comité de Riesgos en Guerrero que se integre en su totalidad al Sistema de Comité Local de Riesgos del Atlas Nacional de Riesgos del gobierno federal, los acapulqueños son más vulnerables, en la actualidad, ante los fenómenos causados por la emergencia climática. Y lo que venga. La gran incógnita es, ¿podrá recuperarse Acapulco de los carrizos destruidos?

El huracán "Otis" trajo consigo la afectación a los acervos de capital y en general, al patrimonio de las personas, empresas o instituciones. Por ejemplo, el impacto económico de los desastres naturales en nuestro país, aumentó un 202 por ciento anual en 2020 hasta 31,862 millones de pesos, de acuerdo a informes del Centro Nacional de Prevención de Desastres, datos del 12 de octubre de 2021.

Recordemos la prestancia para una emergencia con un fondo tangible que cubra totalmente salud, vida y reestructuración. Menciono a colación el terremoto de magnitud 7.1 en la ciudad, el 7 de septiembre de 2021, el cual dejó cuantiosos daños materiales.

En Acapulco, las condiciones de marginalidad y seguridad pública, densidad de población, pobreza y desabasto alimentario, percepción del riesgo, falta de control territorial y de sistemas de prevención y atención en caso de desastres, entre otros, van conformando desajustes en el territorio que pueden desatar descomposición o la aparición de nuevos problemas en una comunidad que se conforma también de núcleos familiares, los cuales quedan a la intemperie. Simplemente, porque se desconoce la medición de sus efectos e impacto.

Hay tres factores después del huracán que fragmentan vertiginosamente al puerto de Acapulco, y que se reflejará sin duda en los municipios aledaños.

Social: la postura de cada uno de los habitantes, hay un desequilibrio en el apoyo absoluto ante esta desgracia. Los verdaderos damnificados están marginados. La percepción que se construye desde su hogar, su calle, su colonia y su ingreso económico. La oportunidad laboral y adquisitiva, empalmada con la delincuencia generada desde hace una veintena de años hará que se agudice el crimen. El buen vivir es insatisfactorio.

Económico: el lastre de la poca inversión nacional y regional en los segmentos comercial y turístico (hoteles, restaurantes, centros de diversión o esparcimiento). Ejemplo; no hay estadísticas que señalen la suma y éxito de los 289 hoteles (19,676 cuartos y unidades de hospedaje) en el puerto, cifra del INEGI al corte el 31 de diciembre de 2020. Sin contar moteles, cabañas, villas, campamentos, pensiones, casa de huéspedes, departamentos y casas amuebladas con servicio de hotelería. Como un adicional al margen, el capital fue y es nulo para fortalecer la zona conurbada, zona rural y comunidades en los rubros educativo, laboral y actividades varias. La "emergencia alimentaria" persiste: Cruz Roja Mexicana.

Ambiental: se perdieron más de 2 millones de árboles que sufrieron daños en sus raíces y follaje; se ha diezmado el 95 por ciento de la vegetación: Semaren. Por otro lado, en zonas del anfiteatro del puerto cambió drásticamente el paisaje verde por el grisáceo y marrón. Y de las 22 hectáreas del Parque Papagayo, valioso "pulmón verde", el cual quedó devastado en su ecosistema y biodiversidad, hasta el momento se calculan 21 hectáreas sin árboles, arbustos, flores, plantas, y demás flora. ¿Pueden calcular las planchas de calor que habrá en los próximos meses en la ciudad? ¿Cuántos grados centígrados habrá que soportar en la cotidianidad? ¿La afectación en los seres vivos en cuanto a la sensación térmica?

Instinto de supervivencia, ahora le dicen resiliencia. Ese campo humano es el que de manera plena hace que se conviva con fe, en paz y con amor. Sobre todo, no por hacer menos a un grupo muy amplio, para los que tenemos hijos y familia. Por hoy, es esto.

Ante la ausencia de una "Hoja de Antecedentes por el Impacto de los Desastres Naturales", o un "Manual para la Evaluación de Desastres", así como de un Comité de Riesgos en Guerrero que se integre en su totalidad al Sistema de Comité Local de Riesgos del Atlas Nacional de Riesgos del gobierno federal, los acapulqueños son más vulnerables, en la actualidad, ante los fenómenos causados por la emergencia climática. Y lo que venga. La gran incógnita es, ¿podrá recuperarse Acapulco de los carrizos destruidos?

El huracán "Otis" trajo consigo la afectación a los acervos de capital y en general, al patrimonio de las personas, empresas o instituciones. Por ejemplo, el impacto económico de los desastres naturales en nuestro país, aumentó un 202 por ciento anual en 2020 hasta 31,862 millones de pesos, de acuerdo a informes del Centro Nacional de Prevención de Desastres, datos del 12 de octubre de 2021.

Recordemos la prestancia para una emergencia con un fondo tangible que cubra totalmente salud, vida y reestructuración. Menciono a colación el terremoto de magnitud 7.1 en la ciudad, el 7 de septiembre de 2021, el cual dejó cuantiosos daños materiales.

En Acapulco, las condiciones de marginalidad y seguridad pública, densidad de población, pobreza y desabasto alimentario, percepción del riesgo, falta de control territorial y de sistemas de prevención y atención en caso de desastres, entre otros, van conformando desajustes en el territorio que pueden desatar descomposición o la aparición de nuevos problemas en una comunidad que se conforma también de núcleos familiares, los cuales quedan a la intemperie. Simplemente, porque se desconoce la medición de sus efectos e impacto.

Hay tres factores después del huracán que fragmentan vertiginosamente al puerto de Acapulco, y que se reflejará sin duda en los municipios aledaños.

Social: la postura de cada uno de los habitantes, hay un desequilibrio en el apoyo absoluto ante esta desgracia. Los verdaderos damnificados están marginados. La percepción que se construye desde su hogar, su calle, su colonia y su ingreso económico. La oportunidad laboral y adquisitiva, empalmada con la delincuencia generada desde hace una veintena de años hará que se agudice el crimen. El buen vivir es insatisfactorio.

Económico: el lastre de la poca inversión nacional y regional en los segmentos comercial y turístico (hoteles, restaurantes, centros de diversión o esparcimiento). Ejemplo; no hay estadísticas que señalen la suma y éxito de los 289 hoteles (19,676 cuartos y unidades de hospedaje) en el puerto, cifra del INEGI al corte el 31 de diciembre de 2020. Sin contar moteles, cabañas, villas, campamentos, pensiones, casa de huéspedes, departamentos y casas amuebladas con servicio de hotelería. Como un adicional al margen, el capital fue y es nulo para fortalecer la zona conurbada, zona rural y comunidades en los rubros educativo, laboral y actividades varias. La "emergencia alimentaria" persiste: Cruz Roja Mexicana.

Ambiental: se perdieron más de 2 millones de árboles que sufrieron daños en sus raíces y follaje; se ha diezmado el 95 por ciento de la vegetación: Semaren. Por otro lado, en zonas del anfiteatro del puerto cambió drásticamente el paisaje verde por el grisáceo y marrón. Y de las 22 hectáreas del Parque Papagayo, valioso "pulmón verde", el cual quedó devastado en su ecosistema y biodiversidad, hasta el momento se calculan 21 hectáreas sin árboles, arbustos, flores, plantas, y demás flora. ¿Pueden calcular las planchas de calor que habrá en los próximos meses en la ciudad? ¿Cuántos grados centígrados habrá que soportar en la cotidianidad? ¿La afectación en los seres vivos en cuanto a la sensación térmica?

Instinto de supervivencia, ahora le dicen resiliencia. Ese campo humano es el que de manera plena hace que se conviva con fe, en paz y con amor. Sobre todo, no por hacer menos a un grupo muy amplio, para los que tenemos hijos y familia. Por hoy, es esto.