/ martes 12 de mayo de 2020

Enaltecer y reconocer a las mamás mexicanas

Una de las conmemoraciones más significativas para la cultura mexicana es el Día de las Madres, celebrado en nuestro país el 10 de mayo de cada año desde 1922. Este día representa una ineludible oportunidad para reunir a las familias en un ambiente armónico.

Sin embargo, por la coyuntura sanitaria y económica extraordinaria que vivimos desde el mes de marzo, se trató de una celebración atípica, ya que en virtud de las medidas de aislamiento social que debemos seguir puntualmente durante esta fase de la Pandemia, no fue posible efectuar el festejo como en años anteriores.

Pero dicha situación no debe opacar bajo ninguna circunstancia el espíritu con el que surgió esta conmemoración para enaltecer a las madres por su labor, pues si bien es cierto que las medidas de confinamiento nos obligaron a un inusual festejo, también lo es que desde diversos medios electrónicos se trató de emprender eventos de carácter social para envolver a las mamás en un mejor ambiente.

Además, tampoco debemos pasar por alto el hecho de reconocer la enorme serie de retos que enfrentan día a día.

Sobre este particular, de conformidad con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 73.7% de las mujeres ocupadas en alguna actividad económica tiene al menos un hijo, presentándose una situación adversa en el hecho de que la mayoría de ellas obtienen bajos ingresos a pesar de contar con preparación académica, agregando que tienen una doble jornada por el trabajo que realizan en casa.

En lo referente a la brecha salarial, la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo indicó que siete de cada diez mamás que trabajan sólo ganan hasta tres salarios mínimos. Mientras que el 64.7% del total de las madres trabajadoras no tienen acceso a servicios de salud. Asimismo, prevalece una compleja situación que viven más de un millón 67 mil mamás, que por su empleo no perciben ingresos económicos, al tratarse de labores de supervivencia.

Cabe señalar que existe un importante número de mujeres que laboran con mayor frecuencia en la informalidad para tener la posibilidad de congeniar la relación familia-trabajo. Teniendo como consecuencia la carencia de derechos de seguridad social.

Otro hecho lacerante en contra de los derechos de las mamás y sus hijos, fue la injustificable acción del gobierno federal de eliminar las estancias infantiles y aplicar medidas de austeridad en programas que han resultado pilares fundamentales para miles de madres trabajadoras. Donde quien ha podido acceder a las instancias judiciales ha impugnado tales acciones obteniendo la restitución del programa; no obstante, acceder a estos mecanismos jurídicos no es posible para la mayoría de las mamás mexicanas.

Ante tales adversidades es imprescindible que desde el binomio sociedad y gobierno impulsemos las medidas más pertinentes en favor de todas las mamás, trabajando puntualmente en la erradicación de la violencia, la igualdad sustantiva en el campo laboral, así como respetar y fortalecer las políticas públicas que arrojen beneficios tangibles para las mujeres que así lo requieran.

Sin duda alguna, diversos son los pendientes y acciones que pueden ser promovidos desde los órganos parlamentarios; nuestra tarea como legisladores debe estar guiada bajo la inobjetable base de proteger, respetar y garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales para las mujeres que nos han brindado el mayor cuidado y afecto.

*Senador de la República

@manuelanorve

Una de las conmemoraciones más significativas para la cultura mexicana es el Día de las Madres, celebrado en nuestro país el 10 de mayo de cada año desde 1922. Este día representa una ineludible oportunidad para reunir a las familias en un ambiente armónico.

Sin embargo, por la coyuntura sanitaria y económica extraordinaria que vivimos desde el mes de marzo, se trató de una celebración atípica, ya que en virtud de las medidas de aislamiento social que debemos seguir puntualmente durante esta fase de la Pandemia, no fue posible efectuar el festejo como en años anteriores.

Pero dicha situación no debe opacar bajo ninguna circunstancia el espíritu con el que surgió esta conmemoración para enaltecer a las madres por su labor, pues si bien es cierto que las medidas de confinamiento nos obligaron a un inusual festejo, también lo es que desde diversos medios electrónicos se trató de emprender eventos de carácter social para envolver a las mamás en un mejor ambiente.

Además, tampoco debemos pasar por alto el hecho de reconocer la enorme serie de retos que enfrentan día a día.

Sobre este particular, de conformidad con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 73.7% de las mujeres ocupadas en alguna actividad económica tiene al menos un hijo, presentándose una situación adversa en el hecho de que la mayoría de ellas obtienen bajos ingresos a pesar de contar con preparación académica, agregando que tienen una doble jornada por el trabajo que realizan en casa.

En lo referente a la brecha salarial, la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo indicó que siete de cada diez mamás que trabajan sólo ganan hasta tres salarios mínimos. Mientras que el 64.7% del total de las madres trabajadoras no tienen acceso a servicios de salud. Asimismo, prevalece una compleja situación que viven más de un millón 67 mil mamás, que por su empleo no perciben ingresos económicos, al tratarse de labores de supervivencia.

Cabe señalar que existe un importante número de mujeres que laboran con mayor frecuencia en la informalidad para tener la posibilidad de congeniar la relación familia-trabajo. Teniendo como consecuencia la carencia de derechos de seguridad social.

Otro hecho lacerante en contra de los derechos de las mamás y sus hijos, fue la injustificable acción del gobierno federal de eliminar las estancias infantiles y aplicar medidas de austeridad en programas que han resultado pilares fundamentales para miles de madres trabajadoras. Donde quien ha podido acceder a las instancias judiciales ha impugnado tales acciones obteniendo la restitución del programa; no obstante, acceder a estos mecanismos jurídicos no es posible para la mayoría de las mamás mexicanas.

Ante tales adversidades es imprescindible que desde el binomio sociedad y gobierno impulsemos las medidas más pertinentes en favor de todas las mamás, trabajando puntualmente en la erradicación de la violencia, la igualdad sustantiva en el campo laboral, así como respetar y fortalecer las políticas públicas que arrojen beneficios tangibles para las mujeres que así lo requieran.

Sin duda alguna, diversos son los pendientes y acciones que pueden ser promovidos desde los órganos parlamentarios; nuestra tarea como legisladores debe estar guiada bajo la inobjetable base de proteger, respetar y garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales para las mujeres que nos han brindado el mayor cuidado y afecto.

*Senador de la República

@manuelanorve

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