Ofrece sus botanas al amparo de la noche

Originario de Ixcateopan, don Bulmaro Cervantes recuerda que llegó hace once años al puerto de Acapulco en busca de mejores condiciones de vida

Celso Castro | El Sol de Acapulco

  · sábado 20 de noviembre de 2021

Don Bulmaro empieza su recorrido en la playa Condesa, desde ahí camina hasta Las Hamacas y retorna. / Foto: Celso Castro | El Sol de Acapulco

Cargando su mercancía en hombros, don Bulmaro Cervantes Guzmán recorre todos los días las playas del puerto en busca de clientes hasta altas horas de la noche "el chiste es vender".

Originario de una comunidad de Ixcateopan, este vendedor informal recuerda que llegó hace una vez años al puerto de Acapulco, en busca de las mejores condiciones de vida, vendiendo botanas.

Antes fui campesino, después caballerango en la Ciudad de México y ahí conocí a un amigo que se dedicaba a vender botanas, le iba muy bien y aprendí el oficio, refiere mientras descansa un poco después del largo recorrido al amparo de las sombras de la noche .

Lee también: Joven estudiante es becado en Ingeniería en Bioquímica

Explicó que primero vendía chicharrón y plátano frito , pero sus ganancias no eran tan buenas y había mucha competencia, por lo que un día tomó la decisión de radicar en Acapulco y no lo pensé dos veces, aquí le dio más variedad a su mercancía y le incluyó los huevos duros, semillas, garbanzo, palomitas, chicharrón, plátano frito, churros, habas, charal, pistachos, nueces de la India, arándanos, ciruela pasas.

También entendió que era mejor vender por la tarde, porque hay más turistas que llegan con sus cervezas y es cuando se les antoja la botana, "ahí es cuando vendo bien y saco mis buenos pesos , pero eso sí, los tengo que buscar".

A pesar de que es una persona adulta mayor, afirma que se siente fuerte y sale de su casa ubicada en la colonia María de la O, con su mercancía "bien copeteada" y empieza su recorrido en la playa Condesa, desde ahí camina hasta Las Hamacas y retorna, para salir a un costado del restaurante "La Gamba".

-¿Cómo le pintó el día?

Hoy estuvo flojo, pero no me quejo, porque así es esto, en ocasiones casi salgo vacío y como ahorita que no me fue bien, me quedó mercancía, pero voy a seguir recorriendo los bares y seguro que vendo otro poco.

-¿Pero cómo se le saca ganancia?

Ah, mire a los turistas se les despacha menos y el excedente es la ganancia, porque si le vendo a un nativo son bien exigentes y piden siempre su pilón, eso sí, los hago mis clientes porque mi producto es del día. Le voy a servir una botana y va a ver que está buena ...

-¿Pero en cuánto venta?

No, este yo se lo doy para que pruebe, pero también para que luego me compre.

-Ya es tarde. ¿Va a seguirle?

Así es mi amigo, voy a dar la vuelta y seguir ofreciendo la botana.

-¿Cuánto cuesta el platillo?

Hay de 25 y de 35 pesos, pero esta bueno el de 35, está chingón, lo doy de corazón, bien surtido no soy ventajoso ni soy gandalla, les sirvo bien.

-Si esta buena la botana ¿Me podría dar un poco más?

Quiere el de 25 o el de 35 ...

Este, ya no, con esto esta bien ...

Y así, don Bulmaro Cervantes vuelve a cargar su mercancía y sigue su recorrido ahora por la costera Miguel Alemán, por donde está el área de bares, que son sitios muy concurridos.