/ lunes 7 de diciembre de 2020

Pandemia y clases en línea desgastan a la familia

A nueve meses de la pandemia por Covid-19, la situación económica y educativa se agrava en la familia Plancarte Gómez, integrada por seis personas

A nueve meses de la pandemia por Covid-19, la situación económica y educativa se agrava en la familia Plancarte Gómez, integrada por seis personas.

En la parte alta de la colonia CNC, ubicada en la zona de la periferia del puerto, en una casa de material, lamina galvanizada, donde sólo cuentan con los servicios públicos de luz y se enfrentan a la escasez de agua, no tienen drenaje y el camino a su casa está sin pavimentar.

Así vive Julio de 31 año de oficio Taxista y Dulce de 27 años dedicada al hogar y a cuidar sus cuatro hijos, Diana de 9 años, Claudia de 8 años, Lizet de 3 años y el pequeño Julio de un año.

La familia Plancarte Gómez, diariamente sobre vive con 350 pesos o menos, dependiendo cómo le va en la ruleteada a Julio, quien sale a trabajar de taxista desde las 9:00 de la mañana y regresa hasta las 10:00 de la noche.

Julio, brinda sus servicios en colonias de la periferia, consideradas de alta incidencia delictiva.

Y mientras él trabaja, su esposa Dulce se dedica a los quehaceres del hogar, cuidar cuatro niños y enfrentarse a la nueva normalidad de las clases en línea.

Dulce, cuenta que le hace falta tiempo para poder cumplir con todas sus tareas domésticas, el confinamiento por la pandemia por Covid -19 la está estresando y es que a las niñas Diana y Claudia que cursan el cuarto y tercer año de primaria indígena Acamapichtl, atienden las clases en un solo teléfono celular y donde tiene que gastar 150 pesos al mes para ponerle crédito.

“Dejó de hacer otras cosas que me urgen hacer y no puedo acabar de hacerlo por estar todo el día haciendo tarea y a la niña que va en cuarto año le dejan mucha tarea y sólo tengo un celular para trabajar y mi saldo se termina rápido”, expresó la joven madre de 27 años.

Adriana Covarrubias | El Sol de Acapulco

Pero además de saldo que utiliza en su celular, Dulce tiene que gastar en copias para que sus hijas realicen las tareas y es, que los maestros de sus hijas le dijeron que no tomen las clases de Aprendiendo en Casa.

“No toman clases en televisión porque los maestros le dijeron que no vieran las clases en televisión que mejor les iban a dejar tareas por medio del teléfono y nos las iba a mandar por whatsapp”, precisó.

Sin embargo, Dulce en un principio acudía a la escuela de sus hijas a recoger la tarea de la niña de cuarto año y a la casa del maestro que vive cerca de la escuela para recoger la tarea de su otra niña de tercer año, lo que le quita tiempo y gasto porque además hay que sacar copias donde invierte 70 pesos a la semana.

“Antes subía la maestra a dejarnos las copias pero como hay muchas madres que no van a traer las copias de sus hijos, la maestra decidió mandarnos la tarea por whatsapp y nosotros ahora tenemos que sacar las copias para que mi hija Diana trabaje durante una semana”.

Dulce no es amante de la tecnología y no tiene las herramientas necesarias como una computadora o impresora para imprimir las tareas que les manda la maestra por whatsapp, ella recurre al apoyo de otra madre para que le ayude a solucionar este problema.

“Como yo no puedo abrir bien el programa donde mandan las tareas en el whatsapp y ver lo que le dejan a mi hija Diana le pido a otra persona que me haga el favor de imprimirla y me la preste y ya yo le saco las copias”.

Las clases en línea están estresando a sus hijas, le dedican más de siete horas entre el celular y a las tareas, ellas ya quieren ir a la escuela, pero su mamá les dice que hasta que el virus del coronavirus se acabe.

“Dejó de hacer otras cosas que me urgen hacer y no puedo acabar de hacerlo por estar todo el día haciendo tarea y a la niña que va en cuarto año le dejan mucha tarea y sólo tengo un celular para trabajar y mi saldo se termina rápido”, expresó la joven madre de 27 años.

A pesar de la dificultad económica, Dulce hace un esfuerzo para que sus niñas sigan estudiando en la escuela indígena, ubicada en la colonia Alborada, no tiene pensado sacarlas.

Mientras sus hijas hacen las tareas, la madre batalla con el niño de un año que llora y quiere comer, lo tranquiliza y sigue con sus quehaceres del hogar.

Dice que en una semana tiene que ir a la casa del maestro a dejar la tarea de su hija Claudia que cursa el tercer año y enviar por whatsapp la tarea de su otra hija Diana, es por eso que las apura y regaña a las niñas , quienes se distraen un poco.

“Así son mis días, desde que empezó la pandemia. A veces no acabo de hacer mi quehacer, tengo que hacerla de maestra, ama de casa, y cuando llega mi esposo entre las 10 o 11 de la noche hay que darle de cenar, ya quiero que las niñas vayan a la escuela”, dice la madre de 27 años que se ve estresada.

Dulce además tiene que hacer milagros con 350 pesos o a veces menos de lo que gana su esposo por dedicarle más de 12 horas de trabajar de taxista y pagar gastos de servicio, alimento y ahora el tocar clases en casa.

A nueve meses de la pandemia por Covid-19, la situación económica y educativa se agrava en la familia Plancarte Gómez, integrada por seis personas.

En la parte alta de la colonia CNC, ubicada en la zona de la periferia del puerto, en una casa de material, lamina galvanizada, donde sólo cuentan con los servicios públicos de luz y se enfrentan a la escasez de agua, no tienen drenaje y el camino a su casa está sin pavimentar.

Así vive Julio de 31 año de oficio Taxista y Dulce de 27 años dedicada al hogar y a cuidar sus cuatro hijos, Diana de 9 años, Claudia de 8 años, Lizet de 3 años y el pequeño Julio de un año.

La familia Plancarte Gómez, diariamente sobre vive con 350 pesos o menos, dependiendo cómo le va en la ruleteada a Julio, quien sale a trabajar de taxista desde las 9:00 de la mañana y regresa hasta las 10:00 de la noche.

Julio, brinda sus servicios en colonias de la periferia, consideradas de alta incidencia delictiva.

Y mientras él trabaja, su esposa Dulce se dedica a los quehaceres del hogar, cuidar cuatro niños y enfrentarse a la nueva normalidad de las clases en línea.

Dulce, cuenta que le hace falta tiempo para poder cumplir con todas sus tareas domésticas, el confinamiento por la pandemia por Covid -19 la está estresando y es que a las niñas Diana y Claudia que cursan el cuarto y tercer año de primaria indígena Acamapichtl, atienden las clases en un solo teléfono celular y donde tiene que gastar 150 pesos al mes para ponerle crédito.

“Dejó de hacer otras cosas que me urgen hacer y no puedo acabar de hacerlo por estar todo el día haciendo tarea y a la niña que va en cuarto año le dejan mucha tarea y sólo tengo un celular para trabajar y mi saldo se termina rápido”, expresó la joven madre de 27 años.

Adriana Covarrubias | El Sol de Acapulco

Pero además de saldo que utiliza en su celular, Dulce tiene que gastar en copias para que sus hijas realicen las tareas y es, que los maestros de sus hijas le dijeron que no tomen las clases de Aprendiendo en Casa.

“No toman clases en televisión porque los maestros le dijeron que no vieran las clases en televisión que mejor les iban a dejar tareas por medio del teléfono y nos las iba a mandar por whatsapp”, precisó.

Sin embargo, Dulce en un principio acudía a la escuela de sus hijas a recoger la tarea de la niña de cuarto año y a la casa del maestro que vive cerca de la escuela para recoger la tarea de su otra niña de tercer año, lo que le quita tiempo y gasto porque además hay que sacar copias donde invierte 70 pesos a la semana.

“Antes subía la maestra a dejarnos las copias pero como hay muchas madres que no van a traer las copias de sus hijos, la maestra decidió mandarnos la tarea por whatsapp y nosotros ahora tenemos que sacar las copias para que mi hija Diana trabaje durante una semana”.

Dulce no es amante de la tecnología y no tiene las herramientas necesarias como una computadora o impresora para imprimir las tareas que les manda la maestra por whatsapp, ella recurre al apoyo de otra madre para que le ayude a solucionar este problema.

“Como yo no puedo abrir bien el programa donde mandan las tareas en el whatsapp y ver lo que le dejan a mi hija Diana le pido a otra persona que me haga el favor de imprimirla y me la preste y ya yo le saco las copias”.

Las clases en línea están estresando a sus hijas, le dedican más de siete horas entre el celular y a las tareas, ellas ya quieren ir a la escuela, pero su mamá les dice que hasta que el virus del coronavirus se acabe.

“Dejó de hacer otras cosas que me urgen hacer y no puedo acabar de hacerlo por estar todo el día haciendo tarea y a la niña que va en cuarto año le dejan mucha tarea y sólo tengo un celular para trabajar y mi saldo se termina rápido”, expresó la joven madre de 27 años.

A pesar de la dificultad económica, Dulce hace un esfuerzo para que sus niñas sigan estudiando en la escuela indígena, ubicada en la colonia Alborada, no tiene pensado sacarlas.

Mientras sus hijas hacen las tareas, la madre batalla con el niño de un año que llora y quiere comer, lo tranquiliza y sigue con sus quehaceres del hogar.

Dice que en una semana tiene que ir a la casa del maestro a dejar la tarea de su hija Claudia que cursa el tercer año y enviar por whatsapp la tarea de su otra hija Diana, es por eso que las apura y regaña a las niñas , quienes se distraen un poco.

“Así son mis días, desde que empezó la pandemia. A veces no acabo de hacer mi quehacer, tengo que hacerla de maestra, ama de casa, y cuando llega mi esposo entre las 10 o 11 de la noche hay que darle de cenar, ya quiero que las niñas vayan a la escuela”, dice la madre de 27 años que se ve estresada.

Dulce además tiene que hacer milagros con 350 pesos o a veces menos de lo que gana su esposo por dedicarle más de 12 horas de trabajar de taxista y pagar gastos de servicio, alimento y ahora el tocar clases en casa.

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