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Unidad nacional verdadera

  • Jorge Ochoa Jiménez

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Los mexicanos que nos sentimos ofendidos y humillados debido al trato incorrecto y descortesías de recientes políticas presidenciales norteamericanas, pudimos ver la forma en que el reciente domingo hubo muchedumbres que salieron a la vía pública para manifestar su rechazo a toda injerencia que intente socavar nuestra soberanía.

México es una nación que siempre ha vivido en libertad desde su independencia: lo que no ha sido fácil. Sus ricos recursos naturales han despertado a través de los siglos la ambición de metrópolis y vecinos. Ignoran ciegos poderosos la fuerza del Derecho y prefieren usar el derecho de la fuerza para someter a sus intereses a regiones que les son propicias a su geopolítica. Es inolvidable el episodio de la invasión francesa cuando el país liderado por Benito Juárez hizo frente a la ambición de Napoleón Le Petit, quien deseó establecer una sucursal monárquica en América, delegando en el archiduque de Austria Maximiliano de Habsburgo una mascarada de imperio de quincalla.

Manuel Acuña es el poeta que escribió los más ilustrativos versos con que la gesta heroica adorna su heroísmo:  “Tres eran, más la Inglaterra, / volvió a lanzarse a las olas / y las naves españolas, / tomaron rumbo a su tierra. / Sólo Francia gritó “Guerra” / soñando Oh, Patria en vencerte / y de la infamia y la suerte / sirviéndose en su provecho / se alzó erigiendo en derecho / el derecho del más fuerte.

El Benemérito de las Américas, una vez concluida la derrota de los conservadores, acuñó la frase que lo enaltece: “Entre los individuos como entre las naciones, el Respeto al Derecho ajeno, es la Paz”.

La historia no debe repetirse. Nuestros valores históricos deben prevalecer por encima de cualquier intentona de sojuzgamiento. El país hoy es otro en su dimensión moderna. Tenemos nuestro lugar jerárquico en la moral histórica del mundo. La libertad civil ha sido para los mexicanos una premisa de vocación nacional. La numerosa asistencia que salió a la intemperie para hacer que el clamor popular se escuchara en muchas ciudades de la república es el fervor patriótico -sin partidos, sin ideologías, ni etiquetas-, donde se manifestó el sentir profundo de un pueblo que, por su soberanía y sus derechos constitucionales, ha de preservar frente a cualquier amenaza exterior, su integridad territorial, jurídica y humana. Es la hora de la sociedad civil, el momento en que los mexicanos debemos mantenernos alerta. En mi condición de presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad y Desarrollo Económico del Estado de Guerrero, asumo el compromiso de convocar a la unidad social, en una alianza que nos haga fuertes e invulnerables.

México es nuestro orgullo. La patria que nos heredaron caudillos como José María Morelos y Pavón, Hermenegildo Galeana, Vicente Guerrero y Nicolás Bravo. Mantengamos nuestro espíritu de lucha e independencia, porque a nuestros hijos debemos entregarle la paz de una patria incólume, libre de contaminaciones autoritarias y de una gran proyección internacional presente y a futuro.

México, por una unidad nacional, verdadera.