imagotipo

Ilusionismo político 2018

  • Luz María Sánchez

Prácticamente después de la ilusión o ilusionismo que producen las fiestas de la temporada invernal, con los pies sobre la tierra ya en el “año nuevo 2018” y el salario mínimo burlándose del bien común y la pobreza; los mexicanos nos enfrentamos una vez más a la tortura de recibir los anuncios del alza de los precios de los insumos y productos que se consideran básicos para vivir.Al mismo tiempo que el gobierno nos asesta con el marro un golpe brutal sobre nuestras cabezas, por lo pronto Pemex y Hacienda, niegan que se hayan visto “incrementos desordenados”, y piden no hacer anuncios o comentarios especulativos al respecto, ya que éstos, se ajustan a la alza, o a la ¿baja? de acuerdo con las condiciones del mercado internacional y el costo de la “logística” que también incluye el dólar y el IEPS, también llamado el “impuesto asesino”.

Entonces los ciudadanos (la mayoría) los que no miramos con confianza y optimismo nuestro futuro nuevamente nos preguntamos ¿Qué se podría hacer para lograr sacar al país del atraso, la pobreza; de la marginación social, política y económica, de la corrupción, la impunidad, de la violencia e inseguridad en que se encuentra sumido actualmente?

Seguramente la respuesta óptima, ideal y correcta sería hablar de una sociedad participativa, si el gobierno lo permitiera y si la ciudadanía sintiéndose tomada en cuenta no se replegara a vivencias manipuladoras y politizadas. Pero como desafortunadamente esto es cada día más difícil (por no decir imposible), hoy acabando de declinar el 2017, hablaremos de la ilusión o (en este caso) del ilusionismo, para el 2018.

La ilusión es la esperanza puesta en alguna cosa positiva, como un sueño, un sentimiento de alegría, en un proyecto que de verdad deseamos que se realice, que se cumpla. Y la ilusión óptica (ilusionismo), es una imagen mental engañosa provocada por la imaginación o por la interpretación errónea de lo que perciben los sentidos. Muy diferentes, pero al final, ambas son ilusiones.

Así que hablando de ilusión y de ilusionismo político, específicamente en este caso que nos atrae, es decir, en el porvenir de México ante ya la inminente llegada de las elecciones mayores; no nos queda más remedio que cotejar y reconocer que en estos tiempos tan avanzados en tecnología y en contraposición a otros que ya son historia, se cometen las mismas barbaridades, injusticias, esclavitudes y se protagonizan salvajadas, robos, engaños, delitos y terribles crímenes igual que antes, pero amén de que tienen aires de “sofisticación”, se acompañan de un cinismo brutal.

Los políticos de todo color, tiempo y lugar, en vez de todas sus demagógicas manifestaciones (sobre todo electoreras), deberían sentir cada día, de cada año con el mismo fervor, cómo la gente se muere de hambre; cómo cada día se mueren cientos, miles de niños, sin tener ni agua, ni comida, sin atención médica, ni medicinas, sin educación, sin Derechos Humanos, es decir, sin ser tomados en cuenta; tomando las acciones adecuadas de los planes de desarrollo que deberían contemplar siempre.

La pobreza en el mundo sobrepasa por mucho, lo que la razón permite, es aberrante ver, ser testigos y cómplices, como demasiados países invierten y se gastan cada año, miles de millones de dólares, de euros y también de pesos, en armas, en drogas, superficialidades que sólo sirven para provocar y acrecentar la grave patología de la depredadora raza humana.

Así que después de tanta lujuria política y supuestos y envilecidos intentos de transición, en la actualidad, nuevamente con un gobierno priísta encaramado en la “silla de los Pinos”, pretendiendo inmortalizarse; el cambio, la democracia y toda ilusión, es un lujo que no se puede uno dar, porque no ha lugar a la participación natural y cívica de la gente, ya que el ilusionismo político que tan bien manejan los gobiernos tricolores vía millonarios sobornos, ha devenido en una economía que por supuesto no está encaminada al bien común.

¿Será posible que no exista alguna manera para que volvamos a ilusionarnos y para que la democracia sirva para gobernarnos y no para que nos encadenemos al ilusionismo político? ¡Vale la pena reflexionarlo!

P.D. De corazón les deseo, que este año que inicia nos conserve la esperanza de que un mundo mejor, sí es posible. FELIZ AÑO 2018.