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Guerrero, un peligro para los políticos

  • Romelio Contreras

Los últimos acontecimientos ocurridos en Guerrero, preocupa y enciende los “focos rojos” a la clase política.

¿La razón? Bueno, en menos de 24 horas han ocurrido dos asesinatos de cuadros del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ambos de Costa Grande, que debe de poner en alerta a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, pues podría seguir está estela de asesinatos de políticos.

Si bien es cierto, que el grave problema de inseguridad afecta a todos los habitantes de este estado suriano, pero aquí llama la atención que los ataques estén dirigidos a políticos que iban a buscar contender en el proceso electoral de este año.

Aunque se trate de una mera especulación, pero me parece que se deben de dar garantías a todos los que aspiran a ser protagonistas en estos comicios.

La importancia de estás elecciones es que se elegirá al presidente de la República, senadores, diputados federales, ayuntamientos y el Congreso de Guerrero.

Cómo dije, no quiero ser alarmista, pero creo, que se debe tomar las medidas de seguridad para que se realice un proceso electoral en calma y en paz.

Lo digo, porque a parte de que se dé garantías a los políticos, permita también a los electores poder ejercer su derecho ciudadano y elegir a sus representantes populares.

Pero si continúa la estela de muertes violentas de políticos, es muy probable que el abstencionismo se dispare y sean las elecciones con menor participación de votantes de la historia.

Aún se está a tiempo de que los tres órdenes de gobierno se pongan a trabajar y que los miles de millones de pesos se ejerzan para combatir de fondo a los grupos delincuenciales con mayor energía.

Hasta el momento las estadísticas de muertos son escalofriantes y obliga a reflexionar sobre qué clase de representantes populares queremos, porque si no lo hacemos tendremos que seguir con los mismos políticos de siempre, si, esos que nunca hacen nada, que son levanta dedos y que solo cobran jugosos sueldos que usted y yo pagamos con nuestros impuestos.

¿O usted qué opina, querido lector?