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Falcotitlán

  • Hugo Falcón Páez

Maestro de vocación, de oficio y de espíritu.

La Unesco. Que es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, como un organismo especializado de las Naciones Unidas, sugirió celebrar a los profesores el 5 de octubre, Día Mundial de los Docentes. Sin embargo, muchos países lo festejan en múltiples fechas. En 1943 en Panamá, la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas, propuso unificar una fecha para todo el continente, y fue el 11 de septiembre. En la cual se recuerda el aniversario luctuoso del estadista y educador argentino Domingo Faustino Sarmiento. En ese momento la Conferencia Interamericana de Educación, recomendó el Día Panamericano del Maestro. En México, el Día del Maestro se acuñó en 1918. La iniciativa fue aprobada en 1917, presentada por los diputados Benito Ramírez y Enrique Viesca. Quienes expusieron al presidente Venustiano Carranza fuera establecido el 15 de mayo. Para honrar y homenajear a los maestros y que fuera también, fecha conmemorativa recordando la toma de Querétaro. Hoy en día, la postura de los maestros es otra. Pasan a ser charlatanes de las letras y los números, ignorantes de la pedagogía y ética, mediocres sin moral e indudablemente, carecen de métodos didácticos. Hasta terminar muchas veces en criminales, ex convictos o expatriados. ¿Qué sucede con los maestros en México?

Si tuvimos a uno de los maestros más grandes, como lo fue José Vasconcelos Calderón, el “Maestro de América”. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y por las de Chile, Guatemala, entre otras. Cada 15 de mayo se entrega un reconocimiento que lleva su nombre a los maestros más destacados en el país. Vasconcelos fue abogado, político, escritor, filósofo y funcionario público. Construyó instituciones y fue nombrado primer secretario de Educación Pública de nuestra nación. También fue miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua. Otro grande fue Ignacio Manuel Altamirano, un guerrerense que nació el 13 de noviembre de 1834 en Tixtla, Guerrero. Un orgullo de la nación, pues fue abogado, periodista, escritor, maestro, político, diplomático, coronel (1863-1867), diputado y Cónsul en Barcelona y Paris. Murió el 13 de febrero a los 58 años de edad en San Remo, Italia. Como historiador y conocedor de las esferas académicas, se creó la medalla “Ignacio Manuel Altamirano” con la finalidad de premiar los 50 años de labor docente, cabe destacar que fue un masón activo, un intelectual ejemplar que en la palestra política llegaría muy lejos, al alinearse con los revolucionarios de Ayutla, y más tarde se pondría a lado de los juaristas. Algo importante para nuestra nación, fue que junto con su maestro Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto, fundaron El Correo de México.

En conclusión, en todas las entidades y en cada una de las ciudades, es muy difícil hallar a un maestro o maestra. Sí. Ya que muchos tienen el conocimiento y la experiencia, pero no saben educar, no sienten la profesión de enseñar, de dar la idea, el impulso, la actitud y aptitud. Alumnos, siempre seremos, maestros, cuando realmente nos señalen como tal. Hacer cultura para la civilización, inspirar y avanzar con retos. Pero sobre todo, demostrarlo al crear nuevas disciplinas dentro de las megatendencias y de la globalización. Son el reflejo de cada uno, cada quien es su propio maestro. Ahí estriba, quién es verdaderamente uno.
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