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Dos años se han cumplido

  • Jorge Ochoa Jiménez

Siempre esperamos a que llegue una fecha, como fueron en este caso los dos primeros años de la administración de Héctor Astudillo Flores. Cómo es el tiempo de escurridizo. Hasta parece que fue ayer cuando acudí en mi calidad de presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad y Desarrollo Económico del Estado de Guerrero para saludarlo en campaña. Entonces testifiqué la voluntad política que sin pausas ni titubeos lo anima. Siempre trabajando. A todas horas atendiendo los asuntos de su competencia. Menesteres que no he pensado en llamar problemas porque Astudillo es como todos los políticos que ejercen un liderazgo, un hombre de soluciones.

Lo que más me interesa destacar de su manera de hacer las cosas, es ese ritmo permanente que no se detiene ante naturales inconveniencias como los terremotos o los ciclones. Lo hemos visto acudir a la Tierra Caliente, a las Costas a socorrer a los paisanos que han sufrido en estas calamidades. El, en lo personal, encabezando los contingentes asistenciales, acompañado de sus colaboradores inmediatos, levantando el ánimo y la moral a la población que ha sufrido y se ha visto afectada por los meteoros.

También no podemos omitir otro factor político que ha sido decisivo para que Héctor Astudillo pueda cumplir con los muchos compromisos adquiridos con la sociedad guerrerense y, ésta es la actitud del presidente la república Enrique Peña Nieto, quien a través de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles y del ex secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ahora precandidato a la Presidencia de la República por el PRI, han sostenido siempre una vigilancia y asistencia permanente a todas las necesidades que por los fenómenos naturales acusa Guerrero.


En este catálogo de observaciones lo que creo se debe destacar es lo siguiente: Guerrero en estos dos últimos años de ejercicio democrático del poder -con todos los problemas, incertidumbres y fatalidades-, se han aplicado al pie de la letra y con transparencia todos y cada uno de los programas de aliento que mancomunados con la federación se aplican en el Estado. Sobre la seguridad, los servicios médicos, la educación, la reconstrucción por los sismos y huracanes. Los desayunadores familiares y escolares, donde alcanza su mayor bondad en aquellos que entrega el DIF a los párvulos que se instruyen en las escuelas públicas de todo Guerrero.

En el juicio ciudadano, en el balance que se haga de este tramo de gobierno, hay como en todo pequeños faltantes que cubrir, pero en lo general son más los saldos positivos, los beneficios otorgados a la población, las mejoras por añadidura, que las faltas por cubrir. Es decir, la calificación a esta administración tiene la aprobación del pueblo de Guerrero, que es la que vale en el examen de la opinión pública.