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De los propósitos…

  • Rodrigo Juárez Ortiz

¡Año Nuevo! ¡Vida Nueva! Costumbres…las mismas.

Tal parece ser una impronta permanente en la mente de los seres humanos, no solo en los mexicanos.

En efecto, cada inicio de año se antoja una renovación de nuestras personas con el propósito de mejorar notablemente nuestra realidad actual y circundante.

Están vivos, en consecuencia, los eventos que nos han impactado brutalmente como los atentados terroristas en el mundo, la corrupción galopante y la consecuente impunidad  de nuestros “ próceres ”, las guerras sostenidas y provocadas por el “bravucón” del barrio (EUA), los millones de seres humanos desplazados de sus lugares de origen por luchas fratricidas, los terribles desastres naturales que nos han impactado y creando destrozos notables tanto en lo físico cmo en el ánimo personal y colectivo, los asesinatos demenciales y colectivos que se dan en el país allende nuestra frontera norte y como cerecita del pastel, las medidas agresivas y chauvinistas por la demencial actitud del  “pelos de elote” en contra de nuestro país, entre otras lindezas.

También hemos vivido la grandeza solidaria de nuestro pueblo demostrada, una vez mas, en el apoyo y entrega para efectuar los rescates de seres atrapados en los sismos destructores de Septiembre del año que se fue.

Hemos padecido el deterioro paulatino del poder adquisitivo de nuestra moneda, abriendo la puerta a una inflación galopante y, por ende, el deterioro notable de nuestra economía, a pesar de su manejo aparentemente sostenible en lo macro, solo por mencionar algunos de los fenómenos que nos han impactado seriamente.

De esta guisa emprendemos la jornada de un nuevo año, acordes con la naturaleza, la cual tiene períodos    (antaño muy claros) regulares de cambio como las 4 estaciones que influyen notablemente en los ciclos agrícolas que son los que propician nuestras fuentes alimentarias básicas ( hogaño muy imprevisibles) y no del todo aprovechables, es decir, también nosotros pretendemos efectuar cambios en nuestras vidas y así hacemos una lista interminable de propósitos para modificar conductas que a ojos vistas, nos producen deterioros notables en nuestro cuerpo, nuestro espíritu, nuestro entorno familiar y también social, v.gr.: dejar de tomar, de drogarse, de fumar, de agredir, de juzgar, de engordar, de chismear, y un largo etcétera, para lo cual se formulan propósitos de: ahora sí hacer ejercicio, para estar saludable, controlar la dieta, evitando toda la basura chatarra que le llaman comida procesada, estudiar, ser puntual, levantarse temprano, y formal, no ser agresivo, respetar y proteger a la mujer,  y otro largo etcétera.

Y tenemos en puerta las elecciones políticas en donde se cifran esperanzas enormes por mejorar nuestras condiciones actuales, a pesar de la retahíla de promesas irrealizables y las probables, lamentablemente olvidadas una vez que detentan el puesto que les dio la ciudadanía. Y por eso es que debemos aprestarnos a examinar, objetivamente los rprogramas propuestos por verdaderos políticos, con visión de Estado y no los abundantes “ grillos” que solo saben escalar y hacer malabares entre los partidos políticos ignorando lo que significan lealtad, ideología, ética y anexas, simplemente porque no las conocen, ni de lejitos. De ahí que nos aprestemos a votar consciente y responsablemente.

El problema, en suma, es que todo ello requiere de un ejercicio básico que se llama voluntad, constancia, decisión, carácter, fuerza, disciplina, ánimo, aunado a un verdadero deseo de mejoramiento.

Por aquellos que realmente lo logran y por los que lo intentan les deseamos que sus propósitos fructifiquen ya que el fin final es ser felices. O usted, bien intencionado lector, ¿ Qué opina?.