imagotipo

Así opina OFLO

  • Óscar Flores

2018 debe ser el año propicio para recuperar espacios perdidos en competitividad turística, que deben conducir a tomar mejores decisiones sobre el impulso al desarrollo y desechar el retroceso; impulsar el bienestar económico y social y combatir la corrupción, impunidad y opacidad.

Para Acapulco, el efecto diciembre 2017 de turistas debemos de analizarlo con el mayor pragmatismo. Cada quién hace su chamba y así se cacarea lo que más conviene a estos políticos desordenados que nos tienen copados, sin imagen y probidad.

Sectur Guerrero confirma que, en la temporada de invierno, arribaron más 525 mil turistas, que hoy por hoy, es el mejor año turístico de la historia. Así lo viene diciendo desde siempre, como eso de que el vuelo de Los Ángeles es novedad del actual gobierno, cuando existe desde hace años.

Al menos en mi entorno de las Zonas Dorada y Tradicional, aprecié una enorme cantidad de turistas, los que me dijeron que, a pesar de la inseguridad, determinaron pasar Año Nuevo en Acapulco. Los aprecié descansando o tirados en la costera, con sus caguamas y vasos de plástico, abarrotando las tiendas de autoservicio que fueron las que más ganaron, seguramente más que los hoteles, restaurantes y los metros de taquerías y cervecerías.

Este es el turismo que abarrotó Acapulco, una enorme cantidad de gente desquiciada por satisfacer sus necesidades y gozar del mar altamente contaminado.

Hoy nuevamente se replicó en Acapulco lo que surgió en la década de los 60s: Turismo de Masas, que ciertamente registra ingresos económicos, pero propicia severos problemas de usos y costumbres y de cultura contra la comunidad local y golpear al medio ambiente.

Este es el logro del actual gobierno estatal y municipal, que han abaratado a Acapulco, con severos problemas de transporte, comunicación, limpieza, desorden absoluto en las playas abarrotadas con casas de campaña y esos turistas tenían que comer y beber. Así que imaginémonos la chinga de todos los que vivimos en Acapulco.

Este es el triunfo de las Sectur Guerrero y de Acapulco: mucho turismo con pírrica derrama económica, donde la excelencia fue la seguridad federal.

¿Mis mejores deseos para 2018?: que Sectur Guerrero desde su titular y compinches, se pongan chambear elaborando el Reglamento Interno de la Ley Número 494 que registra una demora de: tres años, un mes y 20 días de incumplimiento; así como presentar el programa Sectorial de Turismo 2016-2021. Vergüenza deben tener.

Los citados instrumentos estratégicos de planeación permitirán: reinventar, recuperar y aprovechar el potencial y prestigio turístico; modernizar e impulsar la competitividad de los productos y servicios turísticos; y fomentar mayores inversiones y financiamiento.

A los postres…

– SERÁ EL SERENO, pero la cifras de Sectur Acapulco y AHETA, confirman disminuciones de la afluencia turística del -10.1% y –5.1%, respectivamente, respecto a las cacareadas por el Tanteómetro de Sectur Guerrero, referidas a la temporada invierno 2017, respecto a 2016.

– PERDIÓ PISO EL SEÑOR DE LA RIVIERA DIAMANTE al vociferar frente al gobernador Astudillo y el joven presidente Evodio: ¿Cuál inseguridad en Acapulco, por favor?