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Así opina Oflo

  • Óscar Flores

Ciertamente que el turismo será contundente en el Siglo XXI. Su comportamiento es inequívoco y todos seremos testigos de aprovechar o no, con inteligencia y acciones el plus que dejan los turistas nacionales y mundiales.

De conformidad a la Organización Mundial de Turismo, corporación de la Organización de las Naciones Unidas, dependiente directo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, es contundente su misión y responsabilidad para precisar:

El turismo, es clave para el desarrollo, la prosperidad y el bienestar.

Un número creciente de destinos de todo el mundo se han abierto al turismo y han invertido en él, haciendo del mismo un sector clave para el progreso socioeconómico, a través de la creación de puestos de trabajo y de empresas, la generación de ingresos de exportación y la ejecución de infraestructuras.

Las cifras del turismo son determinantes. Mientras en 1950, viajaban por el mundo 25 millones de personas, al cierre del Siglo XX ascendieron a 674 millones, que en 2016 sumaron 1,235 millones de turistas viajando por el mundo, superior en 83.2% a la del año 1999.

Lo más contundente es poder entender el comportamiento del turismo al 2030, donde previo estudio de la OMT, para ese año viajaran en el planeta poco más de 1,800 millones de turistas, permitiendo con ello que este sector sea el tercero en mayor rentabilidad, después de los productos químicos y de combustibles, pero muy por arriba de la industria automotriz.

Quise compartirles estas cifras, para que entendamos y comprendamos, el fondo económico que significa el turismo para la economía de México, en especial para Guerrero, Quintana Roo y Baja California Sur; entidades federativas donde su PIB es mayormente turístico.

El turismo de los lentes obscuros y trajes de baño de alto poder adquisitivo de la década de los 40as y 50as, cuando Acapulco salió al mercado turístico, salvo la zona Diamante e Ixtapa, prácticamente ya no existe. La competitividad y surgimiento de nuevos destinos hoy nos han rebasado.

Hoy en Guerrero todo sigue sin planes y programas turísticos con metas alcanzables. Existe una inmunda burocracia en los tres órdenes de gobierno, amantada a la ubre presupuestal y no existe iniciativa alguna que permita revertir el declive del turismo internacional. Mientras en Acapulco, en 1995 el turismo extranjero significaba el 24.4%, a 22 años no representa ni el 4%, salvo esos muy poquitos canadienses de la tercera edad que siguen firmes por Acapulco.

Estas son cifras que matan e insultan. Roger Bergeret es contundente al decirnos que según su Observatorio Turístico: se han perdido 10 puntos en la ocupación hotelera de Acapulco en los últimos 40 años, toda vez que en los ochentas fue de 59.32%, años después es en promedio es de 49.83%, promedio anual.

¿Cómo entender qué empresarios y trabajadores sean cómplices con los gobiernos actuales? ¿Por qué AHETA, empresarios y trabajadores no enfrentan y hacen cuentas de manera ordenada con los gobiernos federal, estatal y municipal? No hay que pelear, hay que ordenar.

Muy de vez en cuando esos y otros organismos empresariales surgen mediante conferencias de prensa, sacan todo su dolor y su miseria y lueguito siguen agachados. ¿Hasta cuándo el turismo de Guerrero estará secuestrado por esos inmundos políticos?

A   LOS   POSTRES…

>>> SIN EL CHINO CHONG adiós la utopía del Señor de la Condesa Rodríguez para pretender ser Alcalde de Acapulco. Entonces el turismo de Guerrero seguirá en más de lo mismo: sin creatividad e

inteligencia estratégica.

>>> DICIEMBRE EN ACAPULCO es desde décadas propio en 100% en ocupación hotelera. Entonces que SECTUR Guerrero -no nos trate de sorprender- con eso de que en DICIEMBRE no habrá cancelaciones. No somos tontos e incoherentes, respeten nuestra inteligencia. Controlen su mediocridad y reducida propiedad intelectual.

>>> EL SEÑOR DE LA RIVIERA DIAMANTE dice no más al desfile de Globos Gigantes de Acapulco que financiaba desde hace 3 años. El Titular de SECTUR Acapulco, lejos de buscar alternativas, hace pucheros y demuestra incompetencia.