/ lunes 23 de julio de 2018

Violeta del Anáhuac

Cuando el 22 de marzo de 2017 año el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, desde una gira de trabajo en Acapulco incluyó en su agenda la puesta en marcha de la conclusión de los trabajos del Agua Potable para la capital del Estado, trabajos a los que destinó 500 millones de pesos y mil para la solución al mismo problema en Acapulco, que habría prometido y comprometido ante notario siendo candidato presidencial, fui a abrir la llave del agua y me encontré un airado saludo, menos agua.

Recordé a Efrén Leyva Acevedo que siendo edil de Chilpancingo, en la época de José Francisco Ruiz Massieu, para poner en marcha el abastecimiento completo de agua potable para la capital, hizo llevar una pipa de agua que se conectó a la llave que accionaron él y el mandatario y que indicaba que el vital líquido también estaba ya en todos los hogares de los que habitamos Chilpancingo. Nada de eso sucedió.

En mayo de 2018 el gobernador Héctor Astudillo Flores, en una gira de trabajo con el edil sustituto, el empresario Jesús Tejeda, anunció que ante el cobro que la Comisión Federal de Electricidad realizaba al Ayuntamiento por un adeudo de 10 millones de pesos, se habría cubierto para que no faltara agua en Chilpancingo, las llaves seguían a la espera de la voluntad para ser repartida, aunque ese día dio el banderazo para prestar servicio de agua en pipas.

Ahora, en su cuenta social, desde donde utiliza la plataforma para comunicarse con ... quien así lo desee, el presidente municipal constitucional de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva, incorporado por el Congreso Local, tras su licencia el 26 de junio del año en curso, luego de un proceso y resolutivo de la Sala Regional del TRIFE, y con muchos problemas encima, más que los que encaró en sus primeros dos años, escribió que se adeudan 10 millones de pesos a la Comisión Federal de Electricidad y que los días por venir serán de mayor escasez porque no hay dinero para pagarle a la CFE.

Durante muchos años se ha considerado que los gobernantes que provienen del puerto de Acapulco no quieren a la capital, que les parece menor que estén asentados en esa ciudad los poderes y han buscado fortalecer al Puerto que siempre ha sido más cómodo para todo, incluso para gobernar.

En la capital ha sido notorio el hacer y el dejar de hacer obra de gobernadores. La que dejó Rubén Figueroa Figueroa, la que construyó su hijo Rubén Figueroa Alcocer, la que levantó René Juárez Cisneros, la que impulsó Alejandro Cervantes Delgado. José Francisco que quiso significar su paso con la obra física para solucionar el problema del agua potable..., la de Ángel Aguirre y la que no hizo Zeferino.

Se decía que para hacer obra en Chilpancingo había que querer a la capital, la primera de la América Septentrional, la histórica población que cobijó los Sentimientos de la Nación.

Si esto es así, quién no quiere ahora a Chilpancingo que ha dejado se hunda en la basura, en el escaseo de Agua Potable, y otros problemas más que, como la violencia, han cambiado el rostro social y cultural de esta ciudad.

Marco Leyva no es mal elemento político, incluso ayudó al PRI a reagruparse cuando en el 2005 perdió el tricolor la gubernatura y las principales ciudades del estado empezaron a tener alternancia política. Pero el evidente distanciamiento con el Mandatario ha perjudicado a los habitantes que cifran esperanza en cambiar la apatía política por nuestra capital, en la transformación nacional y municipal para generar un nuevo impulso.



Cuando el 22 de marzo de 2017 año el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, desde una gira de trabajo en Acapulco incluyó en su agenda la puesta en marcha de la conclusión de los trabajos del Agua Potable para la capital del Estado, trabajos a los que destinó 500 millones de pesos y mil para la solución al mismo problema en Acapulco, que habría prometido y comprometido ante notario siendo candidato presidencial, fui a abrir la llave del agua y me encontré un airado saludo, menos agua.

Recordé a Efrén Leyva Acevedo que siendo edil de Chilpancingo, en la época de José Francisco Ruiz Massieu, para poner en marcha el abastecimiento completo de agua potable para la capital, hizo llevar una pipa de agua que se conectó a la llave que accionaron él y el mandatario y que indicaba que el vital líquido también estaba ya en todos los hogares de los que habitamos Chilpancingo. Nada de eso sucedió.

En mayo de 2018 el gobernador Héctor Astudillo Flores, en una gira de trabajo con el edil sustituto, el empresario Jesús Tejeda, anunció que ante el cobro que la Comisión Federal de Electricidad realizaba al Ayuntamiento por un adeudo de 10 millones de pesos, se habría cubierto para que no faltara agua en Chilpancingo, las llaves seguían a la espera de la voluntad para ser repartida, aunque ese día dio el banderazo para prestar servicio de agua en pipas.

Ahora, en su cuenta social, desde donde utiliza la plataforma para comunicarse con ... quien así lo desee, el presidente municipal constitucional de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva, incorporado por el Congreso Local, tras su licencia el 26 de junio del año en curso, luego de un proceso y resolutivo de la Sala Regional del TRIFE, y con muchos problemas encima, más que los que encaró en sus primeros dos años, escribió que se adeudan 10 millones de pesos a la Comisión Federal de Electricidad y que los días por venir serán de mayor escasez porque no hay dinero para pagarle a la CFE.

Durante muchos años se ha considerado que los gobernantes que provienen del puerto de Acapulco no quieren a la capital, que les parece menor que estén asentados en esa ciudad los poderes y han buscado fortalecer al Puerto que siempre ha sido más cómodo para todo, incluso para gobernar.

En la capital ha sido notorio el hacer y el dejar de hacer obra de gobernadores. La que dejó Rubén Figueroa Figueroa, la que construyó su hijo Rubén Figueroa Alcocer, la que levantó René Juárez Cisneros, la que impulsó Alejandro Cervantes Delgado. José Francisco que quiso significar su paso con la obra física para solucionar el problema del agua potable..., la de Ángel Aguirre y la que no hizo Zeferino.

Se decía que para hacer obra en Chilpancingo había que querer a la capital, la primera de la América Septentrional, la histórica población que cobijó los Sentimientos de la Nación.

Si esto es así, quién no quiere ahora a Chilpancingo que ha dejado se hunda en la basura, en el escaseo de Agua Potable, y otros problemas más que, como la violencia, han cambiado el rostro social y cultural de esta ciudad.

Marco Leyva no es mal elemento político, incluso ayudó al PRI a reagruparse cuando en el 2005 perdió el tricolor la gubernatura y las principales ciudades del estado empezaron a tener alternancia política. Pero el evidente distanciamiento con el Mandatario ha perjudicado a los habitantes que cifran esperanza en cambiar la apatía política por nuestra capital, en la transformación nacional y municipal para generar un nuevo impulso.



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