/ domingo 31 de mayo de 2020

Tan bien que íbamos…

Es evidente que el escenario político, económico y social ha cambiado brutalmente para nuestro país. La crisis global provocada por el Covid-19 golpeará a México en el 2020 con una caída del 10% según Bank of America. La disminución de alrededor de 753 mil empleos formales entre marzo y abril, es un sombrío preámbulo de que los números de los próximos meses podrían empeorar.

El domingo apareció el Presidente López Obrador en un video en el que expresó, “tan bien que íbamos y se nos presenta lo de la pandemia”. La expresión es digna de analizarse de manera seria, dado el escenario que habrá de enfrentar el gobierno en los próximos meses.

Cada presidente busca realzar aquello en lo que le va bien y minimizar aquello en lo que le va mal; AMLO no es la excepción. Se ha enfocado a hablar sobre sus programas sociales, rubro en el cual tiene cifras de aceptación. Sin embargo, hay que recordar que antes de la pandemia, Gabinete de Comunicación Estratégica publicó una encuesta a finales de febrero de 2020, en que un 73.6% de la población consideraba que la inseguridad había aumentado en el país y 57.6% que la calidad en el sistema de salud había caído. También Mitovsky publicó por las mismas fechas, que un 57% de los encuestados en el país, consideraba que su situación económica había empeorado.

Para saber cómo íbamos antes de que el Covid-19 tocara a México, debemos revisar los datos duros del primer año de gobierno. En materia de inseguridad, el número total de homicidios dolosos que fue de 34,579 según el Sistema Nacional de Seguridad Pública. En materia económica, el decrecimiento del PIB contabilizado por parte del Inegi fue de -0.1%.

En resumen, después de un año de la 4T, manteníamos una crisis en materia de inseguridad, se había consolidado una recesión económica y empezaba una crisis en materia de salud por la falta de medicamentos. La realidad de los datos dista mucho de respaldar el dicho de que “íbamos bien” y lo deja en una simple opinión subjetiva.

Hoy lo relevante no es discutir el pasado, sino saber cómo construiremos el futuro, especialmente porque los próximos años no serán lo que AMLO soñó tras su larga travesía por ganar la presidencia de la República. Vienen tiempos difíciles y la disyuntiva que tiene el gobierno es definir si lo hará con todos los mexicanos o sólo con una parte. Por ello cobra relevancia la reciente división discursiva entre el 70% de la población pobre y el 30% de la población rica.

AMLO no debe olvidar que su triunfo fue derivado de una amplísima coalición de movimientos descentralizados. Actores muy diversos -no sólo los pobres o votantes de izquierda- lo vieron a él como un instrumento coyuntural para castigar la corrupción. Sirva recordar la encuesta de Parametría donde un 64% de las personas con mayores ingresos votó por el, mientras que también un 65% de los votantes con mayor escolaridad lo hicieron.

Pasados 15 meses de gobierno, AMLO ha gobernado optando por centralizar una visión de país. Los datos dicen que no íbamos bien, pero que tampoco iremos bien si eso continúa.

La #SociedadHorizontal que estamos construyendo, al igual que la magnitud de la crisis, reclaman concurrencia, coparticipación y la convivencia de todos los esfuerzos, de otra forma será limitada, parcial e incluso peligrosa. El presidente debería aprovechar el momento histórico para recordar el origen de lo que fue su fuerza; debería salirse de las visiones unipersonales que hasta hoy lo han fortalecido a él, pero que también han dividido a la sociedad.

Es evidente que el escenario político, económico y social ha cambiado brutalmente para nuestro país. La crisis global provocada por el Covid-19 golpeará a México en el 2020 con una caída del 10% según Bank of America. La disminución de alrededor de 753 mil empleos formales entre marzo y abril, es un sombrío preámbulo de que los números de los próximos meses podrían empeorar.

El domingo apareció el Presidente López Obrador en un video en el que expresó, “tan bien que íbamos y se nos presenta lo de la pandemia”. La expresión es digna de analizarse de manera seria, dado el escenario que habrá de enfrentar el gobierno en los próximos meses.

Cada presidente busca realzar aquello en lo que le va bien y minimizar aquello en lo que le va mal; AMLO no es la excepción. Se ha enfocado a hablar sobre sus programas sociales, rubro en el cual tiene cifras de aceptación. Sin embargo, hay que recordar que antes de la pandemia, Gabinete de Comunicación Estratégica publicó una encuesta a finales de febrero de 2020, en que un 73.6% de la población consideraba que la inseguridad había aumentado en el país y 57.6% que la calidad en el sistema de salud había caído. También Mitovsky publicó por las mismas fechas, que un 57% de los encuestados en el país, consideraba que su situación económica había empeorado.

Para saber cómo íbamos antes de que el Covid-19 tocara a México, debemos revisar los datos duros del primer año de gobierno. En materia de inseguridad, el número total de homicidios dolosos que fue de 34,579 según el Sistema Nacional de Seguridad Pública. En materia económica, el decrecimiento del PIB contabilizado por parte del Inegi fue de -0.1%.

En resumen, después de un año de la 4T, manteníamos una crisis en materia de inseguridad, se había consolidado una recesión económica y empezaba una crisis en materia de salud por la falta de medicamentos. La realidad de los datos dista mucho de respaldar el dicho de que “íbamos bien” y lo deja en una simple opinión subjetiva.

Hoy lo relevante no es discutir el pasado, sino saber cómo construiremos el futuro, especialmente porque los próximos años no serán lo que AMLO soñó tras su larga travesía por ganar la presidencia de la República. Vienen tiempos difíciles y la disyuntiva que tiene el gobierno es definir si lo hará con todos los mexicanos o sólo con una parte. Por ello cobra relevancia la reciente división discursiva entre el 70% de la población pobre y el 30% de la población rica.

AMLO no debe olvidar que su triunfo fue derivado de una amplísima coalición de movimientos descentralizados. Actores muy diversos -no sólo los pobres o votantes de izquierda- lo vieron a él como un instrumento coyuntural para castigar la corrupción. Sirva recordar la encuesta de Parametría donde un 64% de las personas con mayores ingresos votó por el, mientras que también un 65% de los votantes con mayor escolaridad lo hicieron.

Pasados 15 meses de gobierno, AMLO ha gobernado optando por centralizar una visión de país. Los datos dicen que no íbamos bien, pero que tampoco iremos bien si eso continúa.

La #SociedadHorizontal que estamos construyendo, al igual que la magnitud de la crisis, reclaman concurrencia, coparticipación y la convivencia de todos los esfuerzos, de otra forma será limitada, parcial e incluso peligrosa. El presidente debería aprovechar el momento histórico para recordar el origen de lo que fue su fuerza; debería salirse de las visiones unipersonales que hasta hoy lo han fortalecido a él, pero que también han dividido a la sociedad.

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