/ lunes 12 de agosto de 2019

Surrealismo Político

Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador la falta de fertilizante en Guerrero está focalizado en la Montaña y la ausencia del mismo obedece a los bloqueos. Para el Gobernador del Estado, Héctor Astudillo Flores son 70 mil campesinos que se quedan sin fertilizante por la falta de una correcta planeación en la distribución del insumo agrícola.

¿La realidad?, quizá aún no la conocemos. Basten unos datos. Si el tamaño que el país tiene en hectáreas de cultivo, consideradas en 22 millones, tuvieran movimiento, podría nuestra Nación no solo tener autosuficiencia alimentaria, sino también riqueza agrícola. Sin embargo, factores como el costo de la atención al campo como política pública, y tal vez la corrupción, tema tan socorrido, estén dejando abandono que tarde que temprano dejará también hambre.

Hace unos días, el 8 de agosto, se conmemoró el Natalicio de Emiliano Zapata. En ocasión de esa celebración el campo se movilizó. Campesinos del país realizaron una movilización en las zonas urbanas de los 32 estados realizando bloqueos intermitentes para hacerse notar y lograr que el propio Mandatario Federal vuelva la mirada hacia el campo y con ello, hacia la atención de sus necesidades. Pero hasta el momento la bandera sigue en alto y la mirada de los responsables del campo fuera de ellos.

Dice el Presidente AMLO que lo qué hay en la Montaña de Guerrero es desnutrición. Y tiene razón. Aún las estadísticas señalan a dos municipios de esa región como los más pobres del país, Metlatónoc y Cochoapa el Grande. Y ambos los conoce tanto que decide arrancar su aspiración a encabezar el Poder Federal en el 2005 en Metlatónoc como un indicativo de lo que aspiraba a cambiar. Pero la desnutrición es resultado de un proceso de deficiencia alimentaria, y la política de decisiones.

Tanto así que México dejó de ser autosuficiente en materia alimentaria cuando dejó de apostar al campo. Frente al potencial en tierras y en el conocimiento del campo que tiene nuestra gente, los costos y las presiones políticas hicieron de la importación la forma más barata de suministro de alimentos a través de despensas, que, en la modernización del campo, la entrega de semillas mejoradas y la capacitación. Se sumaron otros factores como falta de bodegas para almacenar granos, caminos para sacar la producción y una correcta visión de venta para la exportación. Y la migración ha dejado también al campo solo, con mujeres, con niños y niñas, con adultos mayores.

Lo que comemos no tiene un origen cien por ciento en la producción del país. Lo que comemos tiene un riesgo de no ser suficiente, de ser amplio, de estar sujeto a decisiones de otros países. Lo que comemos es una decisión política.

Pero la falta de acuerdos internos está poniendo en riesgo a la propia población que está sujeta a la importación y al subsidio si no se incrementa la productividad del campo. El desarrollo debe encaminarse con seriedad y con responsabilidad. De lo contrario, quizá este año podamos salir adelante, pero los siguientes podrían estar marcados por inestabilidad y el campo merece respeto para que no vuelva a unirse el hambre con la impotencia para que no se recorran nuevamente los caminos de la revolución. ¿Surrealismo?.

Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador la falta de fertilizante en Guerrero está focalizado en la Montaña y la ausencia del mismo obedece a los bloqueos. Para el Gobernador del Estado, Héctor Astudillo Flores son 70 mil campesinos que se quedan sin fertilizante por la falta de una correcta planeación en la distribución del insumo agrícola.

¿La realidad?, quizá aún no la conocemos. Basten unos datos. Si el tamaño que el país tiene en hectáreas de cultivo, consideradas en 22 millones, tuvieran movimiento, podría nuestra Nación no solo tener autosuficiencia alimentaria, sino también riqueza agrícola. Sin embargo, factores como el costo de la atención al campo como política pública, y tal vez la corrupción, tema tan socorrido, estén dejando abandono que tarde que temprano dejará también hambre.

Hace unos días, el 8 de agosto, se conmemoró el Natalicio de Emiliano Zapata. En ocasión de esa celebración el campo se movilizó. Campesinos del país realizaron una movilización en las zonas urbanas de los 32 estados realizando bloqueos intermitentes para hacerse notar y lograr que el propio Mandatario Federal vuelva la mirada hacia el campo y con ello, hacia la atención de sus necesidades. Pero hasta el momento la bandera sigue en alto y la mirada de los responsables del campo fuera de ellos.

Dice el Presidente AMLO que lo qué hay en la Montaña de Guerrero es desnutrición. Y tiene razón. Aún las estadísticas señalan a dos municipios de esa región como los más pobres del país, Metlatónoc y Cochoapa el Grande. Y ambos los conoce tanto que decide arrancar su aspiración a encabezar el Poder Federal en el 2005 en Metlatónoc como un indicativo de lo que aspiraba a cambiar. Pero la desnutrición es resultado de un proceso de deficiencia alimentaria, y la política de decisiones.

Tanto así que México dejó de ser autosuficiente en materia alimentaria cuando dejó de apostar al campo. Frente al potencial en tierras y en el conocimiento del campo que tiene nuestra gente, los costos y las presiones políticas hicieron de la importación la forma más barata de suministro de alimentos a través de despensas, que, en la modernización del campo, la entrega de semillas mejoradas y la capacitación. Se sumaron otros factores como falta de bodegas para almacenar granos, caminos para sacar la producción y una correcta visión de venta para la exportación. Y la migración ha dejado también al campo solo, con mujeres, con niños y niñas, con adultos mayores.

Lo que comemos no tiene un origen cien por ciento en la producción del país. Lo que comemos tiene un riesgo de no ser suficiente, de ser amplio, de estar sujeto a decisiones de otros países. Lo que comemos es una decisión política.

Pero la falta de acuerdos internos está poniendo en riesgo a la propia población que está sujeta a la importación y al subsidio si no se incrementa la productividad del campo. El desarrollo debe encaminarse con seriedad y con responsabilidad. De lo contrario, quizá este año podamos salir adelante, pero los siguientes podrían estar marcados por inestabilidad y el campo merece respeto para que no vuelva a unirse el hambre con la impotencia para que no se recorran nuevamente los caminos de la revolución. ¿Surrealismo?.

miércoles 25 de septiembre de 2019

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