/ viernes 15 de enero de 2021

Simple regla de tres

La aritmética es una rama de las matemáticas cuyo objeto de estudio son los números y las operaciones elementales como sumar, restar, multiplicar y dividir. Con esa herramienta -porque no se necesitan otras más complejas- podemos determinar la exactitud o no de lo declarado por el señor López Gatell, por el propio presidente López Obrador o por el mismo gobierno federal, por cuanto hace a las vacunas y la vacunación. Por ejemplo, el 8 de diciembre del año pasado, el subsecretario de prevención y promoción de la salud dijo en conferencia, dentro del Palacio Nacional, que se vacunaría de seis mil a ocho mil personas diariamente. Agregó: “Para cumplir esta meta en promedio de 6 mil a 8 mil dosis. Lo cual no es excepcional. Hoy estuve viendo algunos comentarios en redes sociales de algunas personas que ya empezaban a ver la parte negativa. El volumen de operaciones es relativamente convencional en términos de las operaciones que suele hacer el Sistema Nacional de Salud y el Programa de Vacunación.” Si le tomamos la palabra al médico, y consideramos no seis sino ocho mil personas vacunadas diariamente, entonces tendríamos que, sin descansar, durante 24 horas, siete días a la semana, los vacunados (en una primera dosis, porque hay que considerar que debe haber una segunda), serían 56 mil personas. Al mes, serían 224 mil. Al año (365 días), serían dos millones 920 mil personas, salvo error u omisión. Pero somos más de 120 millones en México. Bueno, aquí viene la regla simple de tres que nos enseñaron en la primaria. Ella nos dice que, al ritmo que ha anunciado López Gatell, se necesitarían 41 años para vacunarnos a todos. Para ese entonces, mi nieto más joven tendría 44 años y, el que esto escribe, varias décadas muerto.

Pero, con ánimo esperanzador, veamos: Si solo se vacunara al 30 por ciento de la población, para alcanzar “la inmunidad de rebaño”, se tendría que tener, ahora mismo, 76 millones de vacunas. Si pusiéramos como meta el plazo de un año, el ritmo de vacunación tendría que ser de 98 mil 630 personas vacunadas diariamente. Sin embargo, la realidad es otra: han entrado a México 546 mil vacunas de Pfizer (lo que alcanza para vacunar a 273 mil personas; porque no hay que olvidar que son dos dosis que se deben administrar a cada una). Dice el presidente López que entre febrero y marzo estaremos vacunados 15 millones de “adultos mayores”. Eso significa, ocupando la aritmética, que a más tardar en enero deben estar llegando 30 millones de vacunas y que, para la vacunación, el ritmo debe ser de 500 mil personas diarias. Pero hete aquí que hay considerar que desde que llegaron las famosas vacunas solo se han aplicado al 0.5 por ciento de la población. ¿Cómo le harán para vacunar al 0.12 por ciento de la población en 60 días? Haga su cálculo estimado lector. Es aritmética simple.

La aritmética es una rama de las matemáticas cuyo objeto de estudio son los números y las operaciones elementales como sumar, restar, multiplicar y dividir. Con esa herramienta -porque no se necesitan otras más complejas- podemos determinar la exactitud o no de lo declarado por el señor López Gatell, por el propio presidente López Obrador o por el mismo gobierno federal, por cuanto hace a las vacunas y la vacunación. Por ejemplo, el 8 de diciembre del año pasado, el subsecretario de prevención y promoción de la salud dijo en conferencia, dentro del Palacio Nacional, que se vacunaría de seis mil a ocho mil personas diariamente. Agregó: “Para cumplir esta meta en promedio de 6 mil a 8 mil dosis. Lo cual no es excepcional. Hoy estuve viendo algunos comentarios en redes sociales de algunas personas que ya empezaban a ver la parte negativa. El volumen de operaciones es relativamente convencional en términos de las operaciones que suele hacer el Sistema Nacional de Salud y el Programa de Vacunación.” Si le tomamos la palabra al médico, y consideramos no seis sino ocho mil personas vacunadas diariamente, entonces tendríamos que, sin descansar, durante 24 horas, siete días a la semana, los vacunados (en una primera dosis, porque hay que considerar que debe haber una segunda), serían 56 mil personas. Al mes, serían 224 mil. Al año (365 días), serían dos millones 920 mil personas, salvo error u omisión. Pero somos más de 120 millones en México. Bueno, aquí viene la regla simple de tres que nos enseñaron en la primaria. Ella nos dice que, al ritmo que ha anunciado López Gatell, se necesitarían 41 años para vacunarnos a todos. Para ese entonces, mi nieto más joven tendría 44 años y, el que esto escribe, varias décadas muerto.

Pero, con ánimo esperanzador, veamos: Si solo se vacunara al 30 por ciento de la población, para alcanzar “la inmunidad de rebaño”, se tendría que tener, ahora mismo, 76 millones de vacunas. Si pusiéramos como meta el plazo de un año, el ritmo de vacunación tendría que ser de 98 mil 630 personas vacunadas diariamente. Sin embargo, la realidad es otra: han entrado a México 546 mil vacunas de Pfizer (lo que alcanza para vacunar a 273 mil personas; porque no hay que olvidar que son dos dosis que se deben administrar a cada una). Dice el presidente López que entre febrero y marzo estaremos vacunados 15 millones de “adultos mayores”. Eso significa, ocupando la aritmética, que a más tardar en enero deben estar llegando 30 millones de vacunas y que, para la vacunación, el ritmo debe ser de 500 mil personas diarias. Pero hete aquí que hay considerar que desde que llegaron las famosas vacunas solo se han aplicado al 0.5 por ciento de la población. ¿Cómo le harán para vacunar al 0.12 por ciento de la población en 60 días? Haga su cálculo estimado lector. Es aritmética simple.