/ lunes 28 de febrero de 2022

Seguridad informática

En un mundo que se mueve en realidades virtuales y al que debemos entrar para no quedarnos en el grupo de analfabetas tecnológicos, y fuera de la comunicación que implica la conexión inalámbrica. La semana anterior fui víctima de un hackeo a mi cuenta de WhaspApp. Y esa circunstancia me llevó a diferentes cuestionamientos que inició con una pregunta: ¿por qué a mi?

El martes 22 de febrero no tuve acceso a mi cuenta de WhaspApp a partir de las 14:53 minutos cuando envíe un mensaje y volví a revisar mi celular alrededor de las 17 horas encontrando un aviso que decía “tu cuenta de WhatsApp está siendo registrado en un dispositivo nuevo” y acompañaba la recomendación “no compartas el código con nadie”, para después informarme “tu código de whastApp es: -------”. A partir de ese momento ese código y otros fue rechazado.

Llegué hasta la Fiscalía para presentar el viernes 25 una denuncia. Y colocar un nuevo aviso en la cuenta social FaceBook alertando que estaban pidiendo desde esa cuenta dinero aduciendo ¡Con horrores ortográficos!, causas de urgencia.

Consultado con expertos surgieron preguntas como: Entraron a mis contactos telefónicos?, la respuesta fue NO, porque no se llevaron el equipo. Entraron al historial de cada conversación? La respuesta fue NO, sino a partir del momento en que logran ingresar a la plataforma.

En el segundo caso amigas y amigos que me alertaron desconfiaron por EL ESTILO DE MI CONVERSACIÓN CON ELL@S y por considerar que mi ortografía es buena y que de tener una urgencia NO USARÍA ESA FORMA.

Pregunté si “alguien” con quien no he tenido NINGUNA conversación por esa vía tendrían acceso a su número, y la respuesta está en el primer considerando NO, porque no entraron a mi relación de contactos.

La historia que aún continúa porque estoy fuera de esa plataforma me permite en primera instancia considerar lo siguiente como recomendación primaria. Antes de atender esa conversación que le pide dinero, busque entablar conversación directa con el titular del número telefónico. Si no hay respuesta, busque a un familiar o amig@ que le permita considerar si la persona se encuentra bien. NO HAGA NINGÚN DEPÓSITO ni caiga en la presión que ejercen. Notifique al mayor número de personas la circunstancia que cruza y pida a sus amistades le hagan favor de circular como alerta.

En estos días al menos 5 personas que conozco en Guerrero han sido vulneradas en sus cuentas de whastApp y de Facebook. Están pidiendo en su nombre dinero, están pidiendo una nueva suscripción.

La otra pregunta ¿cuál es el criterio que usan para seleccionar a sus víctimas?

La tecnología nos ha acercado, pero también ha expuesto que no es infalible y una falla nos pone en riesgo.

El término hacker estaba destinado a los expertos en el manejo de tecnologías y el mismo ha decaído para ser atribuido a quienes usan esa experiencia para el mal.

En cuanto a mi corresponde, cuando sea recuperada mi cuenta habré de ponerme en contacto a partir de un dato específico con quienes comparto comunicación habitual. Con un dato tan personal que debiera usarse para saber si hablamos con la persona adecuada. De lo contrario, desconfíe y confíe en la probidad de su amistad, y avancemos en la seguridad informática.

En un mundo que se mueve en realidades virtuales y al que debemos entrar para no quedarnos en el grupo de analfabetas tecnológicos, y fuera de la comunicación que implica la conexión inalámbrica. La semana anterior fui víctima de un hackeo a mi cuenta de WhaspApp. Y esa circunstancia me llevó a diferentes cuestionamientos que inició con una pregunta: ¿por qué a mi?

El martes 22 de febrero no tuve acceso a mi cuenta de WhaspApp a partir de las 14:53 minutos cuando envíe un mensaje y volví a revisar mi celular alrededor de las 17 horas encontrando un aviso que decía “tu cuenta de WhatsApp está siendo registrado en un dispositivo nuevo” y acompañaba la recomendación “no compartas el código con nadie”, para después informarme “tu código de whastApp es: -------”. A partir de ese momento ese código y otros fue rechazado.

Llegué hasta la Fiscalía para presentar el viernes 25 una denuncia. Y colocar un nuevo aviso en la cuenta social FaceBook alertando que estaban pidiendo desde esa cuenta dinero aduciendo ¡Con horrores ortográficos!, causas de urgencia.

Consultado con expertos surgieron preguntas como: Entraron a mis contactos telefónicos?, la respuesta fue NO, porque no se llevaron el equipo. Entraron al historial de cada conversación? La respuesta fue NO, sino a partir del momento en que logran ingresar a la plataforma.

En el segundo caso amigas y amigos que me alertaron desconfiaron por EL ESTILO DE MI CONVERSACIÓN CON ELL@S y por considerar que mi ortografía es buena y que de tener una urgencia NO USARÍA ESA FORMA.

Pregunté si “alguien” con quien no he tenido NINGUNA conversación por esa vía tendrían acceso a su número, y la respuesta está en el primer considerando NO, porque no entraron a mi relación de contactos.

La historia que aún continúa porque estoy fuera de esa plataforma me permite en primera instancia considerar lo siguiente como recomendación primaria. Antes de atender esa conversación que le pide dinero, busque entablar conversación directa con el titular del número telefónico. Si no hay respuesta, busque a un familiar o amig@ que le permita considerar si la persona se encuentra bien. NO HAGA NINGÚN DEPÓSITO ni caiga en la presión que ejercen. Notifique al mayor número de personas la circunstancia que cruza y pida a sus amistades le hagan favor de circular como alerta.

En estos días al menos 5 personas que conozco en Guerrero han sido vulneradas en sus cuentas de whastApp y de Facebook. Están pidiendo en su nombre dinero, están pidiendo una nueva suscripción.

La otra pregunta ¿cuál es el criterio que usan para seleccionar a sus víctimas?

La tecnología nos ha acercado, pero también ha expuesto que no es infalible y una falla nos pone en riesgo.

El término hacker estaba destinado a los expertos en el manejo de tecnologías y el mismo ha decaído para ser atribuido a quienes usan esa experiencia para el mal.

En cuanto a mi corresponde, cuando sea recuperada mi cuenta habré de ponerme en contacto a partir de un dato específico con quienes comparto comunicación habitual. Con un dato tan personal que debiera usarse para saber si hablamos con la persona adecuada. De lo contrario, desconfíe y confíe en la probidad de su amistad, y avancemos en la seguridad informática.

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