/ viernes 30 de octubre de 2020

Por una #SociedadHorizontal

La semana que termina fue una de dura tensión política entre dos visiones de país: una federalista y otra centralista. Los diez gobernadores que conforman la Alianza Federalista rechazaron el recorte al gasto federalizado en 2021 y la extinción de 109 fideicomisos impulsado por el gobierno de AMLO. Los mandatarios anunciaron que consultarán a sus gobernados si sus entidades se mantienen dentro del pacto federal y si los recursos que generan se deben entregar a la federación.

Más allá del diferendo económico por la relación que algunos calificaron de “abusiva”, lo que esta presente es la falta de diálogo y concertación política que ha prevalecido a lo largo del sexenio con el gobierno federal. Entre los aspectos que destacaron en sus comunicados los integrantes de la Alianza se encuentran “la falta de respeto y de comunicación con las entidades”.

Las controversias se intensificaron desde inicio del presente año, a partir de la pandemia del Covid-19, pues las entidades han exigido mayores recursos para apoyar a la población debido a la emergencia sanitaria. Sin embargo subieron de tono. Bajo el argumento de que varias de esas entidades aportan a la federación más recursos de los que reciben para resolver sus necesidades, han exigido se modifique el pacto fiscal imperante.

Por su parte, más que construir puentes para aminorar el conflicto, en principio el Presidente de la República manifestó que lo que en realidad mueve a los ejecutivos estatales es el proceso político en el que está inmerso el país, de cara a las elecciones intermedias de 2021. Ante la solicitud de reunirse con López Obrador, el propio AMLO contestó que no lo haría pues “dañaría su investidura presidencial”. Más tarde manifestó que aceptaría el diálogo, pero condicionó el encuentro a que “no haya politiquería”.

La discusión entre gobernadores y el presidente López Obrador ha dejado claro una vez más, que nuestro sistema político requiere una profunda actualización. Si bien el tema del dinero, es decir la forma en la que se generan y se distribuyen los recursos en el país, ha generado una constante discusión a lo largo de décadas, pues hay estados -principalmente del norte del país- que se quejan de subsidiar a los estados del sur o incluso a la propia cdmx, el problema de fondo es uno de representación política, principalmente de cercanía en la solución de problemas.

El modelo presidencialista que imperó durante toda la época posrevolucionaria, dio certidumbre en la medida en que el Titular del Poder Ejecutivo lograba conciliar la mayoría de intereses en el país. No obstante, con el paso del tiempo, esa capacidad se fue diluyendo. La descentralización del poder fue parte de una tenue pero continua evolución y fortalecimiento de los actores económicos, políticos y sociales en todo el territorio nacional, quienes en busca de atender mejor las necesidades locales, fueron demandando e incrementando herramientas y capacidades.

Hoy que vivimos la intención de recentralizar la vida del país en torno a la figura central del presidente, es fundamental tener clara la evolución histórica en la que se sustenta un nuevo federalismo, que aún cuando no está consolidado, es consecuente con la nueva era de descentralización que vive la sociedad. Hoy las soluciones deben darse en el ámbito más cercano. La #SociedadHorizontal que crece día con día, se informa, comunica y organiza de manera mucho más dinámica que las viejas jerarquías centralizadas. Esa es la esencia del debate con los gobernadores, no la investidura presidencial.

La semana que termina fue una de dura tensión política entre dos visiones de país: una federalista y otra centralista. Los diez gobernadores que conforman la Alianza Federalista rechazaron el recorte al gasto federalizado en 2021 y la extinción de 109 fideicomisos impulsado por el gobierno de AMLO. Los mandatarios anunciaron que consultarán a sus gobernados si sus entidades se mantienen dentro del pacto federal y si los recursos que generan se deben entregar a la federación.

Más allá del diferendo económico por la relación que algunos calificaron de “abusiva”, lo que esta presente es la falta de diálogo y concertación política que ha prevalecido a lo largo del sexenio con el gobierno federal. Entre los aspectos que destacaron en sus comunicados los integrantes de la Alianza se encuentran “la falta de respeto y de comunicación con las entidades”.

Las controversias se intensificaron desde inicio del presente año, a partir de la pandemia del Covid-19, pues las entidades han exigido mayores recursos para apoyar a la población debido a la emergencia sanitaria. Sin embargo subieron de tono. Bajo el argumento de que varias de esas entidades aportan a la federación más recursos de los que reciben para resolver sus necesidades, han exigido se modifique el pacto fiscal imperante.

Por su parte, más que construir puentes para aminorar el conflicto, en principio el Presidente de la República manifestó que lo que en realidad mueve a los ejecutivos estatales es el proceso político en el que está inmerso el país, de cara a las elecciones intermedias de 2021. Ante la solicitud de reunirse con López Obrador, el propio AMLO contestó que no lo haría pues “dañaría su investidura presidencial”. Más tarde manifestó que aceptaría el diálogo, pero condicionó el encuentro a que “no haya politiquería”.

La discusión entre gobernadores y el presidente López Obrador ha dejado claro una vez más, que nuestro sistema político requiere una profunda actualización. Si bien el tema del dinero, es decir la forma en la que se generan y se distribuyen los recursos en el país, ha generado una constante discusión a lo largo de décadas, pues hay estados -principalmente del norte del país- que se quejan de subsidiar a los estados del sur o incluso a la propia cdmx, el problema de fondo es uno de representación política, principalmente de cercanía en la solución de problemas.

El modelo presidencialista que imperó durante toda la época posrevolucionaria, dio certidumbre en la medida en que el Titular del Poder Ejecutivo lograba conciliar la mayoría de intereses en el país. No obstante, con el paso del tiempo, esa capacidad se fue diluyendo. La descentralización del poder fue parte de una tenue pero continua evolución y fortalecimiento de los actores económicos, políticos y sociales en todo el territorio nacional, quienes en busca de atender mejor las necesidades locales, fueron demandando e incrementando herramientas y capacidades.

Hoy que vivimos la intención de recentralizar la vida del país en torno a la figura central del presidente, es fundamental tener clara la evolución histórica en la que se sustenta un nuevo federalismo, que aún cuando no está consolidado, es consecuente con la nueva era de descentralización que vive la sociedad. Hoy las soluciones deben darse en el ámbito más cercano. La #SociedadHorizontal que crece día con día, se informa, comunica y organiza de manera mucho más dinámica que las viejas jerarquías centralizadas. Esa es la esencia del debate con los gobernadores, no la investidura presidencial.

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