/ jueves 9 de abril de 2020

Panorama a vuelo de pájaro

Antecedente: se destruyó -vía una ilegal e indebida “consulta”- una inversión como la del aeropuerto de Texcoco (que no nos costaría; pero que, ahora tendremos que pagar los contribuyentes al triple de lo que costaría), y que sería un “hub” de Latinoamérica; también, se cancelaron las estancias infantiles, el seguro popular, el abasto de medicinas para niños y mujeres con cáncer. De un crecimiento del 2.5 por ciento anual, se cayó al 0.03 por ciento. El empleo decreció (en el sexenio anterior se crearon más de 4 millones de empleos; un promedio de 600 mil al año) a solo 342 mil 77 el año pasado. Se echó mano de la mitad del Fondo de Estabilización (que creó Fox y que incrementaron las dos administraciones anteriores, y que ésta no ha aportado ni un centavo partido por la mitad) para maquillar las cifras de PEMEX (poniendo como ingresos petroleros); se cancelaron las rondas petroleras y las licitaciones de energías limpias; entre otras acciones que no caben en este espacio.

Situación actual: Los bonos de PEMEX y CFE han sido degradados y se encuentran a un punto de ser “bono basura”, al igual que los bonos soberanos. La economía registra caída en picada de los tres sectores. Las expectativas de crecimiento es de menos 8 por ciento. La política pública contra la pandemia del COVID-19 es el de seguir con el clientelismo electoral, dejando fuera de cualquier apoyo a la mini, pequeña y mediana empresa (96 por ciento son mini y pequeñas empresas y emplean a 18 millones de personas). Solo en tres semanas se han perdido 346 mil 878 empleos formales (poniéndolo en números gruesos: se perdieron más empleos en tres semanas de los que se crearon el año pasado). No se tiene dato de los informales, pero debe ser el triple. Sigue el empeño por realizar obras inviables, como la refinería de Dos Bocas (las seis que existen trabajan al 25 por ciento de su capacidad, ¿cómo para qué otra?) y el Tren Maya. Se está echando mano de lo que resta del Fondo de Estabilización y de 150 fideicomisos, que sumarían 800 mil millones de pesos para destinarlos a esos proyectos; entre otras medidas, que solo enuncio porque este espacio no da para enumerar todos los despropósitos (porque todo ha sido destrucción de programas, proyectos, fondos).

Antecedente: se destruyó -vía una ilegal e indebida “consulta”- una inversión como la del aeropuerto de Texcoco (que no nos costaría; pero que, ahora tendremos que pagar los contribuyentes al triple de lo que costaría), y que sería un “hub” de Latinoamérica; también, se cancelaron las estancias infantiles, el seguro popular, el abasto de medicinas para niños y mujeres con cáncer. De un crecimiento del 2.5 por ciento anual, se cayó al 0.03 por ciento. El empleo decreció (en el sexenio anterior se crearon más de 4 millones de empleos; un promedio de 600 mil al año) a solo 342 mil 77 el año pasado. Se echó mano de la mitad del Fondo de Estabilización (que creó Fox y que incrementaron las dos administraciones anteriores, y que ésta no ha aportado ni un centavo partido por la mitad) para maquillar las cifras de PEMEX (poniendo como ingresos petroleros); se cancelaron las rondas petroleras y las licitaciones de energías limpias; entre otras acciones que no caben en este espacio.

Situación actual: Los bonos de PEMEX y CFE han sido degradados y se encuentran a un punto de ser “bono basura”, al igual que los bonos soberanos. La economía registra caída en picada de los tres sectores. Las expectativas de crecimiento es de menos 8 por ciento. La política pública contra la pandemia del COVID-19 es el de seguir con el clientelismo electoral, dejando fuera de cualquier apoyo a la mini, pequeña y mediana empresa (96 por ciento son mini y pequeñas empresas y emplean a 18 millones de personas). Solo en tres semanas se han perdido 346 mil 878 empleos formales (poniéndolo en números gruesos: se perdieron más empleos en tres semanas de los que se crearon el año pasado). No se tiene dato de los informales, pero debe ser el triple. Sigue el empeño por realizar obras inviables, como la refinería de Dos Bocas (las seis que existen trabajan al 25 por ciento de su capacidad, ¿cómo para qué otra?) y el Tren Maya. Se está echando mano de lo que resta del Fondo de Estabilización y de 150 fideicomisos, que sumarían 800 mil millones de pesos para destinarlos a esos proyectos; entre otras medidas, que solo enuncio porque este espacio no da para enumerar todos los despropósitos (porque todo ha sido destrucción de programas, proyectos, fondos).

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