/ domingo 16 de junio de 2019

Migración, lo que se dejó de hacer

El tema y la problemática no es nueva. Tenemos décadas que los gobiernos y autoridades responsable de aplicar la Ley General de Migración han sido laxas y omisas.

La Ley General de Migración en México establece claramente todas y cada una de las características migratorias a los extranjeros que pretendan internarse a nuestro país legalmente, es decir, previamente documentados en las Embajadas y Consulados en el exterior. Cruzar cualquier frontera sin documentación o visa, es un acto violatorio a la Ley que amerita la deportación o repatriación.

Los migrantes centroamericanos y de otras nacionalidades, han cruzado la frontera sur con Guatemala, con el propósito de llegar a los Estados Unidos, la "tierra prometida", en busca de mejores condiciones de bienestar en la vida. Nuestros conciudadanos han hecho lo mismo en la frontera norte.

Miles de migrantes han muerto y se han quedado en el intento, desparramados a lo largo y ancho de nuestro territorio; desconocidos en fosas comunes o clandestinas. Los nuestro también han sufrido lo mismo. ¡Dramático e inhumano!

Sin embargo, por intereses creados en la extinta Dirección General de Asuntos Migratorios y el actual Instituto Nacional de Migración, a partir de la Segunda Guerra Mundial, la violación a la Ley General de Migración en México ha permitido abusos, atrocidades y delitos que han quedado impunes.

Finalmente el "manotazo" de Trump llegó con la amenaza de aplicar aranceles a productos mexicanos de exportación, si el gobierno de México no contiene a los migrantes en la porosa frontera sur, simple y sencillamente por la negligente posición de todas las administraciones federales, incluyendo la actual, de no cumplir con su responsabilidad, hoy impuesta por nuestro vecino del norte, obligando a la Guardia Nacional a coadyuvar en funciones específicas de "migra" o "border patroll". El calendario sigue corriendo y el reloj avanzando.. tic...tac..tic...tac…

La historia continuará y se agudizará en la medida de la pretensión de Trump en reelegirse; pero en fin, ganamos tiempo, solo tiempo.

El tema y la problemática no es nueva. Tenemos décadas que los gobiernos y autoridades responsable de aplicar la Ley General de Migración han sido laxas y omisas.

La Ley General de Migración en México establece claramente todas y cada una de las características migratorias a los extranjeros que pretendan internarse a nuestro país legalmente, es decir, previamente documentados en las Embajadas y Consulados en el exterior. Cruzar cualquier frontera sin documentación o visa, es un acto violatorio a la Ley que amerita la deportación o repatriación.

Los migrantes centroamericanos y de otras nacionalidades, han cruzado la frontera sur con Guatemala, con el propósito de llegar a los Estados Unidos, la "tierra prometida", en busca de mejores condiciones de bienestar en la vida. Nuestros conciudadanos han hecho lo mismo en la frontera norte.

Miles de migrantes han muerto y se han quedado en el intento, desparramados a lo largo y ancho de nuestro territorio; desconocidos en fosas comunes o clandestinas. Los nuestro también han sufrido lo mismo. ¡Dramático e inhumano!

Sin embargo, por intereses creados en la extinta Dirección General de Asuntos Migratorios y el actual Instituto Nacional de Migración, a partir de la Segunda Guerra Mundial, la violación a la Ley General de Migración en México ha permitido abusos, atrocidades y delitos que han quedado impunes.

Finalmente el "manotazo" de Trump llegó con la amenaza de aplicar aranceles a productos mexicanos de exportación, si el gobierno de México no contiene a los migrantes en la porosa frontera sur, simple y sencillamente por la negligente posición de todas las administraciones federales, incluyendo la actual, de no cumplir con su responsabilidad, hoy impuesta por nuestro vecino del norte, obligando a la Guardia Nacional a coadyuvar en funciones específicas de "migra" o "border patroll". El calendario sigue corriendo y el reloj avanzando.. tic...tac..tic...tac…

La historia continuará y se agudizará en la medida de la pretensión de Trump en reelegirse; pero en fin, ganamos tiempo, solo tiempo.