/ martes 6 de noviembre de 2018

Médula

Llama la atención que desde Morena se lance una bola curva para golpear a los antecesores de Evodio Velázquez Aguirre, sin rozar siquiera la responsabilidad del ex alcalde con el saqueo y el endeudamiento del municipio.

Las declaraciones del secretario general del Ayuntamiento de Acapulco, Ernesto Manzano Rodríguez y del presidente del Congreso del Estado, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, que situaron el origen de un adeudo con una casa prestamista en la administración de Manuel Añorve que derivó en el embargo de cuentas municipales al actual gobierno de Adela Román Ocampo, no tocan en lo más mínimo la omisión del perredista Velázquez Aguirre, en cuya administración se dejó perder un litigio iniciado por Luis Walton Aburto para proteger las finanzas municipales.

El adeudo, aclaró Manuel Añorve, inició en los meses en que fue sustituido en la alcaldía por Verónica Escobar Romo, y no en su administración, además que ya le fueron liberadas sus cuentas públicas.

Por eso llama la atención que desde Morena se apunte muy atrás para no pegarle a quien perdió el juicio en todos los sentidos, Evodio Velázquez, quien se encuentra amparado para no ser detenido por la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, lo que podría interpretarse como un pacto de impunidad con su sucesora de Morena, respaldado nada menos que por el hombre fuerte de Andrés Manuel López Obrador en Guerrero, el diputado Pablo Amílcar Sandoval.

Lamentable que desde Morena se lancen cortinas de humo para esconder las irresponsabilidades de un ex alcalde, cuyos excesos fueron evidentes, pues esto representa que la esperanza ciudadana de que con Adela Román se castigaría la corrupción del gobierno de Evodio está condenada a la desilusión. No pasará nada.

Un Respiro

Lo que alivia un poco la situación de Acapulco es que al fin la alcaldesa ha definido y nombrado a un responsable de la Seguridad Pública que, titulado o no, tendrá la tarea de prevenir el delito.

El que respirará un poco es el fiscal Jorge Zuriel de los Santos Barrila, quien fue blanco del vacío, ya que se hablaba de él como si fuera el responsable de la seguridad y no de investigar hechos consumados, lo cual es lo que en realidad le corresponde.

Giovanni Mejía Olguín, policía federal de inteligencia, es el que lidiará ahora con la violencia de las pandillas delincuenciales que tienen asolado a este puerto y al sector productivo al que extorsionan.

Veremos en un tiempo prudente si da resultados y en caso de no darlos, es removido del cargo, como se espera que lo haga un gobierno que se ha denominado así mismo como del cambio y la transformación. La expectativa es alta.

jalepezochoa@gmail.com


Llama la atención que desde Morena se lance una bola curva para golpear a los antecesores de Evodio Velázquez Aguirre, sin rozar siquiera la responsabilidad del ex alcalde con el saqueo y el endeudamiento del municipio.

Las declaraciones del secretario general del Ayuntamiento de Acapulco, Ernesto Manzano Rodríguez y del presidente del Congreso del Estado, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, que situaron el origen de un adeudo con una casa prestamista en la administración de Manuel Añorve que derivó en el embargo de cuentas municipales al actual gobierno de Adela Román Ocampo, no tocan en lo más mínimo la omisión del perredista Velázquez Aguirre, en cuya administración se dejó perder un litigio iniciado por Luis Walton Aburto para proteger las finanzas municipales.

El adeudo, aclaró Manuel Añorve, inició en los meses en que fue sustituido en la alcaldía por Verónica Escobar Romo, y no en su administración, además que ya le fueron liberadas sus cuentas públicas.

Por eso llama la atención que desde Morena se apunte muy atrás para no pegarle a quien perdió el juicio en todos los sentidos, Evodio Velázquez, quien se encuentra amparado para no ser detenido por la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, lo que podría interpretarse como un pacto de impunidad con su sucesora de Morena, respaldado nada menos que por el hombre fuerte de Andrés Manuel López Obrador en Guerrero, el diputado Pablo Amílcar Sandoval.

Lamentable que desde Morena se lancen cortinas de humo para esconder las irresponsabilidades de un ex alcalde, cuyos excesos fueron evidentes, pues esto representa que la esperanza ciudadana de que con Adela Román se castigaría la corrupción del gobierno de Evodio está condenada a la desilusión. No pasará nada.

Un Respiro

Lo que alivia un poco la situación de Acapulco es que al fin la alcaldesa ha definido y nombrado a un responsable de la Seguridad Pública que, titulado o no, tendrá la tarea de prevenir el delito.

El que respirará un poco es el fiscal Jorge Zuriel de los Santos Barrila, quien fue blanco del vacío, ya que se hablaba de él como si fuera el responsable de la seguridad y no de investigar hechos consumados, lo cual es lo que en realidad le corresponde.

Giovanni Mejía Olguín, policía federal de inteligencia, es el que lidiará ahora con la violencia de las pandillas delincuenciales que tienen asolado a este puerto y al sector productivo al que extorsionan.

Veremos en un tiempo prudente si da resultados y en caso de no darlos, es removido del cargo, como se espera que lo haga un gobierno que se ha denominado así mismo como del cambio y la transformación. La expectativa es alta.

jalepezochoa@gmail.com


domingo 22 de septiembre de 2019

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