/ lunes 18 de mayo de 2020

Las fuerzas armadas de México

Diversas opiniones y comentarios se han vertido con la publicación del decreto para que las Fuerzas Armadas realicen labores de seguridad pública durante los próximos cinco años.

Expertos en temas castrenses señalan que, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, Armada de México, llevan "en las calles" más de 40 años de manera permanente y cotidiana cumpliendo misiones específicas en nuestro país.

A partir de la publicación del decreto el 24 de mayo al 27 de marzo del 2024, se genera certidumbre jurídica a la acción militar de apoyo a la seguridad pública que en sexenios anteriores no se tuvo; la orden se dió, se cumplió, y las fuerzas armadas actuaron en consecuencia.

Las fuerzas armadas de México podrán realizar tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria, de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación por el Presidente de la República.

Entiendo que los Secretarios de la Defensa Nacional y Marina Armada de México, no pueden estar bajo el mando del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, puesto que la integración de ambas instituciones se debe a que la Guardia Nacional requiere más recursos tanto humanos como económicos.

Las fuerzas armadas en México, han representado seguridad, protección y ayuda para los habitantes de nuestro país; pues intervienen en todos los casos en grandes desastres causados por fenómenos naturales, meteorológicos o accidentes de cualquier índole que amenazan la vida, la salud, las libertades, la integridad y el patrimonio de los mexicanos.

El ejército mexicano cumplió cien años de su fundación, en términos modernos e institucionales producto del constitucionalismo, con un alto reconocimiento

social, como muchas encuestas lo han demostrado en los últimos años.

Hoy, soldados y marinos podrán ejercer doce atribuciones previstas en la Ley de la Guardia Nacional, que son casi idénticas a las que tenía la extinta Policía Federal.

Termino mi colaboración citando parte de los últimos párrafos del libro, Pasajes de nuestra historia militar de su autor, el Gral. Div. D.E.M.

Jens Pedro Lohmann Iturburu, Comandante de la IV Región Militar con sede en Monterrey, que textualmente dicen:

(...) "las fuerzas armadas y el apoyo insustituible de la población en general, necesitan unirse una vez más en contra de un enemigo común, que como antaño lacera nuestro devenir nacional(...)las acciones del crimen organizado, de los grupos armados, los asesinatos, secuestros, levantones, cobro de piso y una diversidad de acciones violentas que afectan a las familias nacionales; la educación deficiente y la pobreza lacerante, la corrupción y la impunidad, han generado una división importante en nuestra sociedad que desunida se vuelve más vulnerable; disgregada, se vuelve más débil; desarticulada no puede ser congruente consigo misma(...)por ello, se hace pertinente hacer un frente común, que con la fuerza y raíces de nuestro pasado, construyan una cultura de legalidad cimentada en valores que gobiernen intrínsecamente nuestras vidas, que fortalezcan la aplicación cotidiana del estado de derecho y que siempre unidos combatan a estos resabios del progreso y nos lleven a un desarrollo más pleno y consecuentemente, a garantizar la interacción entre seguridad y prosperidad, para lograr así un bienestar más auténtico para nuestro amado país". (2019, págs. 312-313)

Cómo siempre, ustedes tienen la mejor opinión.

Diversas opiniones y comentarios se han vertido con la publicación del decreto para que las Fuerzas Armadas realicen labores de seguridad pública durante los próximos cinco años.

Expertos en temas castrenses señalan que, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, Armada de México, llevan "en las calles" más de 40 años de manera permanente y cotidiana cumpliendo misiones específicas en nuestro país.

A partir de la publicación del decreto el 24 de mayo al 27 de marzo del 2024, se genera certidumbre jurídica a la acción militar de apoyo a la seguridad pública que en sexenios anteriores no se tuvo; la orden se dió, se cumplió, y las fuerzas armadas actuaron en consecuencia.

Las fuerzas armadas de México podrán realizar tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria, de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación por el Presidente de la República.

Entiendo que los Secretarios de la Defensa Nacional y Marina Armada de México, no pueden estar bajo el mando del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, puesto que la integración de ambas instituciones se debe a que la Guardia Nacional requiere más recursos tanto humanos como económicos.

Las fuerzas armadas en México, han representado seguridad, protección y ayuda para los habitantes de nuestro país; pues intervienen en todos los casos en grandes desastres causados por fenómenos naturales, meteorológicos o accidentes de cualquier índole que amenazan la vida, la salud, las libertades, la integridad y el patrimonio de los mexicanos.

El ejército mexicano cumplió cien años de su fundación, en términos modernos e institucionales producto del constitucionalismo, con un alto reconocimiento

social, como muchas encuestas lo han demostrado en los últimos años.

Hoy, soldados y marinos podrán ejercer doce atribuciones previstas en la Ley de la Guardia Nacional, que son casi idénticas a las que tenía la extinta Policía Federal.

Termino mi colaboración citando parte de los últimos párrafos del libro, Pasajes de nuestra historia militar de su autor, el Gral. Div. D.E.M.

Jens Pedro Lohmann Iturburu, Comandante de la IV Región Militar con sede en Monterrey, que textualmente dicen:

(...) "las fuerzas armadas y el apoyo insustituible de la población en general, necesitan unirse una vez más en contra de un enemigo común, que como antaño lacera nuestro devenir nacional(...)las acciones del crimen organizado, de los grupos armados, los asesinatos, secuestros, levantones, cobro de piso y una diversidad de acciones violentas que afectan a las familias nacionales; la educación deficiente y la pobreza lacerante, la corrupción y la impunidad, han generado una división importante en nuestra sociedad que desunida se vuelve más vulnerable; disgregada, se vuelve más débil; desarticulada no puede ser congruente consigo misma(...)por ello, se hace pertinente hacer un frente común, que con la fuerza y raíces de nuestro pasado, construyan una cultura de legalidad cimentada en valores que gobiernen intrínsecamente nuestras vidas, que fortalezcan la aplicación cotidiana del estado de derecho y que siempre unidos combatan a estos resabios del progreso y nos lleven a un desarrollo más pleno y consecuentemente, a garantizar la interacción entre seguridad y prosperidad, para lograr así un bienestar más auténtico para nuestro amado país". (2019, págs. 312-313)

Cómo siempre, ustedes tienen la mejor opinión.

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