/ viernes 9 de octubre de 2020

Honor a quien lo merece

Dr. Mario Molina. Empecé a escribir esta colaboración sobre el show mediático que organizó Donald Trump y sus asesores al perder el debate con su oponente demócrata Joe Biden al inventarse estar contagiado con Covid19 e internarse solo una noche, para el día siguiente salir del nosocomio y como en las películas de “joligud”, llegar a la Casa Blanca con tomas de cámara perfectamente colocadas y zoom que encuadraba su rostro naranja, arrancarse el cubre bocas y mirar retadoramente a sus rivales, como diciéndoles, “aquí esta superman inmune al Covid”, con una jalada solapada por los médicos de un tratamiento maravilloso que en un solo día dio resultados.

Por dios esto es falso de toda falsedad, que solo los gringos se pueden creer por el respeto que tienen a la institución presidencial.

En eso estaba cuando me entero que el día miércoles 7 falleció nuestro único Premio Novel en Química Dr. José Mario Molina Pasquel y Henríquez, orgullo de Nuestra Patria y de todo el orbe, por sus estudios sobre el cambio climático y el adelgazamiento de la capa de ozono que provoca, entre otras cosas, el deshielo de los casquetes polares y el aumento del nivel del mar, por lo que creo que es más importante honrar a un ciudadano del mundo valioso que dejó un legado de vida para el planeta y sus habitantes, que a un payaso “made in USA”.

Aquí les dejo parte de su curriculum vitae: José Mario Molina Pasquel Henríquez nacio en la Ciudad de México el 19 de marzo de 1943. Estudio Ingeniería Química en nuestra máxima casa de estudios la Universidad Nacional Autónoma de México, destacado por ser uno de los descubridores de las causas del agujero de ozono antártico y junto con Paul H. Crutzen y Frank Sherwood Rowland, recibió el Premio Nobel de Química en 1995 por su papel para la dilucidación de la amenaza que representan los gases de cloro, bromo, dióxido de carbono y otros a la capa de ozono de la tierra, con lo que se convirtió en el primer ciudadano mexicano en recibir dicho reconocimiento.

Asimismo, sus investigaciones y publicaciones sobre el tema condujeron a la elaboración del Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas , el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental de escala global y de origen antropogénico. Hoy la comunidad científica, los universitarios, los mexicanos y todo el mundo le reconoce su valía en pro de la humanidad. En su persona y legado se tipifica perfectamente el lema acuñado de José Vasconcelos “Por Mi raza hablará el espíritu.

Dr. Mario Molina. Empecé a escribir esta colaboración sobre el show mediático que organizó Donald Trump y sus asesores al perder el debate con su oponente demócrata Joe Biden al inventarse estar contagiado con Covid19 e internarse solo una noche, para el día siguiente salir del nosocomio y como en las películas de “joligud”, llegar a la Casa Blanca con tomas de cámara perfectamente colocadas y zoom que encuadraba su rostro naranja, arrancarse el cubre bocas y mirar retadoramente a sus rivales, como diciéndoles, “aquí esta superman inmune al Covid”, con una jalada solapada por los médicos de un tratamiento maravilloso que en un solo día dio resultados.

Por dios esto es falso de toda falsedad, que solo los gringos se pueden creer por el respeto que tienen a la institución presidencial.

En eso estaba cuando me entero que el día miércoles 7 falleció nuestro único Premio Novel en Química Dr. José Mario Molina Pasquel y Henríquez, orgullo de Nuestra Patria y de todo el orbe, por sus estudios sobre el cambio climático y el adelgazamiento de la capa de ozono que provoca, entre otras cosas, el deshielo de los casquetes polares y el aumento del nivel del mar, por lo que creo que es más importante honrar a un ciudadano del mundo valioso que dejó un legado de vida para el planeta y sus habitantes, que a un payaso “made in USA”.

Aquí les dejo parte de su curriculum vitae: José Mario Molina Pasquel Henríquez nacio en la Ciudad de México el 19 de marzo de 1943. Estudio Ingeniería Química en nuestra máxima casa de estudios la Universidad Nacional Autónoma de México, destacado por ser uno de los descubridores de las causas del agujero de ozono antártico y junto con Paul H. Crutzen y Frank Sherwood Rowland, recibió el Premio Nobel de Química en 1995 por su papel para la dilucidación de la amenaza que representan los gases de cloro, bromo, dióxido de carbono y otros a la capa de ozono de la tierra, con lo que se convirtió en el primer ciudadano mexicano en recibir dicho reconocimiento.

Asimismo, sus investigaciones y publicaciones sobre el tema condujeron a la elaboración del Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas , el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental de escala global y de origen antropogénico. Hoy la comunidad científica, los universitarios, los mexicanos y todo el mundo le reconoce su valía en pro de la humanidad. En su persona y legado se tipifica perfectamente el lema acuñado de José Vasconcelos “Por Mi raza hablará el espíritu.