/ miércoles 13 de enero de 2021

Grados alarmantes de violencia

No es nuevo saber de la violencia en Estados Unidos de Norte América. Lo sabemos desde que tenemos conciencia. Por su películas que han invadido todo el planeta con temas de guerras que ellos inventan, por espionaje donde se presentan escenas explosivas de Agentes 07, Del Vengador Anónimo y de Rambos, que matan y matan y vuelven a matar.

Lo sabemos por sus múltiples participaciones en las guerras, en las invasiones a otros países, y en la intromisión que ha realizado a lo largo de su historia. La guerra de Secesión, es un ejemplo de su odio racial, debido a que fue una lucha por reconocer la libertad de seres humanos de su mismo país; sin embargo en el Siglo XX se reconoce a Estados Unidos como la Primera potencia Mundial; no por altruista, o benefactor, sino por su poderío militar, su desarrollo tecnológico, su fabricación de armas y bombas y su ambición por el petróleo.

Además de bélico, es traicionero y vengativo, como en las películas. La muestra está en su participación en las dos Guerras mundiales y además de otras intervenciones militares aplastantes y conflictos armados donde ha estado presente como en Corea, Líbano, Irak, la Guerra del Golfo, la de Vietnam, entre muchas otras. Esta última donde la revista Life publicó a una niña vietnamita desnuda que va corriendo envuelta en lumbre, incendiada con Napalm, un arma química que el propio país mandó a fabricar a base de gasolina en gel que se infiltra en la piel quemándola lentamente.

Sabemos que nuestro vecino es bélico por naturaleza (sobre todo gran parte de la población blanca) que además de homofóbica, racista y xenofóbica, busca la supremacía. Historias como la de George Floyd, que también es otro de los capítulos amargos que vive la población afroamericana, desde siempre, a pesar de los Derechos Civiles por los que muchos luchan.

Y para colmo de males tuvieron a un presidente malvado, racista, que lo único que hizo a lo largo de su periodo presidencial fue convocar a la violencia. Gritar su odio a todo el planeta; poner murallas, cuando es inhumano coartar la libertad de tránsito y olvidarse de que hay seres que luchan por sobrevivir a pesar de las barreras sociales, religiosas e ideológicas. Allí nos dimos cuenta de que ese presidente de apellido Trump, su ira y rencor fue sembrando más ira y rencor.

El resultado fue lo que pasó en el Capitolio. No podía creerse lo que se veía a través de las pantallas televisivas; aquella desbandada de salvajes que asaltaron la Cámara. La institución sagrada de las y los norteamericanos. Donde la Biblia está en primer lugar antes que nada. Allí en ese país que se cree modelo de civilización. Allí se dieron esos grados alarmantes de violencia que proyecta a esa sociedad, claro con sus excepciones.


No es nuevo saber de la violencia en Estados Unidos de Norte América. Lo sabemos desde que tenemos conciencia. Por su películas que han invadido todo el planeta con temas de guerras que ellos inventan, por espionaje donde se presentan escenas explosivas de Agentes 07, Del Vengador Anónimo y de Rambos, que matan y matan y vuelven a matar.

Lo sabemos por sus múltiples participaciones en las guerras, en las invasiones a otros países, y en la intromisión que ha realizado a lo largo de su historia. La guerra de Secesión, es un ejemplo de su odio racial, debido a que fue una lucha por reconocer la libertad de seres humanos de su mismo país; sin embargo en el Siglo XX se reconoce a Estados Unidos como la Primera potencia Mundial; no por altruista, o benefactor, sino por su poderío militar, su desarrollo tecnológico, su fabricación de armas y bombas y su ambición por el petróleo.

Además de bélico, es traicionero y vengativo, como en las películas. La muestra está en su participación en las dos Guerras mundiales y además de otras intervenciones militares aplastantes y conflictos armados donde ha estado presente como en Corea, Líbano, Irak, la Guerra del Golfo, la de Vietnam, entre muchas otras. Esta última donde la revista Life publicó a una niña vietnamita desnuda que va corriendo envuelta en lumbre, incendiada con Napalm, un arma química que el propio país mandó a fabricar a base de gasolina en gel que se infiltra en la piel quemándola lentamente.

Sabemos que nuestro vecino es bélico por naturaleza (sobre todo gran parte de la población blanca) que además de homofóbica, racista y xenofóbica, busca la supremacía. Historias como la de George Floyd, que también es otro de los capítulos amargos que vive la población afroamericana, desde siempre, a pesar de los Derechos Civiles por los que muchos luchan.

Y para colmo de males tuvieron a un presidente malvado, racista, que lo único que hizo a lo largo de su periodo presidencial fue convocar a la violencia. Gritar su odio a todo el planeta; poner murallas, cuando es inhumano coartar la libertad de tránsito y olvidarse de que hay seres que luchan por sobrevivir a pesar de las barreras sociales, religiosas e ideológicas. Allí nos dimos cuenta de que ese presidente de apellido Trump, su ira y rencor fue sembrando más ira y rencor.

El resultado fue lo que pasó en el Capitolio. No podía creerse lo que se veía a través de las pantallas televisivas; aquella desbandada de salvajes que asaltaron la Cámara. La institución sagrada de las y los norteamericanos. Donde la Biblia está en primer lugar antes que nada. Allí en ese país que se cree modelo de civilización. Allí se dieron esos grados alarmantes de violencia que proyecta a esa sociedad, claro con sus excepciones.


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