/ viernes 20 de noviembre de 2020

Éxito diplomático

Más allá del entramado que pudiera tener el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos dejara sin efecto su acusación en contra del General Salvador Cienfuegos ex secretario de la Defensa Nacional y dejarlo en libertad, trayéndolo inclusive hasta suelo mexicano, lo cierto es que se vió la mano del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que actuando de inmediato a la detención del citado General, pidió a través del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, una explicación de la investigación que se hizo y por qué no se avisó al gobierno mexicano sobre la inminente detención.

Sin embargo, el gobierno norteamericano en materia de procuración de justicia siguió su proceso en la ciudad de Nueva York e hizo comparecer al General Cienfuegos, quien se declaró inocente y pidió se le fijara la fianza respectiva con plena autonomía de su ejercicio.

De acuerdo al sistema penal norteamericano, se sabe que para llevar a alguien a juicio es “porque tienen los pelos de la burra en las manos”, sin embargo, causa sorpresa y sospechosísimo el hecho de que días después se retracte el Departamento de Justicia de la acusación y pida al juez desestimar el caso remitiendo al General Cienfuegos a casa vía aérea.

El ejecutivo de la Nación en su declaración mañanera agradeció al gobierno de Trump la disposición de enmendar la acusación de sus agencias investigadoras y del fiscal de Estados Unidos al no tomar en cuenta a quien se supone que es su socio en materia de seguridad y que por simple cortesía diplomática debió haber avisado por la investidura del general Cienfuegos (nos guste o no, hay diferencias).

Por supuesto que hubo presiones de los militares hacia el Ejecutivo federal para defender a su líder, quien además conserva a varios personajes militares enquistados en la 4T, quienes alzaron la voz para que se actuara en favor de este personaje.

Ahora bien, desde el punto de vista legal, se tiene que analizar el hecho de que los Estados Unidos actúan libremente en nuestro suelo sin reparo alguno. Que muchas de las pruebas que la Fiscalía dice tener, se generaron en nuestro país, lo que en nuestro sistema penal pudieran ser prueba ilícita que se excluirían del proceso penal que pudiera llevarse a cabo en México.

Por otro lado, actualmente el estatus del General Cienfuegos es de una persona libre, como debe de ser legalmente.

Pero volviendo al hecho del desistimiento del proceso penal en los Estados Unidos, es digno reconocer que diplomáticamente, más allá de que AMLO y Trump hayan hablado por el teléfono rojo y ponerse de acuerdo, se actuó eficientemente en este caso, siendo todo un antecedente de dignidad de la soberanía a los Estados y más aún, cuando hay convenios de colaboración entre las naciones, lo que en el futuro se puede utilizar en otros reclamos similares.

Más allá del entramado que pudiera tener el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos dejara sin efecto su acusación en contra del General Salvador Cienfuegos ex secretario de la Defensa Nacional y dejarlo en libertad, trayéndolo inclusive hasta suelo mexicano, lo cierto es que se vió la mano del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que actuando de inmediato a la detención del citado General, pidió a través del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, una explicación de la investigación que se hizo y por qué no se avisó al gobierno mexicano sobre la inminente detención.

Sin embargo, el gobierno norteamericano en materia de procuración de justicia siguió su proceso en la ciudad de Nueva York e hizo comparecer al General Cienfuegos, quien se declaró inocente y pidió se le fijara la fianza respectiva con plena autonomía de su ejercicio.

De acuerdo al sistema penal norteamericano, se sabe que para llevar a alguien a juicio es “porque tienen los pelos de la burra en las manos”, sin embargo, causa sorpresa y sospechosísimo el hecho de que días después se retracte el Departamento de Justicia de la acusación y pida al juez desestimar el caso remitiendo al General Cienfuegos a casa vía aérea.

El ejecutivo de la Nación en su declaración mañanera agradeció al gobierno de Trump la disposición de enmendar la acusación de sus agencias investigadoras y del fiscal de Estados Unidos al no tomar en cuenta a quien se supone que es su socio en materia de seguridad y que por simple cortesía diplomática debió haber avisado por la investidura del general Cienfuegos (nos guste o no, hay diferencias).

Por supuesto que hubo presiones de los militares hacia el Ejecutivo federal para defender a su líder, quien además conserva a varios personajes militares enquistados en la 4T, quienes alzaron la voz para que se actuara en favor de este personaje.

Ahora bien, desde el punto de vista legal, se tiene que analizar el hecho de que los Estados Unidos actúan libremente en nuestro suelo sin reparo alguno. Que muchas de las pruebas que la Fiscalía dice tener, se generaron en nuestro país, lo que en nuestro sistema penal pudieran ser prueba ilícita que se excluirían del proceso penal que pudiera llevarse a cabo en México.

Por otro lado, actualmente el estatus del General Cienfuegos es de una persona libre, como debe de ser legalmente.

Pero volviendo al hecho del desistimiento del proceso penal en los Estados Unidos, es digno reconocer que diplomáticamente, más allá de que AMLO y Trump hayan hablado por el teléfono rojo y ponerse de acuerdo, se actuó eficientemente en este caso, siendo todo un antecedente de dignidad de la soberanía a los Estados y más aún, cuando hay convenios de colaboración entre las naciones, lo que en el futuro se puede utilizar en otros reclamos similares.