/ domingo 20 de septiembre de 2020

El punto rojo de los homicidios en Guerrero

Las cifras sobre delitos informadas este viernes en la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador por el secretario de Seguridad Alfonso Durazo Montaño ratifican que en Guerrero, Acapulco no está jalando parejo con los gobiernos federal y estatal.

La coordinación entre las autoridades federales y estatales en la Mesa para la Construcción de la Paz encabezada por el gobernador Héctor Astudillo Flores se ha reflejado en una considerable disminución en la tasa por cada 100 mil habitantes de los principales seis delitos.

En homicidios dolosos la disminución es de -23.6, en robo de vehículo de -42.2, en secuestro -60.7, en robo -25.9, feminicidio -21.7 y en extorsión de -9.7 puntos porcentuales.

Las capturas de líderes criminales incluso en otros estados del país por parte de la Fiscalía a cargo de Jorge Zuriel de los Santos Barrila, así como la labor de prevención que realiza la Policía Estatal que depende del secretario de Seguridad estatal David Portillo Menchaca, ambos en coordinación con autoridades federales como el Ejército, la Marina, la Fiscalía General de la República y la Guardia Nacional, dan consistencia a esas cifras.

En los mapas que Durazo incluyó en su presentación se advierte incluso que la región de Tierra Caliente que era sinónimo de violencia entre los propios guerrerenses, hoy está en color verde claro dentro del mapeo federal.

La colorimetría aplicada es: Rojo para indicar un territorio con nivel extremo de un delito; naranja para nivel alto; amarillo para medio; verde claro para nivel bajo; verde oscuro para indicar que es escaso, y gris para indicar que no hay delitos.

Así como Tierra Caliente es la única región en verde, Acapulco es el único punto rojo en el mapa estatal, la mayor parte de éste se encuentra en naranja con un poco de amarillo en los municipios de Juan R. Escudero, Mochitlán y Quechultenango de la zona Centro.

En robo de vehículo casi todo el estado está en alguna tonalidad de verde, excepto Chilpancingo que se encuentra en amarillo que es un nivel medio, y Acapulco que está en naranja con índice alto.

Resumiendo, Acapulco es el único de los 81 municipios guerrerenses con un nivel extremo de homicidios, y alto en robo de vehículos.

Fueron justo estos delitos los que regidores de diferentes partidos reclamaron a la alcaldesa Adela Román Ocampo en su reciente informe de labores: el asesinato del diputado suplente de Morena Alejandro Toledo, y el asalto con fines de robarle su vehículo nada menos que al propio asesor de la presidente Eloy Cisneros Guillén, quien resultó herido.

La víspera una mujer fue asesinada a balazos por oponerse a ser despojada de su automóvil en una calle cercana a la turística avenida Costera. No mereció la misma atención de los ediles.

¿Qué reclamaron? La falta de resultados del gobierno municipal en materia de seguridad. Tanto Víctor Aguirre Alcaide del PRD, como María Elbjorn Trani del PT.

Estos reclamos pasaron desapercibidos porque los pleitos internos entre seis ediles de Morena y la alcaldesa se robaron la atención. Pero el problema de los asesinatos y los robos violentos de automóviles siguen presentes en Acapulco. El jueves un asaltante intentó despojar de su coche a una funcionaria y se enfrentó a balazos con su escolta.

Pregúntese usted, si en Acapulco matan a un diputado suplente, hieren al asesor de la alcaldesa e intentan quitar el coche a balazos a una funcionaria estatal ¿qué podemos esperar los demás?

Es cierto que es el municipio más grande, con más habitantes y mayores problemas, pero también es el que cuenta con mayores recursos humanos y materiales para enfrentarlos… pero sigue en rojo al contrario de las demás regiones donde habitan las otras dos terceras partes de los guerrerenses, ante una autoridad municipal distraída en la grilla partidista por obtener una candidatura.

Pobre Acapulco, entre lo azul de su bahía, lo rojo de la sangre que se derrama en sus calles y lo gris de sus autoridades municipales difícilmente verá resuelto alguno de sus problemas.

Las cifras sobre delitos informadas este viernes en la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador por el secretario de Seguridad Alfonso Durazo Montaño ratifican que en Guerrero, Acapulco no está jalando parejo con los gobiernos federal y estatal.

La coordinación entre las autoridades federales y estatales en la Mesa para la Construcción de la Paz encabezada por el gobernador Héctor Astudillo Flores se ha reflejado en una considerable disminución en la tasa por cada 100 mil habitantes de los principales seis delitos.

En homicidios dolosos la disminución es de -23.6, en robo de vehículo de -42.2, en secuestro -60.7, en robo -25.9, feminicidio -21.7 y en extorsión de -9.7 puntos porcentuales.

Las capturas de líderes criminales incluso en otros estados del país por parte de la Fiscalía a cargo de Jorge Zuriel de los Santos Barrila, así como la labor de prevención que realiza la Policía Estatal que depende del secretario de Seguridad estatal David Portillo Menchaca, ambos en coordinación con autoridades federales como el Ejército, la Marina, la Fiscalía General de la República y la Guardia Nacional, dan consistencia a esas cifras.

En los mapas que Durazo incluyó en su presentación se advierte incluso que la región de Tierra Caliente que era sinónimo de violencia entre los propios guerrerenses, hoy está en color verde claro dentro del mapeo federal.

La colorimetría aplicada es: Rojo para indicar un territorio con nivel extremo de un delito; naranja para nivel alto; amarillo para medio; verde claro para nivel bajo; verde oscuro para indicar que es escaso, y gris para indicar que no hay delitos.

Así como Tierra Caliente es la única región en verde, Acapulco es el único punto rojo en el mapa estatal, la mayor parte de éste se encuentra en naranja con un poco de amarillo en los municipios de Juan R. Escudero, Mochitlán y Quechultenango de la zona Centro.

En robo de vehículo casi todo el estado está en alguna tonalidad de verde, excepto Chilpancingo que se encuentra en amarillo que es un nivel medio, y Acapulco que está en naranja con índice alto.

Resumiendo, Acapulco es el único de los 81 municipios guerrerenses con un nivel extremo de homicidios, y alto en robo de vehículos.

Fueron justo estos delitos los que regidores de diferentes partidos reclamaron a la alcaldesa Adela Román Ocampo en su reciente informe de labores: el asesinato del diputado suplente de Morena Alejandro Toledo, y el asalto con fines de robarle su vehículo nada menos que al propio asesor de la presidente Eloy Cisneros Guillén, quien resultó herido.

La víspera una mujer fue asesinada a balazos por oponerse a ser despojada de su automóvil en una calle cercana a la turística avenida Costera. No mereció la misma atención de los ediles.

¿Qué reclamaron? La falta de resultados del gobierno municipal en materia de seguridad. Tanto Víctor Aguirre Alcaide del PRD, como María Elbjorn Trani del PT.

Estos reclamos pasaron desapercibidos porque los pleitos internos entre seis ediles de Morena y la alcaldesa se robaron la atención. Pero el problema de los asesinatos y los robos violentos de automóviles siguen presentes en Acapulco. El jueves un asaltante intentó despojar de su coche a una funcionaria y se enfrentó a balazos con su escolta.

Pregúntese usted, si en Acapulco matan a un diputado suplente, hieren al asesor de la alcaldesa e intentan quitar el coche a balazos a una funcionaria estatal ¿qué podemos esperar los demás?

Es cierto que es el municipio más grande, con más habitantes y mayores problemas, pero también es el que cuenta con mayores recursos humanos y materiales para enfrentarlos… pero sigue en rojo al contrario de las demás regiones donde habitan las otras dos terceras partes de los guerrerenses, ante una autoridad municipal distraída en la grilla partidista por obtener una candidatura.

Pobre Acapulco, entre lo azul de su bahía, lo rojo de la sangre que se derrama en sus calles y lo gris de sus autoridades municipales difícilmente verá resuelto alguno de sus problemas.