/ viernes 10 de enero de 2020

El fruto prohibido

“No sé con qué armas se combatirá la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial, se peleará con palos y piedras” Albert Einstein. (Esta es otra historia)

La inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético de carácter social, cultural, político y financiero, aderezado con los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de la mayoría de los ciudadanos sobre los hechos locales y globales, hoy parece tomar nuevos bríos y adquirir nuevas mutaciones con síntomas por demás preocupantes.

Vamos a pasar de lo general a lo específico y en un breve comentario (por cuestión de espacio); ya que este tema merece información y reflexión profunda, sin embargo, le pasaré el pincel al escabroso caso de Genaro García Luna.

Este señor otrora de figura altanera, arrogante y soberbio, fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). Pero sus negras escaramuzas, las viene arrastrando desde el año 2001 cuando en el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006), se desempeñaba como la persona facultada para manejar la Agencia Federal de Investigación (AFI) y desde aquel tiempo, se le relacionó con el Cártel de Sinaloa y obviamente con su jefe mayor El Chapo Guzmán.

A pesar de los resonados antecedentes de este lóbrego personaje de nuestra historia reciente, Felipe Calderón Hinojosa siendo ya presidente, no dudó en nombrarlo como Secretario de Seguridad Pública con miras de la guerra al narcotráfico y al crimen organizado.

Sucedió que desde aquellos no tan lejanos tiempos García Luna, sin lugar a dudas, se convirtió en la persona más poderosa de dicho sexenio; sin embargo y de manera casi irreal y en un mundo paralelo, este hombre de “talento” tan especial, siendo encargado de dar protección a los mexicanos y de combatir al crimen organizado; hoy se encuentra detenido y acusado en Estados Unidos precisamente por hacer lo contrario, es decir, que el alto y despampanante mando policiaco, estaba involucrado como funcionario y de manera personal, con los mismísimos criminales a los que se supone tenía y debía combatir.

La “singular situación” del combate al crimen organizado y al narcotráfico tan magnificada y llena de alabanzas por los medios de comunicación (en aquellos años total y absolutamente al servicio del poder político), hizo que esa absurda y cruenta guerra que se desató “sin ton y son” por encargo del entonces presidente Calderón, resultara una dramática y vil mentira, ante las evidencias (por el momento) “básicas” de tan tremenda acusación.

Curiosamente, la detención de Genaro García Luna, tiene una relevancia mucho más especial y mayor que la de Joaquín (el Chapo) Guzmán, ya que, de este personaje no nos toman de sorpresa, “viendo y conociendo” al legendario narcotraficante, sus quehaceres del mal.

Pero como imaginar a un “superhéroe” que nos rescataría del fuego del infierno, cayendo como Adán y Eva en el pecado de la avaricia y evadiendo sin importarle sus obligaciones, se corrompe y acepta comer del fruto prohibido.

Por lo menos su servidora, nunca antes había visto un caso similar al de García Luna, quien tiene señalada una culpabilidad extrema, con un perfil que se asoma ya no solamente de narcotraficante, sino de un activo en el “crimen organizado” que abriga todos los delitos, incluyendo las drogas.

Sin duda de cuestión, Genaro García Luna pasó de ser activo en el fallido gobierno de Fox, a ser el principal ingrediente de un gobierno que emanó de un terrible fraude electoral, que quiso limpiar, ensuciándolo más.

Con la detención en Estados Unidos de García Luna, derivada de la del Chapo Guzmán, México tendrá un cambio substancial para los años venideros, especialmente en la oposición (hoy) de derecha y sobre todo panista, aun cuando salga y muy salpicado también el PRI.

¿Qué estará pensando en estos momentos el susodicho? ¿Será que, por mejorar su negra situación ante los Tribunales de Justicia, denuncie al cúmulo de personajes que ni nos imaginamos, que lo apoyaron, ayudaron, incitaron y que por ello también le entraron a su p

“No sé con qué armas se combatirá la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial, se peleará con palos y piedras” Albert Einstein. (Esta es otra historia)

La inercia social que arrastramos a modo de perverso código genético de carácter social, cultural, político y financiero, aderezado con los graves problemas tales como la desinformación, el desinterés, la apatía y la ignorancia de la mayoría de los ciudadanos sobre los hechos locales y globales, hoy parece tomar nuevos bríos y adquirir nuevas mutaciones con síntomas por demás preocupantes.

Vamos a pasar de lo general a lo específico y en un breve comentario (por cuestión de espacio); ya que este tema merece información y reflexión profunda, sin embargo, le pasaré el pincel al escabroso caso de Genaro García Luna.

Este señor otrora de figura altanera, arrogante y soberbio, fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). Pero sus negras escaramuzas, las viene arrastrando desde el año 2001 cuando en el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006), se desempeñaba como la persona facultada para manejar la Agencia Federal de Investigación (AFI) y desde aquel tiempo, se le relacionó con el Cártel de Sinaloa y obviamente con su jefe mayor El Chapo Guzmán.

A pesar de los resonados antecedentes de este lóbrego personaje de nuestra historia reciente, Felipe Calderón Hinojosa siendo ya presidente, no dudó en nombrarlo como Secretario de Seguridad Pública con miras de la guerra al narcotráfico y al crimen organizado.

Sucedió que desde aquellos no tan lejanos tiempos García Luna, sin lugar a dudas, se convirtió en la persona más poderosa de dicho sexenio; sin embargo y de manera casi irreal y en un mundo paralelo, este hombre de “talento” tan especial, siendo encargado de dar protección a los mexicanos y de combatir al crimen organizado; hoy se encuentra detenido y acusado en Estados Unidos precisamente por hacer lo contrario, es decir, que el alto y despampanante mando policiaco, estaba involucrado como funcionario y de manera personal, con los mismísimos criminales a los que se supone tenía y debía combatir.

La “singular situación” del combate al crimen organizado y al narcotráfico tan magnificada y llena de alabanzas por los medios de comunicación (en aquellos años total y absolutamente al servicio del poder político), hizo que esa absurda y cruenta guerra que se desató “sin ton y son” por encargo del entonces presidente Calderón, resultara una dramática y vil mentira, ante las evidencias (por el momento) “básicas” de tan tremenda acusación.

Curiosamente, la detención de Genaro García Luna, tiene una relevancia mucho más especial y mayor que la de Joaquín (el Chapo) Guzmán, ya que, de este personaje no nos toman de sorpresa, “viendo y conociendo” al legendario narcotraficante, sus quehaceres del mal.

Pero como imaginar a un “superhéroe” que nos rescataría del fuego del infierno, cayendo como Adán y Eva en el pecado de la avaricia y evadiendo sin importarle sus obligaciones, se corrompe y acepta comer del fruto prohibido.

Por lo menos su servidora, nunca antes había visto un caso similar al de García Luna, quien tiene señalada una culpabilidad extrema, con un perfil que se asoma ya no solamente de narcotraficante, sino de un activo en el “crimen organizado” que abriga todos los delitos, incluyendo las drogas.

Sin duda de cuestión, Genaro García Luna pasó de ser activo en el fallido gobierno de Fox, a ser el principal ingrediente de un gobierno que emanó de un terrible fraude electoral, que quiso limpiar, ensuciándolo más.

Con la detención en Estados Unidos de García Luna, derivada de la del Chapo Guzmán, México tendrá un cambio substancial para los años venideros, especialmente en la oposición (hoy) de derecha y sobre todo panista, aun cuando salga y muy salpicado también el PRI.

¿Qué estará pensando en estos momentos el susodicho? ¿Será que, por mejorar su negra situación ante los Tribunales de Justicia, denuncie al cúmulo de personajes que ni nos imaginamos, que lo apoyaron, ayudaron, incitaron y que por ello también le entraron a su p

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