/ viernes 15 de enero de 2021

El agandalle, sin vacuna ni antídoto

Las bases de la Cuarta Transformación aparentemente ya están sentadas, pero la visión y misión del servicio público bajo esta era política conserva los mismos vicios y prácticas del pasado, llámese priísmo-panismo-perredismo, que privilegian el interés personal sobre el colectivo.

Ni la agresiva pandemia del Covid-19 ni su efecto mortífero sin revés han sensibilizado a actores políticos y funcionarios emanados o arropados por Morena cuya obligación, al menos para efectos de congruencia ideológica pragmática, es proteger a la población.

Esta semana llegaron a Guerrero casi 10 mil vacunas contra el nuevo coronavirus. Por instrucción presidencial, venían destinadas a todo el personal médico que está en la primera línea de atención de pacientes con ese mal.

La inoculación de médicos, enfermeras, camilleros y el resto del personal expuesto a contagios directos en las principales ciudades del estado comenzó el miércoles pasado en relativa normalidad.

Sin embargo, algunos directivos del hospital general del ISSSTE en Acapulco tomaron la decisión, a rajatabla, de colarse entre los beneficiarios del biológico y, de paso, vacunar a sus allegados.

La subdirectora administrativa de ese hospital, Liliana Hernández Pinzón -se entiende a sobremanera que su función no se entreteje con labores médicas-, fue de las primeras en recibir la vacuna, al igual que su chofer, y ordenó extender su aplicación a todo el personal de oficina, o sea, de escritorio. Otros beneficiarios fueron José Luis Rendón, director de Recursos Humanos, así como los jefes de Mantenimiento y el de Servicios Generales del mismo hospital.

Hernández Pinzón es esposa del regidor de Morena de Acapulco, Ilich Lozano Herrera, perfilado como una de las cartas fuertes de ese partido a la presidencia municipal, y Jose Luis Rendón es uno de sus operadores políticos.

Un día después, la Secretaría de Salud de Guerrero advirtió que las vacunas son exclusivamente para el personal médico de primera y segunda línea donde, evidentemente, no entran oficinistas ni sus jefes.

Los funcionarios referidos son parte de la nueva estructura del ISSSTE formada por la 4T aquí y en todo el pais, y su función debería reflejar los postulados de ese movimiento político.

En otro extremo, cuando el número de contagios se ha elevado de forma dramática tras la temporada turística de fin de año, los partidos políticos han tenido a bien desarrollar actividades de precampaña, sin empacho, en busca de los cargos de elección popular en juego.

Precandidatos cerraron su proselitismo interno la semana pasada con actos multitudinarios que obligaron al cierre de algunas vialidades, como si la pandemia fuese producto de la imaginación.

Algunos aspirantes de Morena, pese a que ya han sido desechados de su elección interna, mantienen actividades en diversas regiones que implican aglomeraciones, una de las principales restricciones de esta emergencia sanitaria, y promueven reuniones sin acatar medidas esenciales como el uso de cubrebocas.

Su candidato electo al gobierno estatal, Félix Salgado, se dio gusto inclusive de celebrar su cumpleaños en Chilpancingo, con una comilona que, en lugar de privilegiar acciones preventivas sanitarias, se ocupó celosamente de que ninguno de los asistentes hiciera uso de sus teléfonos celulares para "no exponer" con imágenes o video al festejado.

El desarrollo de las campañas acarreará un acelerado número de contagios porque no hay intención oficial de sancionar o disolver concentraciones proselitistas. De poco servirá alentar el voto entre una población confinada por riesgo sanitario y expuesta a muerte.

Los candidatos de todos los partidos, pero con especial atención los de Morena que se ofertan como representantes de la política del presidente Andrés Manuel López Obrador, han demostrado su indiferencia por el bienestar social en medio de esta contingencia para priorizar su ambición de poder.

El servicio público y la representación popular implica deponer cualquier interés personal para atender las necesidades sociales, y la sociedad guerrerense demanda, en este momento, respetar su vida sin exponerla ni relegarla del estricto esquema oficial de vacunación.


Las bases de la Cuarta Transformación aparentemente ya están sentadas, pero la visión y misión del servicio público bajo esta era política conserva los mismos vicios y prácticas del pasado, llámese priísmo-panismo-perredismo, que privilegian el interés personal sobre el colectivo.

Ni la agresiva pandemia del Covid-19 ni su efecto mortífero sin revés han sensibilizado a actores políticos y funcionarios emanados o arropados por Morena cuya obligación, al menos para efectos de congruencia ideológica pragmática, es proteger a la población.

Esta semana llegaron a Guerrero casi 10 mil vacunas contra el nuevo coronavirus. Por instrucción presidencial, venían destinadas a todo el personal médico que está en la primera línea de atención de pacientes con ese mal.

La inoculación de médicos, enfermeras, camilleros y el resto del personal expuesto a contagios directos en las principales ciudades del estado comenzó el miércoles pasado en relativa normalidad.

Sin embargo, algunos directivos del hospital general del ISSSTE en Acapulco tomaron la decisión, a rajatabla, de colarse entre los beneficiarios del biológico y, de paso, vacunar a sus allegados.

La subdirectora administrativa de ese hospital, Liliana Hernández Pinzón -se entiende a sobremanera que su función no se entreteje con labores médicas-, fue de las primeras en recibir la vacuna, al igual que su chofer, y ordenó extender su aplicación a todo el personal de oficina, o sea, de escritorio. Otros beneficiarios fueron José Luis Rendón, director de Recursos Humanos, así como los jefes de Mantenimiento y el de Servicios Generales del mismo hospital.

Hernández Pinzón es esposa del regidor de Morena de Acapulco, Ilich Lozano Herrera, perfilado como una de las cartas fuertes de ese partido a la presidencia municipal, y Jose Luis Rendón es uno de sus operadores políticos.

Un día después, la Secretaría de Salud de Guerrero advirtió que las vacunas son exclusivamente para el personal médico de primera y segunda línea donde, evidentemente, no entran oficinistas ni sus jefes.

Los funcionarios referidos son parte de la nueva estructura del ISSSTE formada por la 4T aquí y en todo el pais, y su función debería reflejar los postulados de ese movimiento político.

En otro extremo, cuando el número de contagios se ha elevado de forma dramática tras la temporada turística de fin de año, los partidos políticos han tenido a bien desarrollar actividades de precampaña, sin empacho, en busca de los cargos de elección popular en juego.

Precandidatos cerraron su proselitismo interno la semana pasada con actos multitudinarios que obligaron al cierre de algunas vialidades, como si la pandemia fuese producto de la imaginación.

Algunos aspirantes de Morena, pese a que ya han sido desechados de su elección interna, mantienen actividades en diversas regiones que implican aglomeraciones, una de las principales restricciones de esta emergencia sanitaria, y promueven reuniones sin acatar medidas esenciales como el uso de cubrebocas.

Su candidato electo al gobierno estatal, Félix Salgado, se dio gusto inclusive de celebrar su cumpleaños en Chilpancingo, con una comilona que, en lugar de privilegiar acciones preventivas sanitarias, se ocupó celosamente de que ninguno de los asistentes hiciera uso de sus teléfonos celulares para "no exponer" con imágenes o video al festejado.

El desarrollo de las campañas acarreará un acelerado número de contagios porque no hay intención oficial de sancionar o disolver concentraciones proselitistas. De poco servirá alentar el voto entre una población confinada por riesgo sanitario y expuesta a muerte.

Los candidatos de todos los partidos, pero con especial atención los de Morena que se ofertan como representantes de la política del presidente Andrés Manuel López Obrador, han demostrado su indiferencia por el bienestar social en medio de esta contingencia para priorizar su ambición de poder.

El servicio público y la representación popular implica deponer cualquier interés personal para atender las necesidades sociales, y la sociedad guerrerense demanda, en este momento, respetar su vida sin exponerla ni relegarla del estricto esquema oficial de vacunación.


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