/ lunes 9 de mayo de 2022

Día de las madres

“Dedico este texto con todo mi profundo amor, para mis bisabuelas y abuelas que conocí y conviví. A mi madre Elizabeth y a mi esposa Georgina”.

El mundo vive en la orfandad, por ello, hoy es necesaria la maternidad.

La maternidad es la luz, la energía benevolente e higiénica que todo Ser debe tener, es amor. Nacemos, es el primer paso a la existencia, y esa vibración femenina nos complementa. El atributo de ser mujer no es el mismo que el de ser madre. Mujer es un ser concedido por natura innegable, y por conducta recae en los cánones históricos, antropomórficos y filosóficos. Por cierto, en la apertura de este siglo, se adhirieron dos tendencias que bien podrían ser con el paso del tiempo, el censo que erigirá estilos de vida: La conducta sexual y la evolución biológica. Pero bueno, el martes diez de este mes se celebra el Día de las Madres.

Según anotaciones, establecen que en 1870 se creó originalmente para consolidarse con la humanidad y estar en modo pacífico, un estandarte de paz y vida. Un día familiar y de respeto mutuo entre los congéneres, se le atribuye este evento a Julia Ward Howe. Otros libros señalan que surgió en 1905 en Filadelfia, por Anna Jarvis, para agradecer a su madre, y que el segundo domingo de este mes lo estipuló por ser el aniversario luctuoso de quien la alumbró. En nuestro país, la celebración inició en 1922, se eligió por ser el mes consagrado a la Virgen, y el 10, porque en nuestro querido país de pagaba en las decenas, aunque otros difieren, pues dictan que en Oaxaca fue el primer día de la madre en 1913, donde retomaron la idea a través de una revista por medio de la esposa de un presbítero metodista. Sin embargo, eso no obsta, ya que en México se inauguró en la capital una escultura en honor a la madre el 10 de mayo de 1949.

Pero más allá como lo indicaba en un inicio, en lo que es Perú, en las regiones indígenas de los Andes Centrales de Sudamérica, respetan con divinidad a la Pachamama, el Cosmos en la Tierra, todo lo que la gea nos da y otorga es sagrado; en la antiquísima Grecia, le rendían tributo a Rea o Cibeles, madre de Zeus, Poseidón y hades, los idus de marzo por toda Asia Menor, por obvias razones; Roma, festejaba a Hilaria cuando adquirieron de los griegos esta algarabía, cada 15 de marzo en el templo de Cibeles, y daban ofrendas durante tres días; y así, iconográficamente, los católicos acomodaron esto para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús, el 8 de diciembre, su santoral y fiesta de la Inmaculada Concepción, ahí, los habitantes de Panamá acogieron esa fecha para el Día de la Madre; los ingleses, por ejemplo, en el Siglo XVII idolatraban a la Virgen, en algo símil nombrado Domingo de las Madres. Los pequeños iban a la Iglesia a misa y al llegar a sus hogares les obsequiaban algo especial; en Irlanda pues, el cuarto domingo de Cuaresma, “Mothering Sunday”; el primer domingo de mayo en España agasajan a las progenitoras; en Indonesia, el 22 de diciembre, y así cada país y en cada continente veneran a las madres, a maneras sobrias o adornadas, como la raza lo diseñó, como la sociedad lo haya arraigado, como la idiosincrasia lo permita. Mayormente el segundo domingo de mayo.

El matriarcado es una mole en esta sociedad, y la madre es pureza, es la idea que surgió para la preservación de nuestra especie. Las madres tienen la sabiduría para quererlo todo, yo sé que mis hijas también lo serán algún día. Por ello, la contraparte fundamental de ser madre es el padre. Porque pienso y siento a mi madre, soy ella, su sangre, su corazón, el apellido tiene un signo. Amor.

“Dedico este texto con todo mi profundo amor, para mis bisabuelas y abuelas que conocí y conviví. A mi madre Elizabeth y a mi esposa Georgina”.

El mundo vive en la orfandad, por ello, hoy es necesaria la maternidad.

La maternidad es la luz, la energía benevolente e higiénica que todo Ser debe tener, es amor. Nacemos, es el primer paso a la existencia, y esa vibración femenina nos complementa. El atributo de ser mujer no es el mismo que el de ser madre. Mujer es un ser concedido por natura innegable, y por conducta recae en los cánones históricos, antropomórficos y filosóficos. Por cierto, en la apertura de este siglo, se adhirieron dos tendencias que bien podrían ser con el paso del tiempo, el censo que erigirá estilos de vida: La conducta sexual y la evolución biológica. Pero bueno, el martes diez de este mes se celebra el Día de las Madres.

Según anotaciones, establecen que en 1870 se creó originalmente para consolidarse con la humanidad y estar en modo pacífico, un estandarte de paz y vida. Un día familiar y de respeto mutuo entre los congéneres, se le atribuye este evento a Julia Ward Howe. Otros libros señalan que surgió en 1905 en Filadelfia, por Anna Jarvis, para agradecer a su madre, y que el segundo domingo de este mes lo estipuló por ser el aniversario luctuoso de quien la alumbró. En nuestro país, la celebración inició en 1922, se eligió por ser el mes consagrado a la Virgen, y el 10, porque en nuestro querido país de pagaba en las decenas, aunque otros difieren, pues dictan que en Oaxaca fue el primer día de la madre en 1913, donde retomaron la idea a través de una revista por medio de la esposa de un presbítero metodista. Sin embargo, eso no obsta, ya que en México se inauguró en la capital una escultura en honor a la madre el 10 de mayo de 1949.

Pero más allá como lo indicaba en un inicio, en lo que es Perú, en las regiones indígenas de los Andes Centrales de Sudamérica, respetan con divinidad a la Pachamama, el Cosmos en la Tierra, todo lo que la gea nos da y otorga es sagrado; en la antiquísima Grecia, le rendían tributo a Rea o Cibeles, madre de Zeus, Poseidón y hades, los idus de marzo por toda Asia Menor, por obvias razones; Roma, festejaba a Hilaria cuando adquirieron de los griegos esta algarabía, cada 15 de marzo en el templo de Cibeles, y daban ofrendas durante tres días; y así, iconográficamente, los católicos acomodaron esto para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús, el 8 de diciembre, su santoral y fiesta de la Inmaculada Concepción, ahí, los habitantes de Panamá acogieron esa fecha para el Día de la Madre; los ingleses, por ejemplo, en el Siglo XVII idolatraban a la Virgen, en algo símil nombrado Domingo de las Madres. Los pequeños iban a la Iglesia a misa y al llegar a sus hogares les obsequiaban algo especial; en Irlanda pues, el cuarto domingo de Cuaresma, “Mothering Sunday”; el primer domingo de mayo en España agasajan a las progenitoras; en Indonesia, el 22 de diciembre, y así cada país y en cada continente veneran a las madres, a maneras sobrias o adornadas, como la raza lo diseñó, como la sociedad lo haya arraigado, como la idiosincrasia lo permita. Mayormente el segundo domingo de mayo.

El matriarcado es una mole en esta sociedad, y la madre es pureza, es la idea que surgió para la preservación de nuestra especie. Las madres tienen la sabiduría para quererlo todo, yo sé que mis hijas también lo serán algún día. Por ello, la contraparte fundamental de ser madre es el padre. Porque pienso y siento a mi madre, soy ella, su sangre, su corazón, el apellido tiene un signo. Amor.

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