/ jueves 6 de septiembre de 2018

Del “ sospechosismo”…

Habiendo ya adquirido carta de naturalización esta expresión en el lenguaje coloquial, y entendiéndola como de lo sospechoso, resulta idónea para aplicarla a algunos casos o situaciones que se han dado en los últimos tiempos en el área de lo público, tanto en nuestro país como fuera de él.

Al respecto tenemos algunos ejemplos, al azar, que si bien cada uno sería tema de grandes y profundas disquisiciones, no por ello no sería válido el solo enunciarlos.

Es así, v.gr.: que las negociaciones del TLCAN, que se tiene entendido deben tener una participación tripartita entre México, Canadá y los EUA, resulta que si bien al principio así lo era, finalmente el pelos de elote se impuso y bajo la consigna de que o me dan todo lo que pido o me salgo, logró escindir a la tercia y “ negoció” aparte con nuestro país, lo que actualiza el dicho de “divide y vencerás”, de tal suerte que si elogió tanto el resultado ( pendiente de la aprobación de los senados de ambos países), quiere decir que obtuvo todo lo que quería y México se vería obligado a ceder “n” número de exigencias bajo la premisa de si no aceptas, entonces no hay nada .Ergo, de lo perdido lo que aparezca, como dicen en mi pueblo. La prensa canadiense tacha a México de traidor.

Otro ejemplo que subsiste en la percepción popular es que en los intentos por acceder a la presidencia del - al fin - ganador ( apabullante) de la contienda, fue víctima de maniobras sucias y tenebrosas en su contra y para contrarrestar esos infundios, basó su campaña en una serie de promesas, muchas de ellas de mucho compromiso, que ahora, bajo las ideas de la reconciliación, el perdón, la prosperidad y la paz, al parecer ya concilió intereses con lo que tanto llamó la mafia en el poder.

Así mismo, de acuerdo con el 6º. Informe de Gobierno, el país está mejor que hace un sexenio y a través de una avalancha incontenible de publicidad, ad nauseam, en los medios de todo tipo, se desprende que estamos en jauja, que tenemos avances incontenibles y que nuestro pueblo es verdaderamente afortunado por ser el recipiendario de todas esas bondades, sin embargo nuestra condición palpable de estar sumergidos en la pobreza , la ignorancia, el desempleo, la injusticia, las desigualdades, la violencia galopante, la corrupción y la impunidad, entre otras lindezas, es evidente, sin perjuicio de reconocer que debe de haber habido algunos logros que al menos nos mantienen flotando.

De ahí la esperanza de que se avecinen tiempos mejores con el concurso de todos y se desvanezca el “sospechosismo”. O usted, franco lector, ¿ Qué opina?


Habiendo ya adquirido carta de naturalización esta expresión en el lenguaje coloquial, y entendiéndola como de lo sospechoso, resulta idónea para aplicarla a algunos casos o situaciones que se han dado en los últimos tiempos en el área de lo público, tanto en nuestro país como fuera de él.

Al respecto tenemos algunos ejemplos, al azar, que si bien cada uno sería tema de grandes y profundas disquisiciones, no por ello no sería válido el solo enunciarlos.

Es así, v.gr.: que las negociaciones del TLCAN, que se tiene entendido deben tener una participación tripartita entre México, Canadá y los EUA, resulta que si bien al principio así lo era, finalmente el pelos de elote se impuso y bajo la consigna de que o me dan todo lo que pido o me salgo, logró escindir a la tercia y “ negoció” aparte con nuestro país, lo que actualiza el dicho de “divide y vencerás”, de tal suerte que si elogió tanto el resultado ( pendiente de la aprobación de los senados de ambos países), quiere decir que obtuvo todo lo que quería y México se vería obligado a ceder “n” número de exigencias bajo la premisa de si no aceptas, entonces no hay nada .Ergo, de lo perdido lo que aparezca, como dicen en mi pueblo. La prensa canadiense tacha a México de traidor.

Otro ejemplo que subsiste en la percepción popular es que en los intentos por acceder a la presidencia del - al fin - ganador ( apabullante) de la contienda, fue víctima de maniobras sucias y tenebrosas en su contra y para contrarrestar esos infundios, basó su campaña en una serie de promesas, muchas de ellas de mucho compromiso, que ahora, bajo las ideas de la reconciliación, el perdón, la prosperidad y la paz, al parecer ya concilió intereses con lo que tanto llamó la mafia en el poder.

Así mismo, de acuerdo con el 6º. Informe de Gobierno, el país está mejor que hace un sexenio y a través de una avalancha incontenible de publicidad, ad nauseam, en los medios de todo tipo, se desprende que estamos en jauja, que tenemos avances incontenibles y que nuestro pueblo es verdaderamente afortunado por ser el recipiendario de todas esas bondades, sin embargo nuestra condición palpable de estar sumergidos en la pobreza , la ignorancia, el desempleo, la injusticia, las desigualdades, la violencia galopante, la corrupción y la impunidad, entre otras lindezas, es evidente, sin perjuicio de reconocer que debe de haber habido algunos logros que al menos nos mantienen flotando.

De ahí la esperanza de que se avecinen tiempos mejores con el concurso de todos y se desvanezca el “sospechosismo”. O usted, franco lector, ¿ Qué opina?


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