/ jueves 25 de octubre de 2018

De la migración...

Hemos dicho, ad nauseam, que el derecho es el orden coactivo de la conducta, que es una creación humana, producto de la cultura, no de natura para conducir, de la mejor manera posible, su conducta y que, en comparación con otros tipos de reglas o normas, la coercibilidad del mismo, lo convierte en obligatorio, así como su fin final es hacer justicia, término muy ambiguo, pero finalmente es un valor permanentemente perseguido, pero pocas veces alcanzado.

En la especie, vemos que miles de centroamericanos, básicamente hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, tienen la pretensión de llegar a EUA, en caravana con el deseo de poder trabajar, de hacer por reiniciar sus vidas, de alimentar a sus familias, habida cuenta que en sus países de origen no existen, para ellos, ofertas de trabajo, menos un salario remunerador, ni asistencia social, entre otras necesidades, como paz, seguridad, respeto a sus derechos fundamentales que les satisfaga ya no a plenitud, sino en forma elemental tales conceptos.

Sin embargo, en su ruta hacia a su destino programado se encuentra un país (el nuestro) que tiene reglas, leyes, o sea que es un Estado de Derecho pero que lamentablemente la caravana no respeta tal condición y así, de forma violenta tiró las rejas o vallas de nuestra frontera, agredió a agentes de Migración y a policías, para poder entrar y ahora ya se encuentran en nuestro país, algunos de los cuales, hay que decirlo, si se están ateniendo a la normatividad del caso en sus solicitudes de asilo o de refugio, en su caso.

Concomitantemente se les está usando como pretexto en la sede de su destino final para acrecentar las campañas a favor del partido del presidente en turno allá, en las elecciones intermedias para lograr el control de su Cámara de Representantes y el Senado, con discursos populistas y, tristemente, racistas y xenófobos que acentúan la discriminación y el repudio, en este caso, a los latinos, lo cual incluye a México.

Se está en un dilema. O se aplica la ley y el orden o se atiende a la necesidad humana de supervivencia, y al mismo tiempo se considera el trato idóneo para que les traten igual a nuestros paisanos cuando llegan al sitio que buscan. Aquí se les está tratando muy bien.

Se trata de aplicar la ley, exigiendo su estricto cumplimiento, solicitando que la caravana se apegue a nuestra juridicidad, o se les dará vía libre para que crucen nuestro país y finalmente los detengan allá, en USA (quienes no cuenten con los requisitos menester), y entonces quedarán varados en nuestra frontera norte, y será de nuestra parte el problema para su ubicación y destino, ya que al momento no lo hemos resuelto, aún con nuestros propios nacionales. ¿Humanitarismo o juridicidad? O usted, consciente lector, ¿Qué opina?

Hemos dicho, ad nauseam, que el derecho es el orden coactivo de la conducta, que es una creación humana, producto de la cultura, no de natura para conducir, de la mejor manera posible, su conducta y que, en comparación con otros tipos de reglas o normas, la coercibilidad del mismo, lo convierte en obligatorio, así como su fin final es hacer justicia, término muy ambiguo, pero finalmente es un valor permanentemente perseguido, pero pocas veces alcanzado.

En la especie, vemos que miles de centroamericanos, básicamente hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, tienen la pretensión de llegar a EUA, en caravana con el deseo de poder trabajar, de hacer por reiniciar sus vidas, de alimentar a sus familias, habida cuenta que en sus países de origen no existen, para ellos, ofertas de trabajo, menos un salario remunerador, ni asistencia social, entre otras necesidades, como paz, seguridad, respeto a sus derechos fundamentales que les satisfaga ya no a plenitud, sino en forma elemental tales conceptos.

Sin embargo, en su ruta hacia a su destino programado se encuentra un país (el nuestro) que tiene reglas, leyes, o sea que es un Estado de Derecho pero que lamentablemente la caravana no respeta tal condición y así, de forma violenta tiró las rejas o vallas de nuestra frontera, agredió a agentes de Migración y a policías, para poder entrar y ahora ya se encuentran en nuestro país, algunos de los cuales, hay que decirlo, si se están ateniendo a la normatividad del caso en sus solicitudes de asilo o de refugio, en su caso.

Concomitantemente se les está usando como pretexto en la sede de su destino final para acrecentar las campañas a favor del partido del presidente en turno allá, en las elecciones intermedias para lograr el control de su Cámara de Representantes y el Senado, con discursos populistas y, tristemente, racistas y xenófobos que acentúan la discriminación y el repudio, en este caso, a los latinos, lo cual incluye a México.

Se está en un dilema. O se aplica la ley y el orden o se atiende a la necesidad humana de supervivencia, y al mismo tiempo se considera el trato idóneo para que les traten igual a nuestros paisanos cuando llegan al sitio que buscan. Aquí se les está tratando muy bien.

Se trata de aplicar la ley, exigiendo su estricto cumplimiento, solicitando que la caravana se apegue a nuestra juridicidad, o se les dará vía libre para que crucen nuestro país y finalmente los detengan allá, en USA (quienes no cuenten con los requisitos menester), y entonces quedarán varados en nuestra frontera norte, y será de nuestra parte el problema para su ubicación y destino, ya que al momento no lo hemos resuelto, aún con nuestros propios nacionales. ¿Humanitarismo o juridicidad? O usted, consciente lector, ¿Qué opina?

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