/ viernes 25 de diciembre de 2020

Con espíritu navideño

Podría hablar del pésimo estado en que se encuentran las avenidas y calles del puerto por la “sabia “decisión de hacer estas obras en tiempos de vacaciones lo que dificulta el ya de por sí pesado tráfico en la ciudad que se hace más patente con la llegada de los miles de turistas que nos visitan y atiborran las hospederías, condominios y casas de familiares o propias trayendo consigo el maldito virus Sars Covid19 que es altamente contagioso y mortal.

A todo esto, le agregamos que no hay agua en la mayoría de la los hogares de los acapulqueños que verán la llegada del niño dios sin bañarse y con ropa reciclada. Pero el espíritu navideño me embarga en esta ocasión y prefiero escribir sobre el espectáculo migratorio de las ballenas que año con año nos visitan desde los mares del norte haciendo de nuestra hermosa bahía de Santa Lucía un santuario para estos cetáceos que se sienten felices jugueteando en nuestras cálidas y tranquilas aguas bajo el marco esplendoroso del anfiteatro de las montañas.

Este fenómeno poco ha sido estudiado y sacado provecho para darles a estos mamíferos la bienvenida con un espacio delimitado para ellas mediante un marco legal para que se les respete, atienda y cuide y paulatinamente sean más las que lleguen al puerto e incluso podamos verlas con las medidas de seguridad necesarias tanto para ellas como de los visitantes. En verdad este espectáculo es digno de verse y admirarse como se hace en Baja California y otros lugares en el mundo.

Espero que las autoridades de los tres niveles de gobierno se pongan las pilas y se pongan a trabajar en un plan estratégico para recibir a las ballenas y mantenerlas sanas y contentas con nosotros y científicamente se logre que vengan más. Feliz Navidad a todos los amables lectores y que la llegada del salvador nos de esa esperanza, paz y amor, así como de la salud que todos necesitamos.

Podría hablar del pésimo estado en que se encuentran las avenidas y calles del puerto por la “sabia “decisión de hacer estas obras en tiempos de vacaciones lo que dificulta el ya de por sí pesado tráfico en la ciudad que se hace más patente con la llegada de los miles de turistas que nos visitan y atiborran las hospederías, condominios y casas de familiares o propias trayendo consigo el maldito virus Sars Covid19 que es altamente contagioso y mortal.

A todo esto, le agregamos que no hay agua en la mayoría de la los hogares de los acapulqueños que verán la llegada del niño dios sin bañarse y con ropa reciclada. Pero el espíritu navideño me embarga en esta ocasión y prefiero escribir sobre el espectáculo migratorio de las ballenas que año con año nos visitan desde los mares del norte haciendo de nuestra hermosa bahía de Santa Lucía un santuario para estos cetáceos que se sienten felices jugueteando en nuestras cálidas y tranquilas aguas bajo el marco esplendoroso del anfiteatro de las montañas.

Este fenómeno poco ha sido estudiado y sacado provecho para darles a estos mamíferos la bienvenida con un espacio delimitado para ellas mediante un marco legal para que se les respete, atienda y cuide y paulatinamente sean más las que lleguen al puerto e incluso podamos verlas con las medidas de seguridad necesarias tanto para ellas como de los visitantes. En verdad este espectáculo es digno de verse y admirarse como se hace en Baja California y otros lugares en el mundo.

Espero que las autoridades de los tres niveles de gobierno se pongan las pilas y se pongan a trabajar en un plan estratégico para recibir a las ballenas y mantenerlas sanas y contentas con nosotros y científicamente se logre que vengan más. Feliz Navidad a todos los amables lectores y que la llegada del salvador nos de esa esperanza, paz y amor, así como de la salud que todos necesitamos.