/ domingo 23 de agosto de 2020

¿Compromiso o distracción?

Unos le llaman “depuración de la vida pública”, otros “circo para distraer de lo importante”. Lo cierto es que el tema de corrupción del pasado, a partir de las declaraciones de Emilio Lozoya, es un parteaguas cuyas consecuencias aún son poco previsibles. Quienes apoyan al presidente López Obrador, lo ven como un cumplimiento puntual de lo que prometió en campaña: “acabar con la corrupción”; quienes están en su contra, lo consideran un gran distractor para ocultar los errores en la gestión de la pandemia y la crisis económica. Hasta el momento, ambos tienen una parte de razón.

Tras la filtración de la declaración a la FGR del ex director de Pemex, ocurrida el miércoles pasado, cayó el “salpicadero” por todos lados. Aparecieron nombres de actores políticos importantes, desde los ex presidentes Calderón, Peña y Salinas, ex candidatos presidenciales, hasta los gobernadores de Tamaulipas y Querétaro.

Las reacciones de los implicados en el escrito filtrado -principalmente panistas- no se hicieron esperar; surgieron cartas y declaraciones negando los hechos. Ricardo Anaya dijo que acudiría a tribunales, Francisco Domínguez subrayó los ataques en su contra como una “bajeza inaudita” y Cabeza de Vaca subrayó que se trata de señalamientos con propósitos “meramente electorales”.

Mas allá de la tensión política, lo que verdaderamente preocupa es que estos hechos opacaron dramáticamente asuntos mucho más relevantes para el país. Tal es el caso de la reunión de la CONAGO, en la que había una alta expectativa por diversos temas que hoy ahogan al país: la crisis de salud y el problema económico fundamentalmente. Al finalizar la reunión, la secretaria de Gobernación apenas dijo que se utilizará la Banca de Desarrollo para la reestructuración de la deuda en los estados del país y se buscará facilitar nuevos créditos; por su parte, el gobernador de SLP, añadió que se logró un consenso en torno al semáforo epidemiológico.

Pese a la difícil situación que vivimos, con ya 60,000 muertos por Coronavirus, escenario que López Gatell calificó hace algunos meses que sería “catastrófico”, con miles de negocios que cierran día con día y millones de personas que estan desempleadas, no hubo resultados en la CONAGO. El acuerdo real es que no habrá cambios importantes; a lo más, el anuncio de que seguiremos con una respuesta fragmentada pues serán los gobiernos estatales y no el federal, quienes deberán que echar mano del endeudamiento local para atender la crisis.

El caso Lozoya lleva un mes como el principal tema de conversación, pero conforme transcurren las semanas, jurídicamente se enreda más y más. No solo porque es probable que las pruebas no sean válidas o que los delitos imputados no sigan vigentes, sino porque con tanto manoseo mediático, está en riesgo el debido proceso. De seguir por esa ruta, seguramente habrá grandes escándalos en la prensa, pero con poco o nulo fortalecimiento del Estado de Derecho. La pregunta relevante es, ¿al final, se cumplirá la promesa de acabar con la corrupción o solo será una circo?

Por lo pronto, es grave que la competencia por ver quien se queda con la narrativa frente a las masas, provoque que la República se distraiga de encontrar soluciones a fondo para los temas mas importantes en la vida cotidiana del mexicano común, especialmente la crisis económica. La #SociedadHorizontal reclama un compromiso con la justicia, no solo linchamientos; reclama respuestas a los problemas, no solo distractores.

Unos le llaman “depuración de la vida pública”, otros “circo para distraer de lo importante”. Lo cierto es que el tema de corrupción del pasado, a partir de las declaraciones de Emilio Lozoya, es un parteaguas cuyas consecuencias aún son poco previsibles. Quienes apoyan al presidente López Obrador, lo ven como un cumplimiento puntual de lo que prometió en campaña: “acabar con la corrupción”; quienes están en su contra, lo consideran un gran distractor para ocultar los errores en la gestión de la pandemia y la crisis económica. Hasta el momento, ambos tienen una parte de razón.

Tras la filtración de la declaración a la FGR del ex director de Pemex, ocurrida el miércoles pasado, cayó el “salpicadero” por todos lados. Aparecieron nombres de actores políticos importantes, desde los ex presidentes Calderón, Peña y Salinas, ex candidatos presidenciales, hasta los gobernadores de Tamaulipas y Querétaro.

Las reacciones de los implicados en el escrito filtrado -principalmente panistas- no se hicieron esperar; surgieron cartas y declaraciones negando los hechos. Ricardo Anaya dijo que acudiría a tribunales, Francisco Domínguez subrayó los ataques en su contra como una “bajeza inaudita” y Cabeza de Vaca subrayó que se trata de señalamientos con propósitos “meramente electorales”.

Mas allá de la tensión política, lo que verdaderamente preocupa es que estos hechos opacaron dramáticamente asuntos mucho más relevantes para el país. Tal es el caso de la reunión de la CONAGO, en la que había una alta expectativa por diversos temas que hoy ahogan al país: la crisis de salud y el problema económico fundamentalmente. Al finalizar la reunión, la secretaria de Gobernación apenas dijo que se utilizará la Banca de Desarrollo para la reestructuración de la deuda en los estados del país y se buscará facilitar nuevos créditos; por su parte, el gobernador de SLP, añadió que se logró un consenso en torno al semáforo epidemiológico.

Pese a la difícil situación que vivimos, con ya 60,000 muertos por Coronavirus, escenario que López Gatell calificó hace algunos meses que sería “catastrófico”, con miles de negocios que cierran día con día y millones de personas que estan desempleadas, no hubo resultados en la CONAGO. El acuerdo real es que no habrá cambios importantes; a lo más, el anuncio de que seguiremos con una respuesta fragmentada pues serán los gobiernos estatales y no el federal, quienes deberán que echar mano del endeudamiento local para atender la crisis.

El caso Lozoya lleva un mes como el principal tema de conversación, pero conforme transcurren las semanas, jurídicamente se enreda más y más. No solo porque es probable que las pruebas no sean válidas o que los delitos imputados no sigan vigentes, sino porque con tanto manoseo mediático, está en riesgo el debido proceso. De seguir por esa ruta, seguramente habrá grandes escándalos en la prensa, pero con poco o nulo fortalecimiento del Estado de Derecho. La pregunta relevante es, ¿al final, se cumplirá la promesa de acabar con la corrupción o solo será una circo?

Por lo pronto, es grave que la competencia por ver quien se queda con la narrativa frente a las masas, provoque que la República se distraiga de encontrar soluciones a fondo para los temas mas importantes en la vida cotidiana del mexicano común, especialmente la crisis económica. La #SociedadHorizontal reclama un compromiso con la justicia, no solo linchamientos; reclama respuestas a los problemas, no solo distractores.

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