/ jueves 21 de julio de 2022

+ calor - agua = muerte

Por fin el destino nos alcanzó y aun sabiendo lo que venía nada hicimos para contener sus efectos. Los gobiernos del mundo se sientan en cumbres internacionales y disque se comprometen en el tema del cambio climático pero nada hacen, ya que el principal problema es la industria y ésta sostiene al ámbito político y por supuesto tiene efectos en el sistema económico del orbe.

El cambio climático que se anunció hace ya más de una década por los científicos expertos, como lo fue en su momento, nuestro premio Nobel Mario Molina, no fue atendido con la prontitud y seriedad que se requería. Por cierto, nuestro premio Nobel murió en la crisis de la pandemia y jamás se le hizo, ni se le ha hecho el reconocimiento que se merecía por su aportación a la ciencia mundial. Hoy en día, en todo el mundo nos estamos asando; aún en los países más cerca al polo norte están sufriendo las altísimas temperaturas que diariamente cobran muchas víctimas que mueren por golpe de calor.

Pero, por si aún faltaba algo, en nuestro país nos estamos quedando sin gota de agua; primeramente por la falta de lluvia, por la sobre explotación que hacemos de los mantos acuíferos, la contaminación de los ríos por parte de la industria altamente contaminante que elimina toda forma de vida en los cuerpos de agua, el desperdicio del vital líquido en las redes hidráulicas de las ciudades que por lo viejas y falta de mantenimiento se rompen y permiten la fuga del fluido; amén del robo del líquido que se hace por las personas que viven en zonas altas al conectarse ilegalmente con mangueras a los depósitos, sin pagar el agua, que a la vez deja sin el mismo a las personas que si lo pagan que viven en las partes media y baja.

El ejemplo de Nuevo León debería ser una sacudida para los gobiernos de los tres niveles; más aún, porque no se está haciendo lo necesario para apoyar a la población de Monterrey. El gobierno federal se tardó en reaccionar ante esta grave crisis y tardíamente mando unas cuantas cisternas y bombardeó las nubes para estimular la lluvia.

En fin, que esto debe ser una lección para tomar medidas drásticas. En Acapulco se tuvo que cancelar un mega proyecto como lo era la Presa la Parota por un puñado de personas que lo impidieron, aún y cuando se pagaría por sus parcelas que fueran afectadas. Con esta obra se garantizaría al municipio una inversión federal millonaria, agua por los próximos 50 años, pero, además, generaría electricidad que también nos beneficiaría.

Los campesinos tendrían trabajo en las obras y en empleos indirectos, cambiarían su dieta al incluir pescado en la misma y al final se podrían beneficiar con concesiones al margen del cuerpo de agua como restaurantes y deportes acuáticos etc.

Esta crisis climática es la última llamada para la humanidad o generamos obras que mitiguen el sofocante calor y la generación de lluvia con la siembra masiva de árboles en las selvas y bosques y generamos la energía limpia eólica que se está implementando en muchos países del primer mundo o desaparecemos paulatinamente por la carencia del vital líquido y el inclemente calor. La carencia de agua más el sofocante calor llevará a la humanidad a una confrontación de unos contra otros en el futuro mediato.

Por fin el destino nos alcanzó y aun sabiendo lo que venía nada hicimos para contener sus efectos. Los gobiernos del mundo se sientan en cumbres internacionales y disque se comprometen en el tema del cambio climático pero nada hacen, ya que el principal problema es la industria y ésta sostiene al ámbito político y por supuesto tiene efectos en el sistema económico del orbe.

El cambio climático que se anunció hace ya más de una década por los científicos expertos, como lo fue en su momento, nuestro premio Nobel Mario Molina, no fue atendido con la prontitud y seriedad que se requería. Por cierto, nuestro premio Nobel murió en la crisis de la pandemia y jamás se le hizo, ni se le ha hecho el reconocimiento que se merecía por su aportación a la ciencia mundial. Hoy en día, en todo el mundo nos estamos asando; aún en los países más cerca al polo norte están sufriendo las altísimas temperaturas que diariamente cobran muchas víctimas que mueren por golpe de calor.

Pero, por si aún faltaba algo, en nuestro país nos estamos quedando sin gota de agua; primeramente por la falta de lluvia, por la sobre explotación que hacemos de los mantos acuíferos, la contaminación de los ríos por parte de la industria altamente contaminante que elimina toda forma de vida en los cuerpos de agua, el desperdicio del vital líquido en las redes hidráulicas de las ciudades que por lo viejas y falta de mantenimiento se rompen y permiten la fuga del fluido; amén del robo del líquido que se hace por las personas que viven en zonas altas al conectarse ilegalmente con mangueras a los depósitos, sin pagar el agua, que a la vez deja sin el mismo a las personas que si lo pagan que viven en las partes media y baja.

El ejemplo de Nuevo León debería ser una sacudida para los gobiernos de los tres niveles; más aún, porque no se está haciendo lo necesario para apoyar a la población de Monterrey. El gobierno federal se tardó en reaccionar ante esta grave crisis y tardíamente mando unas cuantas cisternas y bombardeó las nubes para estimular la lluvia.

En fin, que esto debe ser una lección para tomar medidas drásticas. En Acapulco se tuvo que cancelar un mega proyecto como lo era la Presa la Parota por un puñado de personas que lo impidieron, aún y cuando se pagaría por sus parcelas que fueran afectadas. Con esta obra se garantizaría al municipio una inversión federal millonaria, agua por los próximos 50 años, pero, además, generaría electricidad que también nos beneficiaría.

Los campesinos tendrían trabajo en las obras y en empleos indirectos, cambiarían su dieta al incluir pescado en la misma y al final se podrían beneficiar con concesiones al margen del cuerpo de agua como restaurantes y deportes acuáticos etc.

Esta crisis climática es la última llamada para la humanidad o generamos obras que mitiguen el sofocante calor y la generación de lluvia con la siembra masiva de árboles en las selvas y bosques y generamos la energía limpia eólica que se está implementando en muchos países del primer mundo o desaparecemos paulatinamente por la carencia del vital líquido y el inclemente calor. La carencia de agua más el sofocante calor llevará a la humanidad a una confrontación de unos contra otros en el futuro mediato.